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Osorio manda recetas caseras a su Escuadrón Suicida en Europa

LOS ÁNGELES -- Javier Hernández languidece en la banca. Miguel Layún titubea en el péndulo de la incertidumbre. Héctor Moreno no encuentra la ubre de la Loba en Roma. Raúl Jiménez argumenta con golazos ocasionales el desdén en Benfica. Tecatito Corona juega con su propia ruleta. Héctor Herrera en círculo de la modorra a la explosión. ¿Diego Reyes? Es, simplemente, Diego Reyes.

Chucky Lozano y Andrés Guardado son los únicos que tranquilizan a Juan Carlos Osorio, quien hurga, intrigado, respuestas en la báscula, en las siluetas y en los índices físicos de Giovani y Jonathan Dos Santos, mientras Carlos Vela organiza su prematuro semiretiro entre su modorra hacia el calendario del LAFC y su excitación por el de la NBA.

En charla con Futbol de Primera, Osorio reitera que sus dotes de pitoniso le permitieron prever que el 60 por ciento de los "europeos" se quedarían sin la titularidad, y por eso urdió un plan alternativo para resanar esa falta de competencia directa.

En el desamparo de la banca o en el desdén de la tribuna, la osamenta experimentada del Tri rezuma y resume su frustración porque el Mundial está más cerca que la titularidad.

El entrenador del Tri asegura que adelantándose al siniestro destino de esa legión de mexicanos, recluidos, confinados a las bancas europeas, entregó a cada jugador una alternativa de acondicionamiento para no perder el ritmo competitivo.

En su alocución, nuevamente, Osorio se contradice. Primero enfatiza que no hay posibilidad de nutrir al jugador de un nivel competitivo como el combate directo y semanal, pero afirmaría después que su guía especial de acondicionamiento hará ese milagro.

Ciertamente, Osorio tendrá su mejor oportunidad de rescatar a estos jugadores que tanto le preocupan. Le llegará su momento cuando pueda tener cerca de un mes de trabajo diario, de acercamiento serio y de práctica intensa, además de los juegos de preparación.

Pero esperar que con una guía de trabajo, con el futbolista aislado, personal, sin vigilancia, pueda encontrar esa exigencia física, emocional y espiritual que sólo dan las batallas dentro de la cancha, parece una utopía, una panacea o una mentira.

Sería como editar un libro de esa colección "For Dummies (para taraditos)" que hay en librerías estadounidenses. Ya veo el bestseller: "Cómo llegar al Mundial en plena forma para Dummies", compendio de Juan Carlos Osorio.

Sin duda, el horizonte ha cambiado para el entrenador colombiano. Cuando se hizo cargo del Tri, tenía más futbolistas con más minutos en Europa. Y con eso le bastó para engatusar a la mayoría, apoyado en la clasificación más cómoda de los últimos procesos, aunque ante la peor versión de la Concacaf.

Osorio sabe que recibirá a jugadores desmoralizados. En sus clubes les han venido erosionando la credibilidad. Hoy, en la fría lealtad de los números, se puede interpretar, para bien o para mal, que ni Chicharito era tan poderoso como parecía, ni Moreno es el Maldini que México anhelaba.

De ese descenso en el rendimiento de la mayoría de emisarios mexicanos en las canchas y las bancas de Europa, el menos culpable es Osorio, pero deberá asumir una responsabilidad o irresponsabilidad colateral.

Al menos, en este momento, el DT del Tri puede reclutar a 23 jugadores de nivel aceptable en la Liga MX y con ese grupo realizar un trabajo formal, serio, semana a semana, con microciclos que le permiten tener una selección alterna, a pesar de que él viva endiosando a los europeos.

Sin duda se le atravesarán la Copa MX y la Concachampions, pero bien sabe que puede reclamar ante la Yunta de Dueños (dixit Sven-Göran Eriksson) con un argumento irrefutable: el impacto del Mundial es directo en el torneo mexicano.

Además, a excepción de Chivas, el impacto no sería tan brutal en otros clubes que tienen como medula espinal a jugadores extranjeros.

Sin duda, inventar opciones tan frágiles y hasta ficticias como este manual alternativo de acondicionamiento, equivale a no hacer nada, a cruzarse de brazos, y a justificarse con una ocurrencia para lavarse las manos por parte de Osorio.

Mientras tanto, los estelares de Alemania, Suecia y Corea del Sur juegan semana a semana, y la mayoría de sus suplentes están más cerca de la titularidad que el escuadrón suicida de mexicanos en Europa.