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Ivan Lendl, el crack sobre césped que no ganó Wimbledon

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Wimbledon no es para todos. De hecho, es para unos pocos talentosos afortunados que aprovechan y explotan su momento año a año. Incluso así, el Grand Slam que se disputa sobre césped ha hecho excepciones a la regla con auténticos cracks del deporte blanco que no pudieron vencer en el All England. De todos los jugadores que pasaron por la Catedral del tenis hay un nombre que sobresale por encima de los demás: Ivan Lendl.

Ivan Lendl era un tenista checo que, por presión propia de su país, decidió abandonarlo en 1987 y comenzar una nueva vida en Estados Unidos, incluso al nivel de nacionalizarse. Es uno de los jugadores que más finales de Grand Slam llegó a disputar con 19 en total y, obviamente, ex número uno del mundo. Pero más allá de haberse quedado con 8 Majors en total, entre los que se encuentran tres Roland Garros (1984, 1986 y 1987), tres US Open (1985, 1986 y 1987) y dos Australian Open (1989 y 1990)...nunca ganó en Wimbledon.

El checo naturalizado estadounidense fue finalista en las ediciones 1986 y 1987 pero sucumbiría frente a Boris Becker en sets corridos y contra Pat Cash en la misma dinámica en años consecutivos. No es difícil entender por qué. Tenía un primer servicio excelente, pero inconsistente, no le gustaba el rebote bajo e incómodo en esta superficie y, sobre todo, nunca estaba tan cómodo en la red como los grandes jugadores de césped.

Sin embargo, una mirada más cercana a su carrera revelaría que era, de hecho, un excelente jugador de césped, pero con mucha mala suerte. Es que Lendl tuvo un récord total de 81 victorias y 25 derrotas en pasto, y con un porcentaje ganador de más del 76 por ciento, un récord mejor que muchos campeones de Wimbledon.

Su actuación a menudo es subestimada. De hecho, llegó a semifinales en siete oportunidades sin mencionar que fue finalista en el Australian Open en el 83' y semifinalista en el 85', cuando todavía se jugaba sobre pasto. Pero la fortuna nunca terminó de estar de su lado, al menos en cuanto a Wimbledon se refiere.

Es que a Lendl le tocó jugar en una época que incluía a algunos de los mejores jugadores de césped de todos los tiempos: John McEnroe, Boris Becker y Stefan Edberg, obviamente todos en el Prime de sus carreras. A pesar de esto, Lendl superó a McEnroe y a Becker en el camino para ganar el Queen's en el '90 y hasta logró derrotar a Edberg en Wimbledon en 1987.

Lendl emuló a Vilas en más de una oportunidad al definir Wimbledon, y los torneos sobre césped por caso, como certámenes para vacas. Pero sus dichos no estuvieron siempre de la mano de sus acciones. Es que Lendl se había obsesionado tanto con ganar Wimbledon que no jugó Roland Garros en dos oportunidades, cuando era favorito, para entrenarse en césped. Contrató a Tony Roche para mejorar su juego en la red, y se convirtió en un voleador interesante a fines de los años 80.

Probablemente la única falla de Lendl fue que trató de emular a McEnroe o Becker, en lugar del otro gran campeón de Wimbledon, Borg. La razón que hizo que Borg tuviera éxito fue la forma en que efectivamente ocultó sus voleas relativamente más débiles al no entrar en los segundos servicios. Lendl se expuso. Los buenos devolvedores como Becker y Edberg lo mataron a cancha abierta o lo liquidaban con devoluciones a sus pies.

Lendl fue el mejor jugador de césped que nunca ganó Wimbledon en la era abierta. El único título que marcó la diferencia entre llamar a Lendl entre los mejores de todos los tiempos, frente a uno simplemente genial.