Ter Stegen, contra la maldición

BARCELONA -- Cuando al día siguiente de perder la final de la Champions en Atenas, en 1994, el FC Barcelona le comunicó a Andoni Zubizarreta que no iba a renovar su contrato, el club entró en una travesía del desierto desconocida entonces pero que no acabó hasta que Radomir Antic primero y Frank Rijkaard después apostaron por Víctor Valdés. Aquello ocurrió en la primavera de 2003, hace once años...

Entre tanto, pasaron durante esos nueve años un total de 11 metas que nunca supieron, con excepción de Ruud Hesp, tomarle la medida a la portería del Barça y que desmintieron la leyenda que apuntaba a que en el futbol de Johan Cruyff el número '1' carecía de trascendencia.

EL FINAL DE UNA ERA

Cuando Zubizarreta abandonó el Camp Nou (con destino al Valencia donde acabó su carrera), el Barça fichó a Julen Lopetegui, avalado por tres extraordinarias temporadas en el Logroñés pero a quien la responsabilidad de suceder al hoy director deportivo le hundió.

Lopetegui apenas jugó cinco partidos en tres años y vivió a la sombra de Busquets, suplente ya de Zubi y quien a pesar de ser considerado un meta de segundo nivel mostró una fuerza mental tan destacada como discretas eran sus dotes. El padre de Sergio Busquets se mantuvo contra viento y marea (y críticas) en los dos últimos cursos de Cruyff en el banquillo, en que Jesús Mariano Angoy, también canterano y familiar del entrenador, alcanzó más presencia que Lopetegui.

Busquets: 1990-1999, 117 partidos jugados

Angoy: 1992-1996, 11 partidos jugados

Lopetegui: 1994-1997, 10 partidos jugados

EL AÑO 'PORTUGUÉS' DE ROBSON

Cesado el legendario entrenador holandés, la llegada en su puesto de Bobby Robson provocó el fichaje, tras la Eurocopa de Inglaterra en 1996, de Vitor Baía. El portugués, titular en su selección, aterrizó en el Barça junto al central Fernando Couto avalado por sus actuaciones en el Oporto y tras una negociación extraña, en que el club azulgrana tuvo atado al alemán Andreas Köpke para después echarse atrás por decisión del entrenador británico.

Pero Baía nunca mostró en el Camp Nou la fama de la que llegó precedido. A pesar de su condición de intocable a ojos de Robson y de no tener competencia (Busquets estaba ya poco menos que marginado), el portero luso completó un primer año más que discreto y la llegada de Van Gaal le condenó a una suplencia de la que ya no salió.

De hecho, su debilidad mental se demostró en dos partidos concretos: uno frente al Atlético de Madrid y otro ante el Dinamo de Kiev, en que sus fallos evidentes dieron paso a su derrumbe, al abandonar el campo entre lágrimas.

Vítor Baía: 1996-1999, 54 partidos jugados

HESP: EL ENCANTO DE LA DISCRECIÓN

Louis van Gaal sorprendió a todo el mundo aterrizando en Barcelona en compañía de un desconocido portero procedente del Roda. Ruud Hesp, de 29 años de edad, llegó al Camp Nou en silencio y llamado a ser poco más que el suplente del mediático Baía, pero su solidez le catapultó rápido a la titularidad.

El holandés se ganó al público con su discreción y buen hacer, siendo el titular indiscutible en sus dos primeras temporadas hasta que una lesión le apartó de la titularidad en favor del joven Francesc Arnau.

El canterano, que ya había disputado algún partido la temporada anterior, pareció hacerse con el puesto... Hasta que una goleada en el Bernabéu (3-0) marcó su caída para dar paso a un rosario de cambios que convirtieron el puesto en maldito.

Hesp: 1997-2000, 143 partidos jugados

Arnau: 1998-2001, 30 partidos jugados

DE DUTRUEL A BONANO

La primera salida de Van Gaal provocó la marcha de Hesp, que fichó por el Fortuna Sittard de su país, y condujo al Camp Nou a Richard Dutruel, en un fichaje aconsejado por el nuevo entrenador, Llorenç Serra Ferrer, y que le salió gratis al club por cuanto acababa contrato en el Celta.

El francés, sin embargo, tampoco se afianzó en la portería y una lesión, en diciembre de aquel año 2000 provocó el ascenso de un joven canterano Pepe Reina, de carácter descarado a pesar de sus 18 años, hijo de un ex portero del club tres décadas antes y que por un momento pareció convertirse en la solución definitiva.

Pero la difícil, insostenible, situación deportiva y social que vivía el Barça en la época se llevó por delante la apuesta de Reina, que vio como el club al verano siguiente fichaba a Roberto Bonano, procedente de River Plate y que llegó al Camp Nou a la sombra del mediático Javier Saviola.

