LOS ÁNGELES -- Ya está todo listo para el comienzo de la temporada regular y, a pesar de la ausencia de Kobe Bryant, las primeras conclusiones son positivas en el seno de Los Angeles Lakers. Caminan calladitos y sin hacer mucho ruido y pueden tornar en éxitos las pocas expectativas que están levantando este año. Las razones son varias, pero la que más llama la atención es la gran productividad que ha dejado la segunda unidad en estos ocho partidos de pretemporada (4-4).
Hace mucho tiempo que el equipo no cuenta con una banca tan prometedora. Rara fue la ocasión en la que Mike D´Antoni utilizó a más de tres hombres de la segunda unidad durante el eterno periplo de la temporada 2012/13, cuando el equipo ahogó sus penas a base de fracasos, lesiones y una carencia de efectivos secundarios preocupante cuando los pesos pesados ingresaban en la enfermería.
Las cosas le vinieron dadas a un D´Antoni que arribó a la franquicia con una casa hecha pero con las columnas tambaleantes. No pudo hacer ni deshacer más que sus propias decisiones y su criterio tuvo una tónica predominante: falta de confianza en la segunda unidad.
"El año pasado no teníamos la posibilidad de contar con cinco hombres que salieran desde el banquillo; este año, sí. utilizaremos a 10 jugadores sin problema", afirmó categórico el coach de los Lakers tras el último encuentro de pretemporada ante Utah Jazz.
Aquellas carencias en el banquillo provocaron una carga de minutos extrema a los hombres más importantes (Kobe Bryant estaba jugando 40 o más minutos en algunos partidos antes de romperse el tendón de Aquiles en una campaña en la que llegó a los 27.3 puntos, 6.0 asistencias y 5.6 rebotes en 38.6 minutos de juego en 78 apariciones). De esta forma, la falta de rotación en el equipo se convirtió en una constante que trajo consecuencias que todavía pesan en la franquicia.
La Mamba Negra no tiene previsto regresar a las canchas en un futuro cercano, pero, aunque parezca mentira, su ausencia puede ser menos dolorosa. ¿Razones? Pau Gasol está jugando mucho más cómodo que el año pasado (14.5 puntos, 3.8 asistencias y 6.3 rebotes en 25.1 minutos durante esta pretemporada) y está condenado a entenderse con Chris Kaman (11.2 puntos, 7.8 rebotes y 2.6 asistencias). Pero el dolor sin Kobe también se mitiga gracias al factor banquillo.
RENOVACIÓN EN LA BANCA
La configuración del plantel por parte de la directiva dejó mucho que desear el año pasado y así lo evidenció D´Antoni, cuya falta de confianza en los suplentes fue en aumento. La calidad de Dwight Howard, Pau Gasol, Steve Nash, y el propio Bryant eran indiscutibles, pero no existió plan 'B' en caso de contratiempos; que los hubo, y gordos.
El insustituible Bryant se perdió dos juegos por culpa de un esguince en el tobillo izquierdo, y los dos últimos partidos de playoffs tras partirse el tendón de Aquiles. Gasol no participó en 33 partidos por diversas molestias; Howard, seis de temporada regular, aunque estuvo limitado por culpa de la espalda durante todo el año; Nash no estuvo sobre la duela en 32 ocasiones, y si a esto se le suman los reveses de Jordan Hill (51 partidos fuera) y Steve Blake (37 partidos en el dique seco), el cúmulo de despropósitos llegó a ser insuperable.
La 'kobe-dependencia' fue la tónica general mientras estuvo sano, y muchos jugadores no tuvieron otra opción que cruzarse de brazos. D´Antoni utilizó a Chris Duhon en 46 ocasiones (17.8 minutos, 2.9 puntos e igual número de asistencias); a Darius Morris en 48 partidos (14.2 minutos, 4.0 puntos), a Robert Sacre en 32 juegos (6.3 minutos, 1.3 puntos y 1.1 rebotes), siendo sus niños bonitos Jodie Meeks (78 partidos, 21.3 minutos, 7.9 puntos, 2.2 rebotes); Blake (7.3 puntos y 3.8 asistencias en 26.1 minutos); Antawn Jamison (76 partidos, 21.5 minutos, 9.4 puntos, 4.8 rebotes) y Earl Clark (59 partidos, 36 de titular, 23.1 minutos, 7.3 puntos, 5.5 rebotes). Con tantos lesionados, los últimos llegaron a adoptar el rol de titulares en varios tramos de la campaña.
