La Fórmula Uno parece otra cosa, suena a otra cosa, incluso sabe a otra cosa, porque los sazonadores son distintos, pero es lo mismo, no se confundan.
La Fórmula Uno con silenciador, del V6 y donde no se deja escapar ni un gas porque todo suma en la potencia, será una F1 donde habrá equipos que dominen, equipos rezagados y equipos con poder que traten de alcanzar a los dominantes.
Las formas son distintas, hay elementos sorpresivos que la hacen más intrigante como los abandonos, los rebases y la dificultad de los pilotos para ponerlos en línea.
Utópicamente deseamos que el nuevo reglamento acerque las circunstancias a que gane quien mejor maneje, pero no será así, ganará, como siempre el que tenga el mejor paquete: auto, equipo, piloto y suerte, que por cierto, no importa cuanta sea, nunca alcanza para vencer a un buen presupuesto.
En Melbourne, Nico Rosberg nos enseñó el poder de Mercedes, pero Lewis Hamilton también nos mostró que no son infalibles.
McLaren nos dejó claro que lo del año pasado fue un accidente; que Kevin Magnussen, con un auto contendiente debe hacer su trabajo de dominar al veterano Jenson Button para cumplir las expectativas.
No caigamos en comparar al joven danés con Sergio Pérez, porque el mexicano corrió en 2013 para McLaren, pero nunca tuvo un auto digno de llevar ese nombre. Del tema Checo hablaremos más abajo.
Ferrari no se presentó como una potencia, más bien como un observador. Ni tan malo como para llorar ni tan bueno como para dar de brincos.
Fernando Alonso, fiel a la costumbre, nos hace pensar que exprimió cada caballo del vehículo, mientras que el discreto inicio de Kimi Raikkonen no puede ser eterno. Ya lo hará enojar alguien y saldrá el demonio rubio de la categoría, lo garantizo.
El hombre de la carrera, sin lugar a dudas, el musculoso finlandés Valtteri Bottas, quien lo hizo todo: arrancó como maestro, rebasó con descaro, chocó como novato, salió de los pits como enajenado y nos emocionó como "enanos".
El piloto del elegante equipo Williams que porta el emblemático patrocinio de Martini, también trajo a las transmisiones de televisión, la angustiada cara de su novia Emilia Pikkarainen, nadadora que posee todas las marcas de mariposa de Finlandia, como un ingrediente más para el glamour del serial.
Valtteri a quien el hijo Claudio de mi estimado "Patrón" Luis Manuel López bautizó como "Bob Esponja" por su monocromía en amarillo y su forma cuadrada, al estilo y ritmo de de Nancy Sinatra nos señaló que "este Bottas es para rebasar" y ya queremos ver de qué es capaz en Malasia.
Red Bull parece el primer gran damnificado del nuevo reglamento, seguido por Lotus, pero lo de los de la bebida energizante retumba más porque eran los mandones.
Sebastian Vettel tardó más en repasar mentalmente las variaciones reglamentarias, que en abandonar la carrera. Para que vean que tanto berrinche en la pretemporada no era pose de niño mimado.
Daniel Ricciardo trabajó como ebanista una magistral pieza de manejo, que se vio resquebrajada por un descuido de su equipo, precisamente con el reglamento. Lástima por el canguro que ya había puesto a brincar a los "aussies" en la tribuna y hasta se había dado su empapada de champaña en el podio, pero luego pasaron a recogerle el trofeo por descalificación.
Para los detractores y rivales de Red Bull, no se confíen que siempre que Adrian Newey tenga un lápiz y restirador para trazar de su puño una solución para el equipo dirigidio por Christian Horner, no se le puede dar por perdido.
CHECO Y GUTI
Como dije antes, hacer un comparativo de resultados entre Magnussen y Pérez es no sólo injusto, cae en lo absurdo, porque el danés tiene un auto contendiente y Checo vivió la peor temporada de McLaren en la historia, algo que no digo yo, sino que es algo que los números espetan claramente.
Hay que decir que el "pecado" de Checo fue no haber conservado su asiento en Wokingm, porque no comprendió que su trabajo en 2013, con la carreta que tenía por monoplaza era sumar, terminar carreras y calificaciones delante de Button, laborar más en el paddock que en la pista con cabildeos y relaciones públicas, poner a trabajar a su entorno (agente, patrocinadores, etc.) en hacer ver a McLaren que un año más de contrato era lo prudente, porque así no se podía probar nada.
Pero Checo escogió el camino más cuesta arriba, el de intentar sacar un podio o un milagro a un auto que no tenía cómo, prefirió trabajar solo, cuando lo que importaba era tener más puntos que su coequipero inglés y no dejar que se le pusiera como chivo expiatorio, lo que al final sucedió.
Hoy Checo está con Sahara Force India con un problema que se llama Nico Hulkenberg, el coequipero más feroz que podía esperar. Por lo pronto, en Melbourne el alemán ganó de todas, todas al tapatío. Esperemos, como decía Obi Owan Kenobi "que la fuerza esté con él" y que no sea que lo absorba el "lado oscuro del fuerza".
Queda claro, que por lo menos ahora, Force india es competitivo, que puede rodar entre los ocho primeros. Checo ya había arrancado incisivo como sabe, y había remontado hasta el lugar 10, pero fue precisamente Esteban Gutiérrez quien le rajó un neumático y lo mandó pits en la mismísima primera vuelta.
De rebote y como sea, luego de la sanción a Ricciardo, Pérez recolectó un punto, que para como se dio el fin de semana, sabe a pepita de oro.
'Guti' y Sauber dejaron muchas dudas. Esteban porque no encuentra los momentos ni los tiempos para mostrar el piloto que venció en la GP3 y peleó en la GP2. Sauber simplemente se vio de media tabla para abajo.
El regiomontano ya no es novato, pero los novatos Magnussen, Kvyat y Ericsson se vieron en general más que él.
Afortunadamente, su coequipero Adrian Sutil, sólo quedó un escalón por delante de él, también sin puntos, así que la que tiene que ponerse las pilas es la señora Kalterborn para empujar al equipo que fundó don Peter Sauber.
'Guti' sabe que otra temporada en tonos grises con carreras que terminan caminando a la vera de la pista, sería una jubilación prematura, por eso con calma pero con prisa debe cambiar la percepción sobre su persona.
En fin , la Fórmula Uno con sordina hizo ruido a pesar de su mutismo, y aunque parezca descafeinada, esencia es lo mismo: la máxima expresión en cuatro ruedas de este planeta.
