El jocoso, jacarandoso, bailador y otrora popular Joseph Blatter dejó la careta de payaso en el cajón y subió al estrado para, por fin, asumir (parcialmente) su responsabilidad como presidente frente a una FIFA envenenada, mañosa y tramposa. Así Sepp anunció que se irá, cuando se elija un nuevo titular.
Pero, ¿quién garantiza que el sustituto de Blatter será un hombre honesto, profundo conocedor del futbol y de la política que la rodea? ¿Quién puede asegurar que no será otro dictador el que tomará el cargo luego del ‘golpe’ que derrocó al actual?
Los directivos de FIFA en un 90 por ciento o más (no digo 100 porque tengo la esperanza de que haya uno honrado, pero no es conocido que exista), están cortados con la misma tijera: caciques locales, ventajosos mercachifles que buscan responden al verde dólar en vez del verde césped.
¿Quién gana poder con la caída de Blatter y quién lo pierde?
Estados Unidos, a través de sus instituciones de justicia, fue el brazo ejecutor, el verdugo que accionó la guillotina, y eso seguramente lo catapulta a un nivel superior.
Pero, ¿puede ser Sunil Gulati, presidente de US Soccer?, un hombre que trabajaba en los mismos términos y votaba en bloque como el resto de Concacaf, cercano a Chuck Blazer.
Además, Gulati representa a Concacaf, llaga por la cual se llegó a la podredumbre “escondida” de FIFA y no sería un buen mensaje que un concacafkiano sea presidente de FIFA, por más abogado y catedrático que sea el neoyorquino.
¿Conmebol? Difícilmente tiene una figura que no siembre dudas y ya no digamos África o Asia, beneficiarios directos de la política de Blatter. Ninguno de ellos debe siquiera estar cerca de la caja chica (así se nos han perdido muchos cambios). Estos grupos deberán perder fuerza.
El príncipe jordano Ali Bin al Hussein hizo una valiente confrontación en las elecciones, pero no creo que sea el tipo de dirigente que requiere este momento ni que tenga la representación que se necesita. Se le agradece su participación, pero de anécdota no debe pasar, sobre todo si no deseamos ver un Mundial en Qatar.
Un europeo puede ser. Michel Platini, crack en la cancha, líder de la poderosa UEFA, tiene un perfil de energía, conocimiento y estatura moral futbolera. Pero ni Platini ni ningún otro federativo puede tirar ahora una piedra sin olvidar que para las elecciones anteriores, Blatter había sido siempre elegido por unanimidad, a pesar de que los informes periodísticos de corrupción tienen más de una década en el aire, y que nadie se preocupó por cotejar.
La reforma que requiere la cúpula corporativa del futbol, que es la que sólo recoge el dinero, porque FIFA no es el futbol entendido como eso que como deporte mueve al mundo, es que la dirija un alto comisionado, un empleado de primer nivel, un hombre de leyes y de finanzas que trabaje para las federaciones, pero con una independencia tal que pueda regular, castigar y gobernar sin lazos o intereses creados.
Eso parece imposible, sería restarle poder a los caciques, sería que dejaran que alguien metiera la nariz en sus números y que se reformaran los métodos de elección y decisión.
Ese Comisionado, con una remuneración alta, debería ser un tipo de probidad absoluta, con el poder suficiente, pero también auditado por un grupo colegiado formado por los mismos federativos, que sean a la par su jefes y lo obedezcan, para no crear otro mandato despótico.
Es una idea, pero la verdadera revolución en la FIFA debe ser moral, debe empezar por el escrutinio de los poderosos que poco ven por el aficionado y el jugador como lo hacen por sus bolsillos en Suiza, EEUU, México, Corea, Francia o donde me digan.
Quizás es el momento de que los jugadores tomen en poder.
PD: Espero que ahora que, en teoría ya no habrá sobreprecios causados por las exigencias de los directivos, empresas de mercadotecnia, fabricantes de ropa deportiva y promotores de partidos bajen el costo que pagan los aficionados por señales de cable de eventos como el Mundial, jerseys y boletos en los estadios.
PD2: ¿Y en el Olimpismo cómo andan en eso de los directivos eternos y poco juiciosos? Es duda.
PD3: Tanto esfuerzo para quedar bien con el presidente de la FIFA por parte del Pachuca y ahora ¿qué harán con su Pabellón Blatter? ¿Otro salón de la fama? Varios personajes entrarían en él si no le cambian el nombre.
