El neerlandés largaba desde el segundo puesto, pero un problema en su Red Bull lo dejó sin nada.
La enorme ilusión de Max Verstappen de poder luchar por un triunfo por primera vez en 2026, de intentar poner a su Red Bull bajo la nueva normativa en la pelea seria por una carrera duró un pequeño puñadito de segundos. No bien se apagó el semáforo que marcó el inicio del GP de Mónaco, sexta fecha de F1, su RB22 se movió unos metros y se quedó parado.
Verstappen se acercó lo más posible al muro de la izquierda para tratar de evitar cualquier accidente, porque para colmo la partida monegasca es en curva y un auto parado es un peligro. Por suerte todos los esquivaron, mientras el tetracampeón se desquitaba por la radio. “Bueno, hermoso. Completamente jodidos, chicos. ¿Qué mier… pasa? Incluso en la vuelta de formación, el motor está roto”, dijo.
Mientras el resto de los pilotos disputaban las primeras vueltas de la carrera, Max pasó por el corralito de prensa y explicó lo sucedido con su Red Bull: “Las cosas no iban muy bien durante la vuelta de formación. Después de eso, la preparación antes de la salida fue verdaderamente terrible; simplemente no había consistencia alguna. Luego el motor se apagó por completo. Solo recuperé un poquito de potencia después de la primera curva, pero el motor sonaba absolutamente horrible. No podía pisar a fondo, trajimos el coche a boxes, y eso fue todo", dijo en declaraciones que publicó el medio 365.