El argentino pareció devolver la imagen de sobriedad que se echaba en falta desde Hesp pero su rendimiento fue de más a menos en los dos años que permaneció en el club. Le ganó la partida a Reina pero sus salidas a destiempo le acabaron por condenar y a ponerle en la diana.

Ello motivó que con el regreso al banquillo de Van Gaal en el verano de 2002 el Barça apostase por Robert Enke. Su fichaje, sin embargo, fue un fiasco total puesto que apenas disputó cuatro partidos en un accidentado curso, que acabó con el alemán (quien se suicidó en 2009 víctima de una depresión que ya comenzó a aflorar en su época azulgrana) apartado de todo y con Radomir Antic, que suplió a Van Gaal, dando la alternativa a... Víctor Valdés en la primavera de 2003.

Reina: 2000-2002, 49 partidos jugados

Dutruel: 2000-2002, 22 partidos jugados

Bonano: 2001-2003, 74 partidos jugados

Enke: 2002-2003, 4 partidos jugados

RUSTU... Y VALDÉS

Joan Laporta ganó las elecciones a la presidencia en el verano de 2003 y en la auténtica revolución deportiva que significó su llegada incluyó a Rustu Reçber, portero revelación en el Mundial de un año antes y llamado a formar parte de la columna vertebral de un equipo al que se incorporaron también Ronaldinho, Márquez, Quaresma o Van Bronckhorst.

Sin embargo la titularidad del portero turco apenas fue contemplada por Frank Rijkaard, quien desde el primer día apostó sin reservas por el joven Valdés, disputando Rustu solamente cuatro partidos de Liga y tres de Copa de la UEFA.

Al acabar el curso el Fenerbahçe recuperó a su guardameta y, por vez primera en una década, el Barça decidió jugar la carta firme de un meta por encima de todos. Ahí comenzó la era de Valdés, visto con reservas por una hinchada que no se entregó a él definitivamente hasta dos años después, cuando el club azulgrana conquistó la Champions con una actuación soberbia del portero de L'Hospitalet.

Rustu: 2003-2004, 7 partidos jugados

Víctor Valdés: 2003-2014, 535 partidos jugados

PINTO Y LOS SECUNDARIOS

Rijkaard convino con el club que Víctor Valdés iba a ser su portero indiscutible y decidió dar la suplencia a otro canterano, Albert Jorquera, quien en sus cinco años de pertenencia al primer equipo fue apenas un remedio de urgencia.

Hasta que una lesión en diciembre de 2007 provocó que el club, en una operación a corto plazo, incorporase a José Manuel Pinto, cedido por el Celta hasta junio de 2008. El meta veterano andaluz, de 33 años de edad, acogió con naturalidad su papel, jugando solamente tres partidos aquella temporada, pero el ascenso al banquillo del primer equipo de Pep Guardiola le regaló la continuidad.

Y así, hasta hoy, Pinto ha sido la sombra de Valdés. El entrenador de Santpedor le ofreció la titularidad en la Copa del Rey y fue remedio de urgencia cuando las lesiones apartaron al canterano de la portería, destacando este último y fatídico curso en que se vio catapultado al primer plano por necesidad.

A su vera, Rubén Miño, hoy en el Rayo Vallecano, y Oier Olazábal, cuya salida del club también se aventura en los próximos días, apenas si tuvieron una presencia testimonial en la larga carrera de Valdés, considerado por muchos el mejor portero de la historia del Barça y que tras 535 partidos oficiales dará paso al examen que se entiende deberá superar Ter Stegen.

Jorquera: 2004-2009, 24 partidos jugados

Pinto: 2008-2014, 90 partidos jugados

Olazábal: 2008-2014, 3 partidos jugados

Rubén: 2010-2012, 1 partido jugado

EL FUTURO

"Era el portero que queríamos y aquí está", sentenció este jueves Andoni Zubizarreta al referirse a Ter Stegen. El alemán, seguido por el Barça desde hace más de dos años, llega con el reto, mayúsculo, de hacer olvidar a Valdés y convertirse en el muro del nuevo proyecto comandado por Luis Enrique.

A sus 22 años y 125 partidos defendiendo la meta del Borussia Mönchengladbach, el reto del Camp Nou llama a su puerta sin la seguridad de que tendrá, de entrada, la confianza plena de un club que duda todavía entre apostar por Massip para la suplencia o decide incorporar a otro portero contrastado, siendo Willy Caballero o Keylor Navas los nombres que más suenan en el entorno azulgrana.

Y así, al cabo de veinte años, desde que en mayo de 1994 Zubizarreta abandonase el club, el Barça revive la zozobra de intentar sustituir a un portero de leyenda...