Sub-17 de Cruz Azul destaca trabajo del Yayo en Fuerzas Básicas

MÉXICO -- Luis Ramírez, de 16 años, es integrante de la filial Sub-17 del Cruz Azul. Nació en San Luis Potosí, tierra donde donde se crió y tuvo que dejar a los 14 años para perseguir su sueño de llegar a la Primera División.

“La vida allá es muy tranquila, aquí es un ‘desmadre’. El ‘profe’ (Juan Manuel Bernal) nos recomienda mucho que no andemos solos en la noche, que nos cuidemos, que comamos y nos hidratemos bien”, explica.

Con un aire provinciano y mirada limpia, y proveniente de una familia “de clase media”, expresa que a su llegada a la Ciudad de México comenzó su formación en el Seminario Menor de Acoxpa, donde los cementeros tienen su ‘escuelita’, la cual alberga muchachos de la categoría de 11 a 16 años.

“Llegué a hacer una prueba y me quedé, pero ahí no nos apoyan, cada uno tiene que buscar dónde vivir y cuando llegamos a la categoría de menores de 17 años, nos venimos a entrenar a La Noria. Aquí ya nos dan, se podría decir, un sueldo, el cual me sirve mucho para camiones y para algunas otras cosas. No es mucho, pero alcanza”.

Expresa que estudia la “Prepa abierta de paga”, responsabilidad de la cual se hace cargo su familia. “Los horarios no se adaptan mucho a los entrenamientos, pero yo trato de combinar las dos cosas, por eso tengo diferentes horarios en la escuela”.

Resulta difícil comprender cómo puede ser su vida fuera de su terruño, a tan corta edad: “Al principio me sentía muy solo, a veces lloraba. Tenía la costumbre de estar mucho con mi mamá (Leticia), fue un cambio muy fuerte, pero lo he sabido controlar. Mi mamá viene mucho a verme, pues a mí me resulta insuficiente el tiempo que tengo libre, que es sólo lo que me queda del domingo, después del juego”.

Añade que “he sacrificado mucho para luchar por mi sueño, quiero llegar a Primera División, aunque sé que las posibilidades aquí están en un 50 por ciento sí y un 50 por ciento no”.

Dice que desde la llegada de Eduardo de la Torre a Cruz Azul, “se vio ese cambio; el otro director de Fuerzas Básicas no iba a vernos jugar. El Yayo va a los partidos Sub-17 y Sub-20, y nos ve entrenar”.

No obstante, advierte que “falta más apoyo para los canteranos, pues prefieren traer extranjeros que no aportan. Les falta actitud y compromiso. Yo veo a Chuy Corona y al ‘Chaco’ Giménez cómo se esmeran en los entrenamientos, quieren sacar adelante al equipo, lo demuestran con su actitud”.

Expresa que goza quedándose en La Noria para ver entrenar al primer equipo, el cual dirige Tomás Boy.

EL CLUB LES DA EL SUSTENTO

Héctor González, también integrante de la filial Sub-17 cruzazulina, inició hace cinco meses en la categoría. Él viene del Estado de Hidalgo.

“Vivo aquí cerca”, dice, en un departamento donde se aloja con varios compañeros de equipo, ya que la Casa Club que se ubica en las instalaciones celestes sólo se utiliza para las concentraciones.

“En el club nos dan el desayuno y la comida, nosotros sólo nos preocupamos por pagar una renta de 7,500 pesos, que nos repartimos entre todos. Nos toca a 1000 por cabeza”, indica.

Afirma: “También estoy lejos de mi familia, pero están al pendiente de mí”.

NO LOS DEJAN A LA DERIVA

Por su parte, otro juvenil Sub-17, Rolando Reyes, quiere dejar claro que aunque muchos compañeros suyos deben dejar la institución cuando sobrepasan la edad, “el club no nos deja a la deriva, nos consigue alguna posibilidad en otro club y posteriormente, puedes volver a hacer prueba para quedar en una categoría posterior. Varios se han ido así, pero siguen en la mira, no están abandonados por Cruz Azul”.