¿Pato O'Ward ya es más grande que Adrián Fernández en IndyCar?

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Pato O'Ward triunfa y hace historia en Milwaukee (2:49)

Sin Adrián Fernández no existiría el automovilismo mexicano como lo conocemos y Pato O'Ward es un digno heredero suyo en IndyCar


El 30 de agosto fue un día histórico para el automovilismo mexicano, porque Pato O’Ward ganó el doblete de fechas de IndyCar en el óvalo de Milwaukee y con ello, no sólo Pato fue el primero en ganar dos carreras en un día en 45 años, sino que además se convirtió en el piloto mexicano con más triunfos en la historia de la categoría, por encima de Adrián Fernández.

¿Gracias a esto Pato O’Ward es más grande que Adrián Fernández?

No necesariamente, los triunfos de ayer en Milwaukee hacen a O’Ward más ganador que Fernández, los números no mienten 12 es más que 11. Pato ya tiene un lugar en la historia y le falta muchísimo por lograr, su techo es ahora mismo incalculable.

Hablar de grandeza es un tema distinto que está ligado a trascendencia, legado, dificultad, influencia. Pato va a tener eso o ya lo tiene y lo construye, pero Adrián edificó el automovilismo que ahora gozamos.

Pura y específicamente en estadísticas, Pato O’Ward ha arrancado 125 carreras de IndyCar con 12 victorias, 35 podios, 9 pole positions y 79 ‘Top 10’. Su porcentaje de victorias es del 28 por ciento. Números impresionantes sin dejar de lado su habilidad y velocidad de manos que le ha valido el apodo de ‘Manos de Ninja’.

Adrián Fernández, quien tuvo una trayectoria que inició en 1993 y se extendió hasta 2004, participó en la era más internacional y competitiva de la serie cuando de IndyCar se volvió Serie CART, luego vivió cuando los equipos se dividieron. En ese entonces, él se quedó en Champ Car y luego pasó a Indy Racing League.

Fueron 206 carreras arrancadas con alguna intermitencia provocada por tres lesiones graves, donde ganó 11, subió a 25 podios, logró 4 pole positions y 103 Top 10.

Épocas y circunstancias diferentes, imposible comparar a Pato con Adrián

Tratar de comparar atletas del mismo deporte, pero de épocas diferentes, por lo regular es un despropósito, pero es un ejercicio muy entretenido que algunos se toman demasiado en serio.

Hoy, Lionel Messi es el mejor futbolista de la era moderna, pero compararlo con Diego Maradona y Pelé que jugaron con reglas diferentes, calendarios y hasta tecnologías disímbolas, nunca deja satisfecho a nadie, mucho menos a los que no se preocupan por encontrar las fortalezas y debilidades de cada uno, mucho menos en consultar la historia. Aun así, todo es un juicio de valor.

En el automovilismo pasa algo similar. ¿Alguien ha sido más talentoso gramo por gramo que Ricardo Rodríguez firmado por el mismísimo Enzo Ferrari para correr antes de los 20 años?

¿Habrá en la historia del deporte motor mexicano un piloto más completo en lluvia, resistencia, stock y autos fórmula que Pedro Rodríguez?

No hay, siquiera hay que preguntarlo, un piloto con una carrera más prolífica, extensa y exitosa en la F1 que Sergio Pérez no hemos visto y no veremos de nuevo en un tiempo.

Así, no hubo un piloto mexicano más importante entre las últimas dos décadas del siglo XX y la primera del siglo XXI que Adrián Fernández. Es el piloto fundamental de la historia del deporte motor mexicano, aró en el extranjero cuando ningún proyecto fructificaba, regeneró la afición, abrió la puerta para los mexicanos en la IndyCar y el automovilismo de EEUU para que por ella entraran Carlos Guerrero, Michel Jourdain Jr, Mario Domínguez, Luis ‘Chapulín’ Diaz, Memo Rojas Jr, Rodolfo Lavín, Roberto González, incluso, sin él no habría Checo Pérez. El automovilismo mexicano no sería lo que es ahora.

La importancia de Adrián Fernández se debe apreciar desde su posición de piloto, pero también de ídolo, que con su arrastre volvió a llamar la atención de los medios y robó portadas a otros deportes, principalmente el futbol. Tanto que con base en su popularidad se organizaron Grandes Premios de CART en la Ciudad de México y Monterrey durante varios años.

Adrián Fernández llegó de puntitas, sin hacer mucho ruido a la IndyCar cuando corrían pilotos como AJ Foyt, Robby Gordon, Stefan Johansson, Arie Luyendyk, Jimmy Vasser, Scott Pruett, Michael Andretti, Mauricio Gugelmin, Bobby Rahal, Paul Tracy y leyendas como Al Unser Jr, Danny Sullivan, Nigel Mansell, Mario Andretti y Emerson Fittipaldi.

