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El 'Infierno Verde', circuito de miedo en automovilismo mundial

Veinte kilómetros de desesperación a fondo... sólo para darte cuenta que después tendrás que dar una vuelta más


A propósito de las fechas, Halloween para los Estados Unidos –una festividad que también se celebra al sur de la frontera- y los más solemnes días de muertos en Mexico, preparamos esta pequeña pieza sobre un circuito muy especial y terrorífico.

No nos meteremos demasiado en hacer un relato histórico sobre la sección Nordschleife, bastará con que sepamos que se construyó en los 20’s del siglo pasado; que ahí Tazio Nuvolari logró lo que en automovilismo se llama ‘la victoria imposible’ (habría que escribir sobre ello en otra ocasión); que entró a la F1 en 1951 y que han muerto alrededor de 70 personas en su perverso trazado –cinco de F1, sólo Indianapolis tiene más fatalidades en F1-. Mejor tratemos de hacer una descripción del temible y abominable monstruo que es.

A Otto Creutz y las personas que hayan intervenido en la gestación y construcción de dicho infierno en la tierra, se les ocurrió hacer una pista de carreras de 20 kilómetros (el Nordschleife, hay otra sección que es el Sudschleife, de 7.5 kms y en la cual se hizo el trazado actual de Nürburgring) en medio de un bosque y entre las montañas Eifel, en un poblado llamado Nürburg.

En ese bosque y en esas montañas pusieron una carpeta asfáltica que daría forma a un peculiar trazado de incontables curvas de todo tipo, hay cerradas como el Karussell, que además tiene peralte y secciones de curvas veloces en las cuales apenas y se quita el pie del acelerador; además, como si la velocidad no fuera suficiente, hay subidas y bajadas con todo lo que ello implica tanto para el cuerpo como para el auto. Y, como era en la época, lo hicieron angosto, apenas y entran dos autos a lo ancho y si eso no es suficientemente atemorizante, en Nordschleife no hay escapes: si pierdes el auto, unos rieles de metal te esperan… o un árbol… a muy pocos metros de distancia. Escapar del golpe es casi imposible. Así que más vale que manejes sin errores, sin dudas, apretando los dientes, respiración controlada y pulso firme para hacer los 20 kilómetros… ¡ah! eso es sólo una vuelta.

En 1968, cuando fue bautizado por Sir Jackie Stewart como ‘Infierno Verde’, el Gran Premio de F1 constó de 14 giros. Ese mismo año Stewart lo ganó pilotando el Matra Ford luego de 2 horas y 19 minutos de sufrimiento.

Nürburgring, es el circuito más increíble del mundo y gané ahí en F2 y F1. Pero en mis días era ridículo”, describe Sir Jackie Stewart. “No había escapes, no había suficientes bomberos o comisarios. Había autos chocados de las series previas estacionados cuando la F1 tomaba la pista. Era una locura. Fui muy impopular por un largo tiempo. Tuve amenazas de muerte después de cerrar Nürburgring…. Si hice algo en mi carrera, eso quizá fue lo mejor que pude hacer”.

Otro piloto que recordó para siempre el Nordschleife fue el desfigurado Niki Lauda, famoso por sus tres campeonatos mundiales, y también famoso por haber sido desfigurado por el circuito luego de un accidente que terminó con mucho fuego y que dejó al pobre austriaco moribundo.

Su accidente fue en agosto del 76’ y en septiembre estaba recuperado y quería hacer una prueba con Ferrari. Daniele Audetto, director técnico del equipo en aquel momento, recuerda: “Cuando llegó, es una visión que nunca podré olvidar en mi vida. Estaba tan pálido, lleno de cicatrices, perdió cabello, no podía cerrar los ojos… era como un fantasma”.

“Estar en la cama pensando en Nürburgring me habría acabado. Así que volví a trabajar tan pronto como pude: en Monza, 33 días después del accidente”, recordó para GQ el mismo Niki muchos años después.

Sí, Nordschleife es de miedo y Stewart, con ese ingenio tan británico, apropiadamente lo renombró: 'Infierno Verde'. Uno que sigue ahí y que sigue en uso, ya no en la máxima categoría, por supuesto. Está para personas comunes que quieran pagar por entrar y dar la vuelta, para pruebas de autos y para que las marcas y pilotos profesionales vayan a retarlo y logran estar en la estadística que todos quieren: tener la vuelta récord en el Nordschleife.

“Cuando piloté por primera vez en Nürburgring, fue más divertido que cualquier otra cosa. Sin embargo, cuanto más corría, más me daba cuenta de lo aterrador que es”, Takeshi Tsuchiya piloto profesional de Toyota.