Durante mucho tiempo, el 14 de julio de 2017 estuvo marcado con un color especial en los calendarios de Guadalajara. No iba a ser un día común. Los mejores representantes acuáticos de todo el mundo disputarían la supremacía de la alberca en el complejo que dejaron los Juegos Panamericanos de 2011. Era un día para el que estaban agendadas grandes hazañas deportivas.
La realidad es muy diferente: hoy será un día cotidiano en la capital de Jalisco. A principios de 2015, después de haber pagado 9.5 millones de dólares como adelanto de la organización (entre los que se incluía una fianza a la Federación Internacional de Natación), México decidió cancelar la invitación que cuatro años antes había extendido al mundo acuático.
El argumento que firmó la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte aquel 18 de febrero de 2015 decía que, un recorte de 124 mil millones de pesos al gasto público, derivó en que México declinara la sede del Mundial.
Lo cierto es que, hasta ese momento, la organización había sido a la mexicana. Nunca se había instalado legalmente el comité organizador y tampoco se habían dado los primeros pasos para cumplir con el proyecto deportivo, que consideraba tener dos semifinalistas y un finalista de natación, el deporte acuático más atrasado en el país.
Bernardo de la Garza era el director de la Conade en 2011, año en que se otorgó la sede y se firmaron los primeros convenios. Hoy no quiere dar muchas explicaciones acerca del tema, pero da unas palabras vía telefónica: "Nosotros dejamos el proyecto encarrilado. No se pudo concretar, pero hubiera sido bueno para México. El pretexto económico no es tan válido. Ha habido eventos más caros".
De la Garza recuerda que, entre sus proyectos iniciales, era el de sentar las bases para el desarrollo de un deporte que ha vivido un largo descuido: "Tenemos un gran nivel en otras disciplinas acuáticas como los clavados, pero hay otras en las que no tanto, como es el caso de la natación. Creo que era una buena oportunidad para dar algunos pasos; para echar las disciplinas acuáticas hacia adelante".
En los proyectos iniciales para lograr ese objetivo, se consideraba la contratación del entrenador alemán Dirk Lange, quien fue presentado el 15 de febrero de 2012 para hacerse cargo de una reestructuración total de las albercas, como lo había hecho en Sudáfrica. Su proyecto duró menos de un año.
Lo cierto es que, más que ayudar a los deportes acuáticos, las albercas mexicanas se vieron afectadas con la cancelación. La Federación Internacional se negó a devolver a México el depósito previo e impuso multas por hacer a un lado el compromiso. La cima del conflicto se retrató cuando el clavadista Rommel Pacheco no pudo escuchar su himno nacional tras ganar una competencia en Río de Janeiro.
Rodrigo González, dos veces nadador olímpico y hace dos sexenios subdirector de calidad para el deporte, da su opinión: "Desde un principio fue un proyecto de saliva. Todo terminó cuando le tienes que poner lápiz y papel. Cuánto cuesta traer un entrenador que haga la diferencia. Traer una persona probada es una buena opción, pero es muy difícil acercarse a esos sueldos en México cuando no se habla de futbol".
Continúa: "Esos eventos son para países que tienen otro tipo de infraestructura y de recursos. Si vemos qué nos pasó en los Panamericanos y en los Centroamericanos con gastos que se multiplicaron y, en este caso, ni siquiera tenemos nadadores destacados. Son sólo del 15 para arriba en el ranking”.
Es contundente con su última frase: "Dentro de lo malo, yo diría que la cancelación es lo menos malo". No coincide con él Jesús Mena, presidente de la Conade, quien, ante la llamada de ESPN Digital, prefiere no opinar acerca del tema.
Hoy la fiesta comenzará en Hungría, una casa con abolengo acuático. Sin embargo, a la distancia, los costos parecen impagables. Cuando en abril de 2015, Budapest levantó la mano para suplir a México, el presupuesto. Hoy está mucho más allá de lo que pronosticaron los lápices de los contadores: los húngaros gastarán cerca de 454 millones de dólares para presenciar las hazañas de la heroína local Katinka Hosszu; de la estadounidense Katie Ledecky y de lo mejor de los clavados, el polo acuático y el nado sincronizado.
En México, mientras tanto, será un día normal
