Cómo la fecha límite de canjes de la NFL pasó de tranquila a intensa en 10 años

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Una máquina de ganar llamada Denver Broncos (3:46)

Consultamos a directivos y agentes sobre qué fue lo que desencadenó el gran auge de traspasos en la NFL.


Es temporada de traspasos en la NFL, y la actividad es más intensa que en cualquier otro momento de la historia de la liga. Según ESPN Research, en lo que va de año —hasta octubre— se han producido 60 traspasos; es la cuarta cifra más alta desde al menos 1990 y casi el doble del promedio anual registrado entre 2007 y 2016. Y cabe esperar que la situación se vuelva aún más movida durante la próxima semana, a medida que los equipos intensifican sus negociaciones antes de la fecha límite para realizar traspasos, fijada para el martes 10 de noviembre a las 4 p. m. (hora del Este).

Los ejecutivos con los que he hablado creen que veremos un número de traspasos de dos dígitos de aquí a la fecha límite. El ambiente ya está que arde: hasta ahora se han cerrado siete operaciones durante la temporada. La apuesta decidida de los Chicago Bears por hacerse con el tackle defensivo Jeffery Simmons la semana pasada demuestra que cada vez quedan menos jugadores que sean realmente intocables. Así que... mantente atento a tu teléfono.

“No suelo hablar mucho de esto con otros gerentes generales, pero existe una especie de entendimiento tácito entre esta nueva generación de directivos: vamos a realizar traspasos”, comentó Brandon Beane, gerente general de los Buffalo Bills. “La gente se ha vuelto más creativa. Los intercambios de selecciones han abierto nuevas oportunidades”.

Durante muchos años, la fecha límite de traspasos en la NFL era un evento aburrido y sin apenas movimiento. En 2015, no hubo ningún traspaso el día de la fecha límite y solo uno durante toda esa semana. Entre 2010 y 2016, el promedio anual fue de apenas un traspaso el día de la fecha límite y menos de tres durante la semana correspondiente. Una década después, en 2025, vimos ocho traspasos el día de la fecha límite y 14 a lo largo de esa semana. De hecho, en cada una de las últimas cuatro temporadas se han producido al menos seis traspasos el día de la fecha límite; anteriormente, esa cifra nunca superaba los cinco.

“La mentalidad de la vieja escuela era más bien contraria a los traspasos”, afirmó un gerente general adjunto de la NFC. “Ahora, la gente está mucho más abierta a explorar distintas formas de incorporar talento a sus equipos”.

Sin embargo, los gerentes generales no han sabido precisar el momento exacto en el que comenzó este auge de los traspasos. Dos ejecutivos señalaron el traspaso de Khalil Mack en 2018, cuando el edge rusher pasó de Las vegas Raiders a los Bears; aunque eso ocurrió en septiembre. Un exgerente general recordó el acuerdo de octubre de 2019, poco antes de la fecha límite, en el que los Jaguars enviaron a Jalen Ramsey a los Rams a cambio de un paquete que incluía dos selecciones de primera ronda. Los Rams ganaron el Super Bowl dos años después, y su gerente general, Les Snead, lució una camiseta con la frase “¡Que se jo--- las selecciones!” durante el desfile de celebración; aquello se convirtió en el lema de los equipos aspirantes al título que apuestan el todo por el todo mediante traspasos. El Halloween de 2017 también marca un punto de inflexión: los Miami Dolphins traspasaron al corredor Jay Ajayi a los Philadelphia Eagles, mientras que los New England Patriots enviaron al quarterback Jimmy Garoppolo a los San Francisco 49ers.

Independientemente de qué operación haya abierto la puerta a esta tendencia, la fecha límite de traspasos de la NFL rivaliza ahora con las de la NBA y la MLB en cuanto a actividad y emoción. ¿Qué ha ocurrido? ¿A qué se debe este cambio tan rápido? Hablé con una docena de ejecutivos de alto nivel en las oficinas centrales de los equipos (incluidos varios gerentes generales) y con tres agentes de jugadores para analizar el cuándo y el porqué de este auge en la fecha límite de traspasos. Surgieron tres razones.

