BARCELONA -- Javier Chicharito Hernández llegó al Bayer Leverkusen cuando en Barcelona se contemplaba el fichaje de Jonathan Soriano, ex del Barça y máximo goleador de la Bundesliga austriaca con el Red Bull, por el club de la aspirina. La incorporación del Chicharito fue acogida con sorpresa en el entorno del Camp Nou, pero, a la vez, con un respeto casi reverencial.
“Chicharito les da gol”, aseguró este lunes Luis Enrique, quien afirmó que el delantero mexicano “es una gran incorporación” para el Bayer Leverkusen, rival que visita mañana al club español en la fase de grupos de la UEFA Champions League.
“Tiene mucha calidad técnica y un punto interesante en lo que a la lucha se refiere”, explicó el entrenador asturiano en referencia al Chicharito, asegurando que “genera muchas oportunidades en ataque a su equipo”.
“Les da más posibilidades en el ataque” esgrimió el estratega del campeón de Europa, sumándose a la preocupación evidente que existe en el vestuario del Camp Nou. De hecho, Chicharito Hernández es visto como un cazador a quien se debe vigilar muy de cerca.
El delantero mexicano, que jugará por vez primera en el estadio azulgrana, ya sabe lo que es enfrentarse con el Barça. Ferguson le alineó en la final de la Champions del 28 de mayo de 2011, en la que el Manchester United perdió por 3-1. Fue aquella temporada 2010-11 la mejor del Chicharito en los Diablos Rojos, tomando parte en un total de 45 partidos oficiales, aunque en la final nada pudo hacer contra la zaga azulgrana.
Hacía diez días que los aficionados del Manchester United le habían galardonado con el premio al mejor futbolista de la temporada, el ‘Jugador del año Sir Matt Busby’ que le encumbró como sucesor en recibir el galardón de Wayne Rooney para ser el primer jugador norteamericano en conseguirlo.
“Estábamos avisados de él”, reconoció tiempo después Seydou Keita, quien tomó parte de aquella final y descubrió que Pep Guardiola, el entrenador, hizo especial énfasis en la “capacidad de Rooney, el sacrificio del centro del campo y el oportunismo del Chicharito”.
Con el tiempo, la situación no ha cambiado, por mucho que el mexicano no es un jugador especialmente conocido en el entorno azulgrana por cuanto nunca más volvió a jugar contra el Barça. La pasada temporada, como jugador del Real Madrid, se quedó en el banquillo tanto en el 3-1 del Bernabéu como en el 2-1 del Camp Nou, donde Carlo Ancelotti prefirió jugársela con Jesé los últimos diez minutos en sustitución de Isco que apostar por él.
CONFIANZA
En Manchester, su salida del United se entiende más como un asunto financiero que deportivo, aunque se le reprocha en cierta manera a Van Gaal que no le diera la ocasión de demostrarle nada. “Habría que saber si Chicharito estaba dispuesto a permanecer a la sombra como suplente a la espera de su oportunidad”, admitió una fuente cercana al club de Old Trafford, donde a pesar de su pérdida de protagonismo se guarda un buen recuerdo del delantero mexicano.
“Si sabe que cuenta con la confianza de su entrenador y sus compañeros, es un jugador doblemente peligroso”, convino una voz del vestuario del Barcelona, mientras Pichi Alonso, ex futbolista del club azulgrana y comentarista televisivo muy respetado en España, reconoció que la defensa de Luis Enrique “deberá estar especialmente atenta porque es un delantero muy incómodo”.
El Chicharito debutó con mal pie con el Bayer: media hora en la sorprendente derrota (0-1) frente al Darmstadt, pero en sus siguientes tres partidos como titular anotó dos goles, uno de ellos trascendental para dar la victoria al equipo de Roger Schmidt frente al Mainz.
El último sábado apenas participó el último tramo de partido en la goleada sobre el Werder Bremen, entendiéndose que el entrenador le concedía descanso pensando en el compromiso de Champions... Y en Barcelona se espera su aparición con un respeto evidente.
Y es que, sin que tenga nada que ver el presente con el pasado, en el Camp Nou los aficionados veteranos mantienen una espina clavada con pasaporte mexicano: un tal Hugo Sánchez, a quien Núñez despreció en 1984, acabó por convertirse en una auténtica pesadilla para el Barça.