Los únicos que quedan de aquella banca para el olvido son Blake, quien esta pretemporada logró 8 puntos y 4.8 asistencias en 25.1 minutos de juego en siete citas (tres de titular), Meeks (6.8 puntos en 23.1 minutos; cuatro de titular) y Hill (4.1 puntos, seis rebotes en 15.5 minutos).
Y así completan un elenco de nuevas incorporaciones que ha dejado muy buenas sensaciones durante la precampaña: Jordan Lamar (10.6 anotaciones, 5.6 asistencias en 23.3 minutos jugados en tres citas), Xavier Henri (12.4 puntos en 20.5 minutos por cada uno de los siete partidos que ha disputado), Shawne Williams (cinco puntos, 4.2 rebotes en 18.1 minutos), Wesley Johnson (3.7 puntos, cinco rebotes en 16 minutos).
"Me siento más cómodo con esta segunda unidad", aseguró Nash. "Creo que está siendo genial. Están mostrando mucha versatilidad y trabajo físico. Son destructivos en defensa y tienen muchos hombres que pueden anotar. Me gusta mucho".
CIFRAS HISTÓRICAS
En la penúltima cita de la pretemporada ante el Jazz, cuatro jugadores de la segunda unidad de los Lakers alcanzaron dobles dígitos, algo que no sucedió en los últimos tres años (Johnson, 14 puntos; Meeks, 15 unidades; Farmar, 20 anotaciones y Henry 10 puntos). En el último partido ante el mismo rival, tres de ellos hicieron lo propio (Farmar 11 puntos; Henry, 13 y Hill, 10 unidades). En tres años, tan solo hubo ocho ocasiones en las que tres jugadores de la segunda unidad lagunero alcanzaron dobles dígitos en competición oficial o pretemporada; la de este viernes fue una de ellas.
"Ha habido muy buenas segundas unidades en los Lakers. Sobre todo cuando estaba Lamar (Odon) y jugaba a buen nivel. Jordan Farmar también era uno de ellos. Hemos tenido unidades buenas, experimentadas y de calidad", apuntó Gasol, quien no quiere echar demasiadas flores a los suplentes hasta que no comience la competición.
"La de este año, de momento ha aportado energía, pero sobre todo han sido productivos. Han hecho buenos partidos, estos dos últimos sobre todo. Con Jordan y Wesley sanos jugamos mejor. Es muy importante que el banquillo traiga esta chispa, energía y productividad. Es exactamente lo que hicieron. Les vamos a necesitar. El banquillo será importante", agregó el español.
UN SUPLENTE POR PUESTO
No es de extrañar que el segundo quinteto permanezca sobre la duela sin el apoyo de los titulares, una fórmula que se ha visto mucho en las últimas citas de pretemporada. Tanto Johnson como Hill y Williams (cuando Kaman se recupere de la gastroenteritis que padece) pueden hacer de hombres grandes, Henry y Meeks de lanzadores (una tarea que también puede desempeñar Johnson) y Farmar de base de garantías cuando Nash descanse y Blake sea titular. Todos ellos combinan la finura en ataque con la intensidad defensiva.
La solidez que está mostrando Farmar como armador apunta maneras. El jugador confesó que su espejo es su compañero Nash, del que está agarrando conceptos para pulir todo lo que aprendió durante estos años.
"Trato de aprender todo lo que puedo de Nash. Él siempre se comunica mucho y quiero hacer lo mismo. Es uno de los mejores y me gustaría estar cerca de lo que él hace", declaró el jugador. "Simplemente estoy agarrando la forma. Trato de sentir mi juego, estar cómodo con los compañeros. Queremos que la segunda unidad sea de garantías esta temporada".
La oscuridad a la que quedó anegado el banquillo de los Lakers está deseoso de brillar. Sobran las ganas en esta banca que se caracteriza por la juventud, el dinamismo y la buena forma física. Todavía es muy pronto para vaticinar un éxito de los suplentes, sin embargo, tras estos ocho encuentros de pretemporada lagunera las sensaciones son de lo más prometedoras, y si no que le pregunten a Johnson.
"Seremos muy difíciles de batir si repetimos esto cada noche", apuntó tras el éxito de los dos últimos partidos de precampaña. "No será de esta forma todo el tiempo, pero debemos seguir así para hacer difícil que nos venzan".
A las puertas de que este martes suene la bocina inicial de la temporada regular ante Los Angeles Clippers, ya sólo queda comprobar si es verdad que el equilibrio parece garantizado y entre unos y otros son capaces de minimizar la no presencia de Kobe y hacer que su puesta a punto sea más sosegada.
