MADRID -- Florentino Pérez llega a los 70 años en una posición difícilmente mejorable. Es presidente de una de las instituciones deportivas más prestigiosas (e históricamente exitosas) del mundo, el Real Madrid.
Tiene una fortuna personal estimada en 1,248 millones de dólares, ocupa el puesto número 34 del ranking de hombres más ricos de España en 2016 -- elaborado por la revista Forbes--, gracias a su exitosa gestión en el gigante de la construcción Grupo ACS que preside desde hace dos décadas.
Pasa por común que la elite empresarial y política se dé cita en los palcos VIP de los estadios más importantes del mundo y que sea ahí donde sistemáticamente se cierran alianzas y negocios que nada tienen que ver con el deporte y sí mucho con los beneficios que puede reportar a los magnates y empresarios que hoy ocupan las presidencias de los equipos más grandes.
Y desde la década de los 80, en la época de Ramón Mendoza (presidente del club de 1986 a 1995), se dice que no hay mejor lugar en España para hacer negocios que el palco presidencial del Santiago Bernabéu.
Fue práctica habitual con Mendoza, también Lorenzo Sanz y Florentino Pérez no ha hecho más que continuar con la misma práctica.
Desde 1997, Florentino Pérez ocupa la presidencia de una de las empresas más importantes de España, Actividades, Construcción y Servicios, Grupo ACS, siendo el mayor accionista individual de la compañía, con una participación del 12.5 por ciento, según diversas fuentes.
Le ha tomado su tiempo construir su imperio. A base de adquisiciones, fusiones y diversificación de servicios, lo que empezó en 1983 como la compra de una empresa prácticamente en banca rota (Construcciones Pardós), se ha convertido un gigante trasnacional.
Para cuando llegó a la presidencia del Real Madrid por primera ocasión, en el año 2000, ACS ya destacaba gracias a su exitoso modelo de negocios. No era, sin embargo, una de las constructoras más grandes del país. Ese cartel lo ostentaba Dragados y Construcciones SA, (40 por ciento más grande que ACS, según reportes financieros), empresa poco después, en 2002, sería absorbida por el consorcio de Florentino Pérez después de conseguir que Banco Santander le vendiera su porcentaje de participación.
A lo largo de las últimas dos décadas, 19 empresas del ramo de la construcción han sido absorbidas por Grupo ACS, además de otra decena de empresas de diversos ramos industriales -- desde producción de energía eléctrica hasta el servicio público de alumbrado, la mayor planta de tratamiento de basura de la capital española o la empresa líder en telecomunicaciones, para colocarse entre las 100 principales empresas de España según su Facturación.
Haciendo uso de la vena empresarial, Florentino Pérez ha introducido cambios substanciales en la manera en que opera el club para convertirlo en una máquina de generar beneficios económicos. Eso es lo que diferencia a Florentino Pérez de sus antecesores: el hambre de éxito del empresario ha provocado una mutación irreversible en la institución, transformándola de uno de los clubes de futbol con mayor tradición deportiva, a un gigante del marketing.
Cuando Florentino llegó al club en el año 2000, la institución al borde de la ruina económica, consumida por una deuda de más de 280 millones de dólares y que gastaba más de lo que ingresaba. Su baza electoral había sido, justamente, el saneamiento de la deuda sin tener que renunciar a los activos del club, principalmente la antigua Ciudad Deportiva.
Florentino Pérez se jacta de haber saneado completamente al club -- y dos veces -- pese a que el club tiene una deuda neta de 604 millones de euros (entre proveedores, entidades públicas y otros clubes, pues desde la llegada de Pérez, el Real Madrid compra refuerzos a plazos).
Sin embargo, su gestión, basada en explotar los derechos de imagen de sus jugadores más rentables, ha conseguido que lidere la lista de Forbes de clubes más valiosos del mundo durante varios años. Y que se enorgullezca de presumir que desde el año 2003, con Pérez en la presidencia, el Real Madrid "es un caso de estudio en la escuela de negocios de Harvard".
