Negrete: la gloria en un gol

Desde que coincidieron en Pumas, Manuel Negrete y Hugo Sánchez competían por convertirse en especialistas de los remates acrobáticos. El delantero del Real Madrid hizo muchos, importantes, destacados, la mayoría con el Real Madrid, como aquel inolvidable que realizó ante el Logroñés en 1988. Pero a diferencia del Pentapichichi, Manuel Negrete quedó inmortalizado por una media tijera en el Mundial de México 86, ante Bulgaria, en una de las más finas estampas de las Copas del Mundo.

El 15 de junio se cumplirán 26 años de aquel partido de Octavos de Final, disputado en la cancha del Estadio Azteca. Manuel Negrete tiene presente cada instante de aquel torneo. Al minuto 34 del partido, Rafael Amador, también su compañero en la UNAM, envió un servicio desde media cancha que el '22' de México controló a dos tiempos, para después entregárselo a Javier Aguirre. El 'Vasco', parado a unos metros del área grande, se lo devolvió de inmediato con un toque elevado. Manuel tenía muy bien practicado ese tipo de remates. Lo conectó a media altura, con la zurda, y lo colocó pegado a la izquierda del portero Mihaylov.

"Es una acción que se recuerda todavía y se pasan los Mundiales y está dentro de los grandes goles de todos los Mundiales y eso me llena de orgullo porque se hizo en México, porque lo hice yo, y porque me está dando la oportunidad de ir con gente que yo admiraba, de estar con figuras de todos los Mundiales y poder compartir vivencias, situaciones de los Mundiales.

"Fui a Sudáfrica y me dio gusto ver en todos los partidos el previo la publicidad de la FIFA, que marcaba los goles más importantes, que era el mío. Lo viví como aficionado en Sudáfrica y Alemania; espero que en Brasil también".

La precisión del remate no fue casualidad. Negrete recuerda cómo practicaba regularmente los remates con Hugo Sánchez, quien también era un especialista. "Hugo y yo trabajamos eso desde el 80, desde que fuimos campeones con Pumas, tengo goles para atrás, de chilena, aunque no salió así en el Mundial, Hugo hizo el de Logroñés. Yo , hice unos contra Puebla, se nos facilitaba la situación del gol. El mío fue de media tijera porque así salió la jugada".

"Competíamos y jugábamos el tenis-balón, cuando éramos compañeros éramos imbatibles, y cuando éramos contrarios, pues el remate era un tipo de castigo, como el voleibol. Siempre estábamos compitiendo en el tenis balón y entrenábamos juntos, a ver quién anotaba más. La técnica se va puliendo, competíamos en el entrenamiento, era bonito, aunque los goles son circunstanciales, lo haces porque se presta el momento".

Al final, México ganó 2-0 aquel encuentro, pero los errores administrativos le jugaron una mala broma al equipo, o tal vez fue la falta de confianza en el representativo. De acuerdo con 'el plan' de la Federación Mexicana de Futbol, se tenía presupuestada una derrota en la primera fase (vencieron a Bélgica e Irak y empataron con Paraguay) y se creía que al quedar como segundo de grupo, podían continuar la fase de Cuartos de Final en el Estadio Azteca.

Al ser primeros, y tras vencer a Bulgaria, los jugadores mexicanos tuvieron que disputar los Cuartos de Final en Monterrey. "Según lo previsto por la FMF, teníamos que quedar en segundo lugar para podernos quedar en el Estadio Azteca y nosotros no teníamos un programa para quedar en segundo, estábamos preparados para ganar los partidos, dentro de lo previsto era perder uno"

"En Monterrey las circunstancias se prestaron para lo que ocurrió: la expulsión de Javier Aguirre, la salida de Tomás Boy, que de pronto dijo que ya estaba muy cansado, Hugo Sánchez dándose masaje... eran nuestros tiradores oficiales, los que pudieron haber cambiado la historia".

Así fue. Bajo un extenuante calor, México y Alemania empataron sin goles, incluidos los tiempos extra. Tras 120 minutos de esfuerzo, Negrete fue el primero en cobrar en la tanda de penaltis, pero al final fue el único mexicano que acertó. Todos los alemanes acertaron. Fallaron Fernando Quirarte y Raúl Servín.

"Con todo respeto, Quirarte tiraba en su equipo (Guadalajara), Servín tiraba en su equipo (Pumas), pero no eran especialistas, eran defensas. Nos faltaron los jugadores que tenían la capacidad...", recuerda triste Manolo.