BARCELONA -- Jordi Cruyff, Director Deportivo del Maccabi de Tel-Aviv, pero, por encima de todo, hijo de Johan Cruyff, fue la voz de la familia en la despedida del mito holandés, de su padre, en las entrañas del Camp Nou. Jordi conoció en primera persona, y recuerda, todos los buenos y malos momentos que protagonizó su padre entre estas paredes del Camp Nou. Y quizá por eso fue especialmente sentido su discurso. Y la paz que de él emanó.
"Hubo un abrazo final entre mi padre y el Barcelona en estos últimos meses. Llegó en el último instante pero entendemos que fue especial. Su mejor firma, la última, con el acuerdo entre la fundación y el club". explicó Jordi, quien trasladó el cambio de planes que se decidió en la familia.
"En un principio queríamos que todo fuera en la más estricta intimidad...Pero hemos entendido al ver todas reacciones que Johan no es solo nuestro, sino un poco de todos", afirmó el hijo del mito, manteniendo una firmeza encomiable y admitiendo los "difíciles momentos" actuales.
El acto, que acabó con un emotivo video realizado por TV3 en que se repasó la vida de Johan, lo dedicó en cierta manera Jordi "a la gente que amaba a mi padre, los aficionados al fútbol y sus amigos y colaboradores en la fundación".
El hijo del astro holandés tuvo palabras especialmente cariñosas para el Barcelona.
"Todo lo que ha hecho el Barça ha sido con la complicidad y el acuerdo de la familia. Todo ha sido comentado. Por eso hemos hecho este acto y supongo que algo más habrá” explicó, dando cuenta que otros homenajes ajenos no han sido llevados a cabo bajo su acuerdo. “Queremos agradecer todos los actos que se han hecho en todo el mundo. Es increíble que mi padre haya tenido tanta resonancia en todos los lugares, no solo en el mundo del fútbol", destacó Jordi, quien se emocionó admitiendo que "si mi padre estuviera aquí estaría super orgulloso. La familia estamos y nos sentimos muy emocionados e impresionados con todo".
"El final ha sido emotivo en la relación entre mi padre y el club. Ha sido un acuerdo precioso, la última firma de mi padre en vida y una de las más especiales porque se trataba de su fundación y la continuación que debe tener", explicó, antes de despedirse volviendo a los inicios.
"Johan no es solo nuestro, es un poco de todos… Y el Barça, el Ajax y la selección holandesa fueron sus tres amores futbolísticos. Por eso ha sido fantástico ver cómo se han volcado todos", convino Jordi, recordando que su padre “es verdad que tuvo diferencias con los dirigentes, pero era muy cercano para todo el mundo, para el público, los aficionados, los utilleros, los entrenadores de porteros...Con todo el mundo".
Y todo el mundo pudo escuchar, después también en inglés, la emotiva despedida de la familia desde las mismas entrañas del Camp Nou, el estadio que le acogió hace casi 43 años y al que regresó hace 28 para, desde el banquillo, dar forma a este Barcelona inmortal.
"El mejor homenaje es asegurar que su fútbol sea inmortal, más allá de su propia inmortalidad", se escuchó decir en la sala de prensa. Una afirmación que es, sin duda, la verdad absoluta.
