GUADALAJARA -- Han transcurrido 20 años desde aquel partido de los Leones Negros en la Primera División.
La tarde del sábado 2 de abril en el estadio Jalisco, fue la última vez que el equipo representativo de la Universidad de Guadalajara había aparecido en el Máximo Circuito del futbol mexicano.
Su despedida, ante el Atlas, y con un plantel que apuntaba desde su armado que no tenía para cerrar su ciclo con dignidad.
La alineación de aquel juego era con Hugo Pineda, José María Higareda, Gustavo el "Halconcito" Peña, Salvador Mariscal, José Gutiérrez Aldaco, Humberto Romero, Glauco, Pedante (García), Hernández (Tato), Vander, y Luis Landeros, dirigidos por Belisario López.
Al lograr el ascenso meses atrás al vencer a Estudiantes Tecos, la afición estaba emocionada, pero clamaba por contar con un equipo que aspire a permanecer por muchos años como protagonista y no sufrir otra vez por el tema del descenso.
Por tal motivo, la directiva apoyó al técnico Alfonso Sosa para conformar un cuadro que dé batalla, y se adquirieron a once refuerzos.
Para pagar tal nómina en la que se incluyen los nombres de Leandro Cufré, Marc Crosas, Héctor Reynoso, Fidel Martínez, y Andrés Ríos, entre otros, se debió recurrir a un préstamo de 120 millones de pesos que proporcionó el Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Guadalajara.
Raúl Padilla, actual presidente de los Leones, y ex rector de la institución, explicó en qué consistió el préstamo.
"Ustedes sabían que una vez ascendido, Leones Negros tenía que equiparse de la mejor manera con la adquisición de jugadores porque así nos comprometimos con los aficionados, a tener un equipo competitivo, y para ello tener que acudir a un préstamo. Gracias al buen equipo de colaboradores que tenemos en el patronato, nuestro sistema de comercialización y abonos del estadio que va muy bien, pero necesitábamos un préstamo para los jugadores, y decidimos acudir al Sindicato de la Universidad de Guadalajara que tiene arriba de 15 mil afiliados, y entre los beneficios de sus agremiados cuenta con un fondo de ahorro que no tiene que ver con el fondo de pensiones, que a través del cual los profesores acuden a préstamos para sus necesidades, y lo reintegran al fondo, y que está arriba de los 500 millones de pesos. El 70 por ciento (que son 300 mdp) nunca se presta, y acudimos al Sindicato porque finalmente son universitarios, es su equipo, e hicieron un préstamo de 120 millones de pesos. Les pedimos un año de gracia, y será pagadero en los tres siguientes".
LA EMOCIÓN DEL REGRESO
Raúl Padilla asume parte de su responsabilidad en la desaparición de la franquicia de Leones en 1994. La Secretaría de Educación Pública ya había decretado que las universidades públicas no podían destinar su presupuesto al deporte profesional, y no se buscaron otros mecanismos para salvar al equipo.
En ese entonces, Padilla era rector de la UdeG, y él fue quien bajó el pulgar para sepultar el proyecto del equipo.
Padilla recuerda que cuando Leones compró la franquicia del Laguna para aparecer en la Primera División, era un joven estudiante de la carrera de Historia, y que fungió como Secretario de la Comisión de Futbol del equipo en la época dorada de los setenta. Después, fue partícipe del declive.
Y ahora, en parte, él es el artífice para traer de regreso al equipo.
"En 1993-1994, en la que ya era rector, pasamos por una etapa muy difícil, en la que muy a mi pesar tuvimos que venderlo, pero 20 años después regresamos, y lo hacemos por la puerta grande después de una gran campaña muy bien conducida por Alfonso Sosa. Yo tengo una emoción por haber sido responsable de su venta hace 20 años, y me quiero sentir como uno de los responsables de que este equipo regrese con gran fuerza".
Este sábado, ante Monterrey, Leones Negros volverá a rugir en Primera División.
