El argentino analizó su trabajo con Alpine en los entrenamientos del GP de Mónaco, sexta fecha de la temporada.
“No le di un besito a la pared, le di un abrazo. Por suerte aprendí a pegarle como pasó en Canadá”, bromeó Franco Colapinto al hablar con ESPN después del segundo entrenamiento libre del GP de Mónaco, 15ª fecha. El argentino se golpeó muy fuerte contra el guardrail al entrar totalmente bloqueado en Sainte-Dévote, pero su Alpine ni se inmutó. El impacto fue con la cubierta delantera izquierda, primero, y luego con la trasera del mismo lado. Justamente el mismo costado con el que chocó el muro de Montreal al salir de boxes. Está claro que la resistencia del A526 es grande.
Más allá de la tranquilidad que le generó el no haber dañado su auto, el argentino cerró el primer día monegasco con preocupación por el rendimiento. “La pista está bien, pero con el auto nos costó mucho más que en otras carreras. En general, no se siente bien ni es consistente en todas las curvas y vueltas. Eso es lo que más cuesta en una pista como Mónaco que es de mucha confianza”, explicó Colapinto, quien viene se ser sexto en Canadá, su mejor resultado en F1.
Al explicar más en profundidad qué hace su Alpine, señaló: “Estoy bloqueando un montón adelante y en un callejero como Mónaco te saca confianza para frenar fuerte y para meter velocidad en la curva. Tenemos mucho para trabajar, obviamente no fue un gran día. Ojalá el trabajo de la noche sea bueno para revertir lo que nos falta para el sábado”, cerró.
