ARLINGTON -- Con su caminar lento y pausado, Tony Romo caminaba hacia su Mercedes sedán en las entrañas del AT&T Stadium el lunes en la noche. Dez Bryant lo llamó.
Romo se viró mientras Bryant trotaba hacia él para darle un abrazo y desearle lo mejor. El quarterback se sentó en el asiento del pasajero del vehículo y su padre, con una camisa azul de Romo, manejó fuera del estadio.
Seguro, los Washington Redskins le propinaron a los Dallas Cowboys su primera derrota en 51 días, una decisión por 20-17 en tiempo extra el lunes en la noche. Pero lo único que aquellos que aplauden, apoyan y trabajan para los Cowboys es cuál es la condición de la espalda de Romo.
Faltando 7:59 del tercer parcial, el linebacker de los Redskins, Keenan Robinson, aplastó a Romo en una captura que dejó al quarterback tirado en el suelo. Mientras Romo estuvo acostado, la temporada de los Cowboys parecía estar entre la esperanza y la desesperación.
Todavía la temporada parece estar entre la espada y la pared.
De Romo estar fuera por un tiempo extendido, esas buenas emociones que han acompañado el sorpresivo arranque de 6-2 de los Cowboys estarían perdidas en la realidad de que a menudo los equipos no pueden sobrevivir una lesión catastrófica a su quarterback.
Pero si Romo está listo para el próximo partido, los Cowboys seguirán esperanzados en que la sequía de cuatro años sin un partido de playoffs por fin llegue a su final.
Romo, quien se ha sometido a dos operaciones en la espalda en el último año, inmediatamente se agarró su espalda baja cuando terminó la jugada. Pasó varios minutos tirado en el suelo, sin movimiento, antes de virarse hacia su izquierda. Finalmente, se paró lentamente y suavemente caminó hacia la bance, con la ayuda de dos miembros del personal médico de los Cowboys.
El que la espalda de Romo esté lo suficientemente saludable como para jugar el domingo contra los Arizona Cardinals, or por el resto de la temporada, es una pregunta que no se puede contestar con 100 por ciento de certeza en estos momentos.
Lo que sí sabemos es que Romo tiene una contusión en la espalda y se perdió dos series ofensivas mientras le tomaban una radiografía y le daban una inyección para el dolor.
"Yo estaba preocupado porque estuvo tirado en el suelo por mucho tiempo", dijo el dueño de los Cowboys, Jerry Jones. "Después que llegó al camerino, nos sentimos mejor al respecto. Si lo necesitábamos, el nos dijo que quería jugar".
Claro, el pasado diciembre Romó también se lastimó la espalda en el partido contra Washington, regresó al partido y dijo que esperaba jugar en el partido final contra los Philadelphia Eagles. Cinco días más tarde, estaba siendo sometido a una cirugía que terminó con su temporada.
Así que sería mejor para la Nación de los Cowboys esperar unos días para volver a respirar en alivio.
"No he visto la grabación todavía, pero se sintió como que una rodilla o un codo me dio exactamente en el lugar que claramente envió un sentido negativo", dijo Romo. "Aún si no me hubiera operado la espalda, estaría sintiendo esa bastante. Fue un golpe directo en el punto perfecto".
Romo jugó la serie final de los Cowboys en el cuarto final y la única serie en el tiempo extra, pero no pudo generar puntos. Tiró pases incompletos consecutivos para terminar el partido. Terminó completando 17 de 28 pases para 209 yardas y un touchdown.
Washington capturó a Romo cinco veces y estuvo en su cara la mayor parte de la noche a medida que los Cowboys enfrentaban problemas, como comúnmente les ocurren, para negociar los esquemas de carga que crea el coordinador defensivo de los Redskins, Jim Haslett.
Y Romo no se veía en las 10 jugadas en las que participó en su regreso. Cometió un balón suelto dentro de la yarda 5 de Dallas, pero fue recuperado por DeMarco Murray. Y en la próxima jugada, Terrance Williams hizo lo imposible para atrapar un pase que parecía estar destinado a convertirse en una intercepción.
En el tiempo extra, completó solo un pase que resultó en la pérdida de 1 yarda.
Ordinariamente, habría un poco más de decepción tras ver una racha de seis victorias consecutivas llegar a su final, especialmente a un oponente dentro de la división. Pero algunos jugadores dijeron que sus emociones estaban en alto ante la expectativa de que Romo estará listo para el próximo partido.
Romo tuvo un índice de pasador sobre los 90 en cada uno de los últimos siete partidos, y eso le da a este equipo una oportunidad para ganar cada semana.
Brandon Weeden hizo una buena labor contra Washington en sustitución de Romo completando cuatro de seis pases para 69 yardas y un touchdown. Pero Weeden no es un tipo del cual esperamos que juege a nivel de Pro Bowl en el transcurso de una temporada, como es el caso de Romo.
"Uno ve a uno de sus hermanos que trabajo duro tirado en el suelo y no hay nada que uno pueda hacer para ayudar. Ahí se convierte en algo emocional", dijo el safety de los Cowboys, J.J. Wilcox.
Los Cowboys estaban en desventaja 10-7 cuando Romo se lesionó y estaba empate 17-17 cuando regresó. El entrenador en jefe, Jason Garrett, dijo que nunca consideró quedarse con Weeden, quien lideró marchas anotadores en turnos consecutivos.
Todo estará bien si es que Romo está listo. Si no, el desastre podría estar en el horizonte.