Razón n.º 1: Menos paciencia, más traspasos

Durante el receso de temporada de 2026, se produjeron 10 cambios de entrenador en jefe, lo que representa casi un tercio de la liga y envía un mensaje contundente al resto: hay que ganar, o de lo contrario, habrá consecuencias. En pocas palabras, el miedo impulsa a la acción.

“Ya no hay paciencia. Los entrenadores son despedidos tras una sola temporada. Existe una presión enorme por ganar de inmediato”, sotuvo un alto ejecutivo de un equipo de la AFC. “No tienes el lujo de esperar a ver si un jugador termina de adaptarse o encuentra su nivel. Se desharán de ti antes de que logres desarrollar a tus propios jugadores. Así que, mejor vamos a buscar a alguien que ya esté listo”.

Según datos de ESPN Research, entre 2017 y 2025, se registró un promedio de 3.6 traspasos por temporada que involucraban a jugadores seleccionados para el equipo All-Pro. Los equipos están cada vez más dispuestos a sacrificar un capital importante del draft para conseguir lo que consideran la “pieza que falta”. El año pasado, durante la fecha límite de traspasos, varios jugadores de élite cambiaron de equipo. Los Indianapolis Colts enviaron dos selecciones de primera ronda a los new York Jets a cambio del esquinero Sauce Gardner, buscando aprovechar al máximo su inicio de temporada con un récord de 7-2. Por su parte, los Jets traspasaron al tackle defensivo Quinnen Williams a los Dallas Cowboys, quienes, con un registro de 3-5-1, intentaban retomar el rumbo.

Sin embargo, tanto Indianapolis como Dallas quedaron fuera de los playoffs, acumulando un balance combinado de 5-11 tras la fecha límite. Como señaló Beane: “Nunca te falta un solo jugador para alcanzar el éxito... Si alguien me garantizara que, al adquirir a un jugador, mis probabilidades de ganar el título fueran del 95%, entonces lo haría. Pero eso es algo que nunca sucede”.

No todos los traspasos realizados durante la temporada dan buenos resultados; de hecho, el gerente general de los Jacksonville Jaguars, James Gladstone, indicó que los cambios en la dinámica del vestuario pueden ser un efecto secundario imprevisto de estas operaciones. Antes de la fecha límite del año pasado, Gladstone realizó un intercambio de esquineros: envió a Tyson Campbell a los Cleveland Browns a cambio de Greg Newsome II. La decisión tenía sentido para Jacksonville desde una perspectiva táctica y a largo plazo; sin embargo, Gladstone se preguntó si las dos derrotas consecutivas que sufrieron los Jaguars justo antes de su semana de descanso tuvieron algo que ver con la salida de Campbell: “Requiere mucha más energía lidiar con cambios drásticos en el vestuario”.

Aun así, más equipos de la NFL han apostado el todo por el todo, dispuestos a sacrificar valiosas selecciones de primera o segunda ronda para hacerse con un jugador capaz de marcar la diferencia. Según ESPN Research, entre 2012 y 2016 se produjo un promedio de 13.8 traspasos anuales que incluían selecciones de primera o segunda ronda. En los últimos cinco años (desde 2022), esa cifra ha ascendido a un promedio de 20.4 por año.

“He estado en situaciones en las que los comentarios negativos en redes sociales, ya sea por parte de los medios o de los aficionados, aumentan la presión sobre el entrenador y el gerente general. Esto influye en las decisiones; sin duda, lo hace al 1000 %”, afirmó un gerente general adjunto. “Además, los propietarios también ejercen presión. Leen lo que se dice a diario en Twitter y, a veces, prestan más atención a eso que a las opiniones de las personas con las que trabajan día a día.

“Hay que ser más agresivo, porque no dispones de cinco años para encontrar la fórmula adecuada. ¿Hace veinte años? Los gerentes generales sabían que tenían garantizados entre cinco y ocho años en el cargo, por lo que actuaban de otra manera”.


Razón n.º 2: El creciente poder de los jugadores

En la NFL actual, las directivas también sienten la presión de los jugadores.

“Los jugadores están más informados sobre el aspecto comercial y conocen mejor su propia fuerza, en comparación con años anteriores”, reconoció un destacado agente de la NFL que ha ayudado a varios jugadores estrella a ser traspasados. “Al mismo tiempo, cada caso es distinto. Que un jugador pueda ser traspasado con facilidad no significa que ocurra lo mismo con otro. La confianza y el respeto entre el jugador, su agente y el gerente general son fundamentales”.

