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Daniel González, un entrenador apasionado del boxeo

Daniel González es, desde hace unos meses, el técnico de la Selección Argentina de Boxeo. Formado hace muchos años en la escuela cubana -país en donde estuvo radicado tras un breve paso por el boxeo amateur- puede ser definido sin esfuerzo alguno como lo que es: un apasionado.

Es lógico si se quiere, puesto que lleva el boxeo en la sangre. Su padre Rafael, conocido por todos como 'Cacharro', fue representante olímpico en México 1968.

Daniel viajó a La Habana a los 21. Cursó estudios que involucraron más de 50 materias relacionadas con el boxeo y, con medalla de oro en las maletas, volvió tras una intensa preparación y es uno de los técnicos más experimentados del boxeo olímpico.

Hoy, ya como cabeza visible de la Selección, tras haber sido designado oficialmente por Luis Doffi, presidente de la Federación Argentina, se hace un espacio para tomar un café.

"Nuestra idea es lograr una formación integral del que quiere boxear, porque los tiempos han cambiado, igual que los medios de comunicación. Entonces, es importante lograr la contención de los padres y la idea de que el boxeo, campeonatos logrados o no, es una manera de salir adelante en la vida", explica González.

Cuando se menciona este hecho como algo ya muchas veces formulado, dice: "Es cierto, sacar a un chico de la calle gracias al deporte ya es todo un logro. Pero en esta era de cambios, la formación de futuros competidores tiene también otras exigencias. Hoy, referentes como Vasili Lomachenko o Aleksander Usyk lo son también por campañas muy extensas en el boxeo olímpico. Las exigencias actuales son otras y también esos referentes. Antes, un chico pasaba por el gimnasio del Luna Park y podía ver entrenar a Locche o a Monzón en persona. Eran sus referentes, los tenían al lado. Hoy la tecnología permite ver cómo entrena Lomachenko o cómo se prepara Usyk, -son solamente dos ejemplos entre tantos-, que son modelos distantes, que en otra época hubieran sido inaccesibles".

“Hoy, en cambio, aparecen en tu teléfono cuando querés. Y el tema pasa por incentivar a los boxeadores en potencia de que ellos también pueden lograrlo; hay menos misterios y la realidad más efectiva de todas: el trabajo constante”, agrega.

Si los técnicos se miden por resultados, González logró un soplo más que refrescante en julio pasado, cuando en la Copa América de Ibagué, Colombia, la Selección Argentina logró cuatro medallas de oro con Delfina Arancibia (57 kilos), Nicolás Peralta (60 kilos), Brandon Amaya (70) y Florencia López (51), esta última en categoría Elite.

Las platas estuvieron a cargo de Máximo Fernández (50 kilos), Jeremías Manzelli (55), y en categoría Elite, Tatiana Flores (48), Santiago Celes (60) y Nahuel Roldán (80).

Una cosecha tan numerosa como positiva en competencias internacionales para el boxeo argentino.

“Las chicas y chicos que tienen aspiraciones, que sueñan con podios, al igual que cualquiera, vienen de tener sus propios trabajos para vivir, no cuentan con todos los medios y entonces, cuando su pasión está a prueba, tenemos que estar nosotros, los docentes para mantener vivo ese fuego”, dice 'Cacharrito', como se lo conoce en el ambiente.

"No estoy solo, se entiende, porque formar a un boxeador o boxeadora apuntando a un Juego Olímpico significa trabajar a futuro, paso a paso, durante dos, tres o más años. Fijarse en los récords olímpicos de muchos campeones mundiales de hoy para comprobar la enorme cantidad de peleas realizadas en el circuito que podemos llamar amateur", asegura González.

"Cuando fuimos a Colombia lo hicimos con 9 representantes y logramos 4 oros y 5 medallas plateadas. Para tener en cuenta, es bueno puntualizar que México presentó 32 competidores, Venezuela 27, Colombia y Ecuador 24", detalla 'Cacharrito'. Y agrega: "Sin embargo, logramos una gran proporción de alto resultado, señal de que estamos bien, porque nuestro boxeo tiene un gran nivel no solo histórico sino también actual. No es casual que tanto Fernando 'Puma' Martínez como Mirco Cuello hayan tenido un paso intenso por el boxeo olímpico".

Partiendo de la base de que el presupuesto no es el ideal, existen también recursos diferentes a los de antaño para un factor elemental: la detección de talentos.

González indica: "Hoy cualquiera que aspire a un Juego Olímpico debe entender que es un proceso largo y de gran aprendizaje. Y que, gracias a las redes, cualquier boxeador o boxeadora que tenga aspiraciones, viva donde viva, puede presentar sus videos diciendo 'Aquí estoy' y eso es muy positivo, porque acelera los tiempos de detección para ampliar el espectro de trabajo. Hay igualdad de oportunidades para todos".

Hoy González ofrece clases abiertas en la Federación Argentina de Box o en Mar del Plata -durante los Juegos Evita- y se logra la asistencia de más de un centenar de aficionados. Mezclados con los referentes de la Selección, hay principiantes, veteranos y hasta técnicos para aprender porque las puertas están abiertas para todos. González sabe que todo suma en diferentes áreas y sabe también de la gran responsabilidad de su labor. Por supuesto que ganar medallas ofrece un panorama alentador, pero la clave está en el día a día, en saber dedicarle a cada alumno el tiempo necesario para que no se sienta apenas uno más.

"Este es un equipo en donde cada uno aporta sus conocimientos al servicio de los competidores. Algunos quizás queden en el camino, pero habrán aprendido muchas cosas que seguramente les servirán en la vida. El boxeo argentino no puede vivir de recuerdos, sino alentar y alimentar al futuro. Y para eso estamos, para que cada competidor pueda tener acceso al conocimiento a nuevas técnicas, a no sentirse tratado solamente como un futuro negocio, sino que tiene capacidad para aprender y, por consiguiente, para crecer. Ese es nuestro objetivo, ¿le parece poco?", dice 'Cacharrito'.

El equipo está formado por los directores técnicos Guillermo Manente y Marco Narváez. Como preparador físico, Gabriel Lemme. Asesor Científico, Marcelo Cardey -coordinador del laboratorio de Fisiología del Deporte del CeNARD-, y como asesor metodológico, el doctor en Ciencia Luis Michel Álvarez Berta, a los que se suman kinesiólogos y colaboradores.

"Siento que este trabajo colectivo no solamente tiene una gran respuesta en todos los chicos y chicas que asisten a las clases abiertas, sino al respaldo que reciben de los seleccionados mayores y técnicos. Esta es una tarea que es para toda la familia del boxeo. La historia respalda a este deporte y creo que estamos frente al enorme desafío de escribir el presente. Es que cuanto mayor es el desafío, mayor debe ser la respuesta. Y en eso estamos, en que el joven o la joven entiendan el juego, en el que uno de los secretos es aprender todos los días", concluye González.