Los Spurs serán campeones de la NBA y estas son las razones

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¡Wemby rompe en lágrimas y celebra su pase a las Finales de la NBA! (0:53)

Los Knicks hicieron un gran camino hasta las Finales de la NBA, pero enfrente tienen un equipo demasiado intenso para sus aspiraciones.


Los San Antonio Spurs van a vencer a los New York Knicks en las Finales de la NBA 2026. Suena doctrinario, quizás apresurado, porque los partidos hay que jugarse, pero eso es lo que dicta la lógica de cara a la serie que comenzará el miércoles 3 de junio en el Frost Bank Center.

En esta entrega, analizaremos, para ESPN.com, las razones por las que el equipo de Mitch Johnson se quedará con el primer anillo de la era de Victor Wembanyama.

¿Listos para despegar? Aquí vamos.


1. Los Spurs tienen ventaja de campo

La reedición de la definición de 1999, que significó el primer anillo para la franquicia texana y también el primero de cinco para Tim Duncan, será con comienzo en San Antonio.

Los Spurs empezarán la eliminatoria ante su gente -con presencia casi asegurada de las monjas salesianas que iluminaron la llave ante Oklahoma City Thunder- y a lo largo de su historia están 5-0 en Finales cuando tienen ventaja de localía. Se trata del mejor récord histórico desde 1984.

En la NBA Cup, se impusieron los Knicks 124-113 en Las Vegas, pero en serie regular terminaron igualados a un triunfo por bando. Por supuesto, la postemporada es algo completamente distinto y en este caso la experiencia parece no ser un problema para San Antonio, tras eliminar en siete juegos al último campeón. Los Spurs son el segundo equipo más joven de la historia (25.06 años de promedio) en alcanzar una definición de campeonato, detrás de los Portland Trail Blazers de 1977. Destronaron al Thunder (25.56), que había alcanzado esta marca el año pasado. La nueva NBA está en la distribución de juego, de responsabilidades y también está construida en piernas frescas.

2. Jalen Brunson es la figura exclusiva de los Knicks y el perímetro defensivo de San Antonio es una pesadilla

La ofensiva del conjunto de Mike Brown gira alrededor de Brunson. El nuevo rey de New York, el hombre clutch por excelencia, es un superhéroe en la Gran Manzana, pero tendrá que soportar una defensa perimetral que aún no tuvo contra ningún rival de la Conferencia Este.

Stephon Castle es, literalmente, una pesadilla. Defiende con las manos, con el pecho, y tiene un despegue del piso absurdo. Según ESPN Tracking, los rivales están tirando 84-214 FG (39%) y 24-82 3-pt FG (29%) cuando Castle es su defensor primario esta postemporada. A eso, se le suman las manos rápidas de sus compañeros, porque no es solo él: Devin Vassell, De'Aaron Fox, Dylan Harper, Carter Bryant. Muchos hombres colaboran para hacer de la defensa grupal una marca registrada.

Seguramente opten por repetir el trabajo que hicieron con Shai Gilgeous-Alexander. Doblajes rápidos y defensa muy intensa para que Brunson se desprenda rápido del balón. Básicamente, que resuelvan otros, sobre todo en el clutch.

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Stephen A. está entusiasmado con las Finales entre Spurs y Knicks

3. Los Spurs tienen a Victor Wembanyama

Wemby es un jugador de época. El mejor defensor por escándalo en la NBA y próximamente uno de los mejores con el balón en su poder. No existe jugador de los Knicks que pueda defenderlo uno contra uno, así que seguramente intentarán marcarlo de manera escalonada y con ayudas. También haciendo sentir el rigor físico.

El jugador ideal para tomarlo en primera instancia es OG Anunoby como hombre equilibrio, con Mitchell Robinson (si su meñique lo permite) en la pintura, aunque ya vimos lo que hizo cuando lo defendió Rudy Gobert en la serie ante Minnesota Timberwolves. Si es demasiado pesado para él, se abre, lo ataca y son todos foules, dobles o dobles con faltas incluidas.

Por supuesto, los Knicks intentarán controlarlo con ayudas sistemáticas, molestándolo para que juegue incómodo (si es necesario con golpes, ver Wembanyama Rules), cerrando el paso ante el primer dribbling, etc. El tema con San Antonio es que no es un equipo "Wembanyama-dependiente". Y cada vez pasa mejor el balón. Por ende, cerrar esa canilla no evita recibir filtraciones del resto (Castle, Harper, Fox, Vassell, Julian Champagnie, Keldon Johnson, Harrison Barnes, etc.).

Sí, lo sé: estamos en presencia del primer jugador imposible de la historia del baloncesto.

4. Más allá de los números, la intensidad de San Antonio está a otro nivel

El único equipo que puede igualar a los Spurs en el ritmo en ambos costados ya está de vacaciones y es Oklahoma City Thunder. El resto juega, literalmente, a otra cosa. Es la diferencia entre un Fórmula Uno y un auto deportivo. No es personal, se respeta lo otro; lo que ocurre es que están hechos de otros materiales. Los recursos son distintos y nadie puede ir contra la realidad.

Josh Hart es el único jugador de los Knicks que defiende y asfixia al nivel de los hombres de San Antonio. La rotación de Johnson y la edad de sus jugadores está diseñada para cumplir con esta premisa: el rival no tiene que tener tiempo a pensar, hay que recuperar y correr todas las veces que haga falta. La primera línea cumple con este cometido y quien logra superarla se encuentra rápido con el monstruo de último nivel: Wembanyama.

Créanme: es insalubre atacar a una defensa así.

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La incertidumbre de los Knicks con la lesión de Mitchell Robinson

5. Los Spurs son un equipo mejor que los Knicks, pero las Finales hay que jugarlas

New York tiene más experiencia en postemporada, más años de frustraciones, pero también una carga pesada que es una cruz que se arrastra desde el título de 1973, cuando Red Holzman era el coach y Willis Reed la estrella. Pasó tiempo, quizás demasiado: recién empezaba la televisión a color.

El antecedente inmediato en Finales de los Spurs es otra cosa. El título de 2014, cuando el Big Three de Tony Parker, Manu Ginóbili, Tim Duncan y compañía ejerció, bajo las órdenes de Gregg Popovich, uno de los estilos de baloncesto más fluidos, sinérgicos y fantásticos de todos los tiempos.

Hoy, San Antonio, con Johnson al mando, mantiene esa doctrina que llegó de la mano de Pop: Nadie es más grande que el equipo. Incluso si tienen a Wembanyama en su plantel. La cultura del hombre en la roca, el largo plazo, el crecimiento peldaño a peldaño, buscará abrazarse nuevamente al Trofeo Larry O'Brien a fines de junio.

Antes fueron los veteranos; ahora son los jóvenes al poder. Las grandes ideas nunca mueren.

Solo cambian de intérpretes.