El exdelantero Josemir Lujambio conversó con el programa “Fútbol Centenario” (Radio Centenario 1250 AM), habló sobre su pasión por el campo y contó algunas particularidades de su carrera como profesional, como la vez que Carlos Salvador Bilardo quiso incorporarlo a Boca Juniors por una curiosa razón.
Desde Paso de los Toros (departamento de Tacuarembó) el ex futbolista confesó que nunca sintió al deporte como su gran vocación: “Yo jugué al fútbol de casualidad, mi pasión siempre fue el campo. A través del fútbol encontré una forma de cumplir mi sueño”.
El nacido en Durazno contó que jugando en el fútbol del Interior ganaba 100 pesos por mes, pero cuando pasó a jugar a la Primera División de Uruguay, incorporándose a Defensor Sporting, comenzó a cobrar 1200 dólares mensuales. “Cuando al mes me volvía de Montevideo a Durazno me creía que era Maradona” comentó Lujambio.
“Después que me di cuenta que esa casualidad era remunerable de tal manera que podía cumplir mi sueño en base a eso, hay que ser loco si no lo aprovechas, y habían equipos que me querían, entonces dije aprovechemos, mientras se pueda hagámoslo” agregó el ex delantero que hoy agradece al fútbol por todo lo que le dio, que le permitió cumplir su anhelo de tener su propio pedacito de campo y que le posibilita vivir tranquilo en la actualidad, ya a más de diez años de su último partido como profesional.
Lujambio remarcó: “Hoy poder vivir de lo que me gusta, antes ganaba mucho y no hacía lo que me gustaba, hoy gano poquito pero soy feliz, entonces la ecuación está bien. Acá en el campo haciendo todas las tareas de campo soy completamente feliz, capaz que no completamente porque siempre queda algo, pero sí soy feliz.”
Tan alejado está del fútbol que ni siquiera mira partidos por televisión, aunque siempre hay una excepción: “Lo único que miro es al Barcelona, soy fanático de Messi, miro más a la selección argentina por Messi que a la selección uruguaya, pero después nada más”.
Hoy integra algunos grupos de Whastapp con excompañeros de Sud América y cada vez que lo invitan a jugar a algún campeonato de Fútbol Senior, Lujambio responde de la misma manera: “Querían que jugara y yo ni loco, ni loco vuelvo a jugar. De hecho les digo siempre que jugar en este momento sería buscar lesiones de gusto, yo llevo los corderos y lo que haya que tomar, voy y hago el asado, pero los espero después del partido”.
Gran parte de su carrera la hizo defendiendo varios clubes del fútbol argentino: Huracán de Corrientes, Newell’s, Belgrano, Banfield, Instituto, Olimpo y Atlético Tucumán. Lujambio también confesó qué equipo argentino estuvo a punto de incorporarlo pero sin poder concretar el pase:
“Yo iba a ir a Boca. Bilardo estaba dirigiendo. Me iba a llevar a Boca porque a su señora le gustaba cómo jugaba yo. Fue una anécdota espectacular en su momento”.
De su paso por Argentina también recordó que siempre encaró al fútbol como un trabajo, y por eso al incorporarse a Instituto en 2005 dijo que era hincha de Belgrano: “Había mucha gente que se enojó, pero luego creo que lo entendió, yo daba al cien por ciento porque para mí era un trabajo, no era pasional. Lo salvamos del descenso con el Negro Pilipauskas, Deivis Barone”.
“De hecho cuando terminó la temporada en Instituto querían que renovara pero yo le dije que no, que volvía a Banfield” narró Lujambio. En el Taladro también hay un grato recuerdo del uruguayo, sobre todo de su segundo paso por el club, cuando llegó a jugar Copa Libertadores: “Yo hice más goles en Belgrano que en Banfield pero siempre se me recuerda por Banfield”.
Lujambio recordó que su llegada a Instituto se debió al pedido expreso del ya fallecido entrenador Luis Garisto: “Me dijo si le podía dar una mano en Instituto, yo ya hacía diez meses que había dejado de jugar, pero como se trataba de Luis traté de darle una mano y me fui a jugar de nuevo”.
Esa fue una de las tres veces que el uruguayo dejó de jugar a lo largo de su carrera. Otra había sido varios años atrás, antes de sumarse a Sud América: “Esa vez el que me volvió a meter en el fútbol fue Julio Ribas, yo estaba en una laguna pescando y me mandó llamar con mi viejo; yo no lo conocía. Yo estaba en Sarandí del Yí y fui con lo puesto a hablar con Julio, para ver qué era lo que quería”.
“Pero hizo que me quedara porque al otro día el equipo se iba a hacer la pretemporada, yo no traje nada de ropa le dije, ‘no me importa, vos quédate, ¿qué? ¿Sos cagón nene?’ me contestaba él. Hacía tres meses que no hacía nada pero acepté la propuesta y a los dos días estaba jugando un amistoso en Chile”.
Del final de su carrera (2009 en Atlético Tucumán, luego jugó en Defensor de Paso de los Toros y Porongos del Fútbol del Interior del Uruguay) destacó: “Yo había declarado que quería terminar mi carrera jugando un año en Defensor Sporting y no se dio. Tenía todo arreglado y hubo un malentendido y yo ya estaba viejo; cuando sos joven te bancás algunas cosas, pero yo estaba terminando mi carrera, ya no me bancaba algunas cosas y quería terminar”.
“No pude cumplir con retirarme en Defensor que me había dado la oportunidad de empezar esto que fue una profesión, yo estoy agradecido con el fútbol pero nunca lo sentí, es así” finalizó el ex futbolista, aunque tal vez Lujambio prefiera definirse haciendo alguna referencia no a la pelota sino al campo, su verdadera pasión.