Pero éxito deportivo, hasta la fecha, a cuenta gotas. En sus primeros seis años con el Real Madrid, el club de los "Zidanes y Pavones", los 'galácticos', vio pasar a seis entrenadores, y sólo conquistó dos títulos de Liga y dos Supercopas de España en 2001 y 2003, una Champions League, una Intercontinental y una Supercopa de Europa en 2002. Los tres años de sequía de títulos entre 2003 y 2006 provocaron que se convirtiera en el primer presidente en dimitir de su puesto.
"He maleducado a los jugadores", dijo en una rueda de prensa. Pero como a Florentino siguieron años aún más obscuros con Ramón Calderón, volvió a la presidencia en 2009 ganando por aplastante ventaja en las elecciones. Y de nuevo, se encontró con un club sumido en deudas ineludibles a corto plazo y al que tardó cuatro años en devolver al primer lugar en ganancias.
El modelo empleado, con el que maleducó a la generación del hoy técnico, es el mismo. Si en 2000 llegó con Figo como baza electoral, en 2009 fue con Cristiano Ronaldo y Kaká, reventando (de nuevo) el mercado. En 2013, su gran adquisición fue Gareth Bale, y al año siguiente, lo más destacado del Mundial de Brasil: Keylor Navas, James Rodríguez y el campeón alemán Toni Kroos.
Los títulos siguen resistiéndose, aunque lo ha salvado que el Real Madrid ha ganado la Champions en dos ocasiones en los últimos tres años, en 2014 y 2016, en los que también ha conquistado el Mundial de Clubes y la Supercopa de Europa.
Por lo demás, suma apenas dos Copas del Rey, en 2011 y 2014, una Supercopa de España (y un título de Liga 2012, lo que se traduce en cinco años sin haber ganado el campeonato español. Algo a todas luces inaceptable para la afición merengue y, sobre todo, para sus socios, entre a los que cada vez le salen más detractores al empresario español.
Ha querido el destino que su 70 aniversario también pille a Florentino Pérez en momento de franca tensión y en año electoral, aunque difícilmente tendrá competencia, como ha ocurrido desde su regreso en 2009.
Arrasó en las últimas elecciones, en 2013, para un tercer mandato y se encamina al cuarto, no por falta de detractores, sino porque uno de los grandes cambios introducidos por Florentino Pérez en la institución ha sido la modificación de Estatutos del Real Madrid, aprobada en 2012, que contempla duras restricciones para presentar una candidatura presidencial a la entidad merengue.
Para optar a la presidencia del Real Madrid, el candidato en potencia debe tener 20 años de antigüedad como socio del Real Madrid y un preaval del 15 por ciento del presupuesto del club (unos 90 millones de euros) que provenga exclusivamente del patrimonio personal y una entidad bancaria española.
Dicha modificación escandalizó a un sector de socios que lo entendían como una movida maestra de Florentino Pérez para blindarse, pues son condiciones imposibles de cumplir para la mayoría, y fue a dar al juzgado después de que un grupo de socios interpusieran una demanda, misma que fue desestimada por la justicia española.
En la última Asamblea General del club, en 2016, Florentino Pérez justificó la modificación como una medida para “garantizar que el club siga perteneciendo a los socios” y evitar que el club caiga en manos de magnates extranjeros.
"El que quiera presentarse tiene que hacer uso de la ley y de los estatutos, que es lo mismo que ha habido siempre, ¿cómo es eso de que el aval lo puede poner un señor de Oriente Medio?. “¿Cómo voy a poner en riesgo el futuro del club?", dijo el mandatario merengue.
El tiempo dirá si ese gran cambio en la esencia del club lo ha beneficiado o ha acabado con esos valores inculcados por Santiago Bernabéu que tanto defiende quien es hoy el hombre más poderoso del club.
