BRISTOL -- Había cartas de aficionados al principio, y tarjetas de San Valentín, también, de algunos seguidores entusiastas. La gente llegaba al palco de prensa pidiendo mi autógrafo. La atención era vergonzosa. Era la única mujer periodista que cubría a la NHL y era famosa, al menos en las pistas de hielo.
A principios de la década de 1970, una mujer que cubriera los deportes era un fenómeno raro. Éramos sólo un puñado entonces, y nuestra historia de presionar para tener acceso a los vestuarios después de los partidos y equidad laboral se refleja en "Let Them Wear Towels", un documental que se estrenó esta semana por parte de ESPN Films y de la serie de documentales "Nine for IX", celebrando el aniversario N° 40 del Título IX (de la Constitución de los Estados Unidos que dice que nadie debe ser excluido de ninguna actividad debido a su sexo).
Después de que "rompí la barrera del vestuario" en 1975, las cartas de los aficionados dejaron de llegar y llegaron los mensajes de odio. Era una "[grosería]", una "prostituta", "!una feminista!". Quizás los lectores habían asumido previamente que era hombre. Pero el tumulto que me recibió cuando entré al vestidor después del All-Star Game de la NHL en 1975 en Montreal --para obtener declaraciones posteriores al juego junto a todos los reporteros varones-- se volvió noticia a nivel nacional. Una mujer se había atrevido a unirse a una profesión de hombres y había violado la guarida exclusiva de los atletas masculinos. Mi acción, y las de mis compañeras que hicieron lo mismo en la MLB, la NBA y la NFL para tener el mismo acceso que los hombres, se convirtió en una prueba entre los problemas sociales de la época, valores y prácticas tradicionales estaban siendo amenazadas por el movimiento de los derechos civiles, el movimiento de la liberación de las mujeres y el movimiento anti guerra en Vietnam. ¿Se veía bien? 'Una mujer parada ahí, hablando con atletas masculinos?
Dejé de escribir sobre deportes hace muchos años. Ahora solamente soy una espectadora. Los tiempos han cambiado, y una mujer articulista o comunicadora ya no es algo extraño. La Asociación de Mujeres en Medios Deportivos (AWSM por sus siglas en inglés), un grupo que se formó hace 25 años, tiene cerca de 600 miembros que cubren toda clase de deportes, desde la NASCAR, fútbol soccer internacional, baloncesto colegial y ligas profesionales. Desde la década de 1980 la MLB, NFL, NBA y NFL han tenido políticas que permiten el acceso universal al vestuario al término de los partidos para reporteros acreditados, hombres y mujeres. Y cuando esas políticas son cuestionadas ocasionalmente, la AWSM está ahí para presentar su queja, como hicieron en abril cuando Don Cherry, conductor de la CBC en Canadá, dijo que las mujeres no deben estar en los vestuarios de hombres. La NHL rápidamente reafirmó su política de acceso abierto.
Bien. Progreso.
Pero en lugar de estar feliz, Estoy molesta. Estoy impaciente. Estoy hablando con la pantalla de la televisión. El viento está soplando en el emparrillado; la reportera está envuelta en su bufanda y sus palabras salen con vaho mientras sostiene el micrófono con su mano izquierda cubierta con un guante. Está en las laterales, y los hombres, sólo los hombres, están en la cabina de transmisión analizando la acción del campo y bromeando entre ellos.
"En las laterales", es una expresión común en inglés; significa fuera de la acción, fuera de la toma de decisiones. Alguien en las laterales es un espectador, un observador, una persona que no tiene participación.
Si abrir la puerta del vestuario estaba cargado con el significado social de la década de 1970, estar en las laterales del campo de juego es socialmente importante ahora. Vemos que los comentaristas deportivos masculinos pueden hacer su trabajo por encima de donde se desarrolla el combate, evaluando el desempeño de los atletas en una cabina o estudio de televisión, mientras las mujeres casi siempre tienen un papel suplicante, en el campo, sosteniendo un micrófono para que los jugadores hablen. La imagen nos dice que la mujer tiene su lugar, y no es donde está la influencia y el prestigio, y los altos salarios que lo acompañan.
El profesionalismo de los periodistas no está en duda aquí. Las mujeres que reportan desde las laterales son muy intrépidas: tienen un gran conocimiento, piensan rápido y tienen una amplia experiencia. Trabajan bajo las condiciones más difíciles, y su trabajo merece un gran respeto.
Sin embargo, los viejos pretextos aparecen: Los hombres no quieren escuchar análisis deportivos de una mujer, sus voces son muy altas, las mujeres nunca han jugado el juego así que no pueden conocerlo. Estos mismos argumentos fueron utilizados alguna vez para justificar el no dejar que las mujeres tuvieran un lugar en los noticieros nocturnos, que es el empleo más prestigioso para un periodista. Fue Ted Turner y CNN quienes abrieron el camino para que Bobbie Batista tomara el puesto de presentadora en 1988 y tres años más tarde nos estaba dando reportes cada hora de la primera Guerra del Golfo, con voz de mujer.
Cuando las cadenas de televisión finalmente se armaron de valor --casi dos décadas más tarde-- para entrar en una guerra por Katie Couric y Diane Sawyer como sus presentadoras de noticias nocturnas, los tiempos estaban tan lejos que era ridículo celebrar.
Tal es el caso ahora de la MLB, NBA, NHL y, con su alta visibilidad, la NFL. En 1975, la ex Miss America, Phyllis George, tuvo participación en un programa previo a los partidos de la NFL. Más de 20 años después de estrategia, una periodista deportiva, la talentosa Lesley Visser, abrió el camino para las mujeres, fue la primera mujer en una transmisión del Super Bowl (ABC, 1995) y en "Monday Night Football (ABC, 1998), y es la única en realizar las presentaciones de los trofeos del Super Bowl (CBS, 1992). Realizó comentarios desde la cabina durante un juego de pretemporada de la NFL en el 2001, después regresó a las labores en las que es más conocida: programas previos a los partidos, torneos colegiales de baloncesto y su aclamado trabajo en las laterales en partidos de la NFL.
Ya han pasado muchos años desde esa sorprendente aparición, y los hombres siguen viendo los partidos desde la cabima, pasándola bien, haciendo bromas. Como espectadora, he tenido suficiente.
Cerca de la mitad de la audiencia de la NFL en los partidos es femenina. Vemos analistas femeninas en otros deportes, en tenis, baloncesto y campeonatos colegiales. Leemos columnas deportivas escritas por mujeres inteligentes. Y, lo más importante, la última generación de mujeres se ha vuelto entusiasta con los deportes, habiendo jugado en la escuela, preparatoria y universidad, gracias al Título IX.
"Estamos atrayendo más mujeres, millones de niñas y jóvenes para quienes el deporte es y será una parte importante de sus vidas", declaró Christine Brennan, columnista de USA Today y ex presidenta de AWSM. "La idea que se tiene de complacer al viejo hombre que ve deportes es tan anticuada como la televisión en blanco y negro y los teléfonos de disco. Es el paso del tiempo. El cambio demográfico está en camino. Para la NFL, es un buen negocio tener más mujeres involucradas en sus transmisiones y en sus páginas de internet".
Hubo momentos en la historia en los que los deportes abrieron el camino para el progreso social. Sin embargo cuando la NFL, y otras ligas importantes y sus socios de televisión se pongan en movimiento para promover a sus primeras presentadoras femeninas y especialistas, las ligas no recibirán aplausos. En lugar de eso escucharán, "¿Por qué se tardaron tanto?".