A finales de septiembre, los Cowboys adquirieron al esquinero Joey Porter Jr. tras una prolongada disputa contractual con los Pittsburgh Steelers. Salió a la luz que el jugador no se sentía valorado en Pittsburgh, ya que ambas partes no lograron acordar una extensión de contrato que lo satisficiera en cuanto a dinero garantizado. Porter se perdió el campamento de entrenamiento, la pretemporada y los tres primeros partidos de los Steelers debido a una lesión de espalda que, según varios ejecutivos, fue en realidad una estrategia de presión. Y aunque Porter no tuvo que decir explícitamente “páguenme o traspásenme” —como han hecho otros—, su postura era evidente. La situación enviaba un mensaje claro a los equipos que necesitaban refuerzos en la posición de esquinero: “Vengan por Porter”.

“Ya no hay secretos. Antes, los problemas podían resolverse internamente”, aseveró Beane. “Pero con las redes sociales y la cobertura mediática las 24 horas del día, los 7 días de la semana, es posible ver las emociones de los jugadores en tiempo real. He llegado a hacer llamadas preguntando por jugadores que parecían descontentos a raíz de algo que se hizo público”.

El receptor de los Colts, Josh Downs, solicitó un traspaso la semana pasada; podría ser el siguiente titular en salir de Indianápolis, después de que el equipo se desprendiera del tackle defensivo DeForest Buckner y del guardia Quenton Nelson. Por su parte, el guardia de los Eagles, Landon Dickerson, también pareció mostrar cierto distanciamiento con la directiva respecto a su futuro a largo plazo. Varios ejecutivos me comentaron que esperan con interés saber si los Eagles estarían dispuestos a traspasar a algunos de sus veteranos más interesantes.

“Nunca he llamado a un gerente general para pedir un traspaso y que me respondan con un ‘sí’ inmediato. Siempre dicen que no quieren traspasar (al jugador). Intento ayudar a los gerentes generales a darse cuenta de que no les conviene tener distracciones importantes”, destacó un agente con mucha experiencia. “He estado en situaciones en las que se ha ejercido presión sin necesidad de hacerlo públicamente”.

Otro agente añadió: “Siempre busco que el gerente general sienta que él tiene el control total de la situación. No quiero que pase un mal rato ni que se sienta en una posición incómoda. Quiero mostrarle el valor que obtiene, ya sea en términos de lo que recibe a cambio del jugador en comparación con su rendimiento, o simplemente al evitarse un dolor de cabeza. Hay personas a las que no se puede presionar; estamos tratando con seres humanos. Algunos actúan —o dejan de actuar— por impulso o por emoción”.


Razón n.º 3: Mayor flexibilidad con el tope salarial

El gerente general de los Browns, Andrew Berry, protagonizó el movimiento más importante de la temporada baja al traspasar a Myles Garrett a Los Angeles Rams, en gran medida —según sus propias palabras— para “maximizar el tope salarial» en un contexto donde los sueldos de las estrellas están disparándose.

“Hay que verlo así: al traspasar a Myles, conseguimos tres o cuatro buenos jugadores y un ahorro de entre 20 y 30 millones de dólares”, explicó Berry. “Es cierto que dejas marchar a un jugador excepcional como Myles, pero creemos que vale la pena”.

Los Tennessee Titans siguieron una lógica similar la semana pasada al traspasar a un jugador de élite, Simmons, con la esperanza de que las dos selecciones de primera ronda obtenidas —sumadas al ahorro en el tope salarial— les permitan incorporar a cinco o seis jugadores jóvenes de calidad en los próximos años. Simmons, que ahora tiene 29 años y cumple su novena temporada en la NFL, podría ya no estar en su mejor momento para cuando Tennessee esté finalmente listo para competir, hacia 2028-2029.

“Sabemos que debemos mejorar este año, el próximo y el siguiente”, dijo Mike Borgonzi, gerente general de los Titans. “Este capital de selecciones del draft nos brinda la oportunidad. Tenemos mucho trabajo por delante”.