Luego llegaron Alex Zanardi, Juan Pablo Montoya, Greg Moore, Jacques Villeneuve, Gil de Ferran, Tony Kanaan. Mark Blundell, JJ Lehto, Helio Castroneves y Scott Dixon.

Había equipos como Penske, Newman-Haas, Galles, Patrick, Ganassi, Green, PacWest, Forsythe, Rahal, Arciero Wells, Tasman, All American Racing, Payton-Coyne, Bettenhausen o Walker y se llegó a tener hasta cinco chasises diferentes en competencia con Reynard, Lola, Penske, Eagle y Swift con unidades de potencia Ford, Mercedes, Honda y hasta Toyota.

En ese mundo ultra competitivo, Fernández fundó su propio equipo y con él ganó cuatro veces, una en Champ Car y tres en IRL. Un unicornio en el deporte mexicano que era su propio manager, negociaba patrocinios, motores y pilotaba.

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Pato O'Ward afirma estar orgulloso de su equipo y de su trabajo

Pato es un fuera de serie, un ‘animal’ de la pista

Comparar a un chico de 27 años con la carrera de 30 años no es justo, pero al mismo tiempo Pato O’Ward tiene el potencial para cincelar hitos y pisar cimas a las que jamás han llegado los pies del automovilismo mexicano. Es un piloto fuera de serie con unas ‘manotas’ más grandes que su propio cuerpo.

Las maniobras en las que Pato entra atravesado a curvas fatídicas en súperovalos llenan los resumenes de los noticieros y se vuelven virales en las redes. No es sólo espectacular, es el piloto mexicano que más cerca ha estado de ganar las 500 Millas de Indianapolis.

En ocho oportunidades en Indy 500, O’Ward ha sido consecutivamente desde 2020 a la fecha P6, P4, P2, chocó cuando peleaba la victoria, P2 en un final cardiaco con Josef Newgarden, P3 y P4. Esa joya de la triple corona parece profetizado que llegará pronto a sus manos.

Subcampeón de IndyCar en 2025, como lo fue Adrián Fernández en 2000, podría volver a serlo en 2026 si supera en posición de carrera a Christian Lundgaard y Kyle Kirkwood.

Hoy todos casi todos los récords para un mexicano en IndyCar están en la bolsa del regio más rápido del orbe, ya 12 de los 28 triunfos de pilotos de México en la historia de IndyCar (que incluyen a Héctor Rebaque con 1, Michel Jourdain y Mario Domínguez con 2 cada uno) tienen el nombre de Pato O’Ward.

Pato, quien fue cuatro años piloto reserva de F1, describió su domingo en Milwaukee, donde salió como el mexicano más ganador de todos los tiempos en la Serie IndyCar como “¡Qué gran día!”.

Adrián Fernández, quien ayer momento iba en un vuelo largo, alcanzó a decir en un mensaje de texto: “Bien por el Pato, es un buen piloto. Me alegra que triunfe y la idea es que nos superen, de eso se trata”.

La popularidad de Pato O’Ward ya se equipara a la Fernández. Es, dicho por el mismísimo director general de IndyCar, Doug Boles, el piloto mexicano más popular de la serie.

Le falta, para consolidar la imagen de ídolo y mostrar el músculo de su carisma, una carrera en México, algo que estuvo cerca de cristalizarse este año, pero entre el pobre trabajo del promotor mexicano Ricardo Escotto y el Mundial de Futbol, dieron al traste con el plan.

Pato O’Ward lleva siete temporadas en un equipo lleno de recursos y con hambre de ganar, Arrow McLaren. La escudería que comanda Zak Brown pretende ser la cuarta grande de IndyCar, detrás de Ganassi, Penske y Andretti.

Cada vez están más cerca, O’Ward tiene tres victorias en 2026 por dos de su coequipero Lundgaard y las seis del cinco veces campeón, Álex Palou.

Arrow McLaren y O’Ward necesitan con urgencia un título y 2028 marcará el parteaguas de donde podría despegar ese proyecto de igualar en IndyCar lo conseguido en la Fórmula 1 como constructores y con Lando Norris.

Pato soñaba con la Fórmula 1, pero ahora sólo piensa en ser campeón de IndyCar y de Indy 500 lo cual lo propulsaría a una élite en la que sólo están Pedro Rodríguez (Le Mans) y Checo Pérez (GP Mónaco) como poseedores de un triunfo en una joya del automovilismo mundial.

El tiempo de Pato O'Ward es este y apenas ha comenzado y será glorioso, el de Adrián fue ilustre, histórico y fundamental y ahí está incólume.

Aquí no comparamos, expusimos las trayectorias, una completa e ilustre, y otra deslumbrante y en proceso. No hacemos juicios de valor, que los números digan lo que tengan que decir y que la historia narre lo que está escrito en sus libros.

Pato no es más grande que Adrián ni viceversa. El legado de Adrián Fernández está intacto, O'Ward es un digno heredero de su legado.