Desde su creación en 1994, el tope salarial ha pasado de 34.6 millones a 301.2 millones de dólares. Fueron necesarios 15 años para subir de 100 a 200 millones, pero solo cuatro años para pasar de 200 a 300 millones. En los últimos cinco años, el tope salarial ha crecido a un ritmo promedio anual de aproximadamente el 10.6%. Esto es importante: un tope salarial más elevado permite a los equipos ser más agresivos a la hora de incorporar a veteranos estelares, ya que cuentan con mayor margen financiero para cubrir sus salarios.

“Esto no funciona como el fantasy football. Si tú y yo intercambiamos jugadores en el fantasy, no tiene ningún impacto en la vida real de esos deportistas”, expresó Beane. “Cuando realizo un traspaso para adquirir a un jugador, hay que considerar varios factores: cuánto dinero gana, qué parte de su salario asumirá el equipo que lo cede, cómo es su contrato a largo plazo y si será capaz de aprender el libro de jugadas, el sistema y las señales a tiempo. No siempre sale como uno espera”.

Beane recordó el traspaso del receptor Amari Cooper, realizado en octubre de 2024 —antes de la fecha límite—, como un ejemplo perfecto. Los Buffalo Bills buscaban un receptor que marcara la diferencia, pero contaban con muy poco margen en el tope salarial. Cooper debía percibir 20 millones de dólares esa temporada, una cifra que Buffalo no podía permitirse. Sin embargo, los Browns convirtieron la mayor parte de esa cantidad en una bonificación salarial, lo que hizo que el jugador fuera más asequible, aunque a cambio de una mayor compensación en el traspaso.

“La gente se preguntaba públicamente por qué entregamos una selección de tercera ronda por Cooper, pero no una de segunda ronda por Davante Adams”, aseguró Beane. “No podía permitirme el salario de Davante, y no existía ninguna opción para reducirlo. En el caso de Amari, inicialmente habríamos entregado selecciones de cuarta y sexta ronda; pero, como Cleveland asumió más de 10 millones de dólares, aumentamos la compensación a una selección de tercera y otra de sexta ronda”.

A fin de cuentas, Cooper tuvo cierto impacto en la ofensiva, aunque no se reflejó claramente en las estadísticas y, sin duda, fue menor de lo que se esperaba en aquel momento. Buffalo limitó el libro de jugadas de Cooper para facilitar su adaptación a un cambio de esquema a mitad de temporada, y el jugador no participó en las series ofensivas clave de dos minutos. Durante la segunda mitad de la temporada, Cooper registró 20 recepciones para 297 yardas y dos touchdowns.


¿Ha llegado para quedarse el auge de los canjes antes de la fecha límite?

Varios ejecutivos de la liga creen que este auge apenas comienza, y las cifras respaldan esa observación. En esta década, la frecuencia de los traspasos realizados durante la semana previa a la fecha límite ha sido cinco veces mayor que en la década anterior.

“El análisis de datos, sin duda, ha desempeñado un papel fundamental. Quienes toman las decisiones están mejor preparados gracias a que cuentan con más información”, afirmó Berry. “Se da mayor prioridad al valor de cada posición y, en general, disponemos de mucha más información sobre otros equipos y jugadores”.

La información es la clave. Beane destacó que la llegada de personal más joven a los departamentos de análisis de los equipos de la NFL constituye una gran ventaja. Su dominio de la tecnología avanzada y la inteligencia artificial proporciona a los gerentes generales una gran cantidad de datos y comparativas de traspasos que sirven de guía para la toma de decisiones. Como señaló Gladstone: “El sector se está rejuveneciendo en su forma de pensar y volviéndose más creativo a la hora de confeccionar plantillas. Es necesario estar al tanto de las tendencias y de qué otros equipos comparten una mentalidad similar a la tuya”.

Curiosamente, Gladstone confesó que no disfruta de la faceta de los traspasos en su trabajo. “No es algo que me resulte gratificante”, comentó. “Yo solo quiero construir plantillas”.

Sin embargo, los traspasos se han convertido en un elemento casi indispensable para lograr el éxito a largo plazo en la confección de una plantilla. Y, a juzgar por lo ocurrido recientemente, cabe esperar más sorpresas, grandes movimientos y noticias sobre traspasos a lo largo de la próxima semana.