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La desolación abruma el vestidor de Falcons

HOUSTON -- Uno a uno entraban a la conferencia de prensa posterior a la peor debacle en la historia del Super Bowl.

Los rostros de los jugadores de los Atlanta Falcons lucían desencajados, a pesar de que algunos, como el quarteback Matt Ryan, intentaban sonreír y contestar de la mejor manera posible los cuestionamientos de la prensa, algunos muy agresivos.

Otros tuvieron que esperar un buen rato para evitar ser vistos llorar en público o explotar al primer intento de ironía.

Los Falcons habían dejado ir una ventaja de 25 puntos cuando apenas comenzaba el tercer cuarto para caer en tiempo extra 34-28 ante los New England Patriots en el SuperBowl LI frente a 70,807 aficionados.

“Nunca habrá manera de olvidar esta derrota, pero dejamos de hacer muchas cosas y contra un buen equipo, lo pagas”, reconoció el entrenador en jefe de los Falcons, Dan Quinn. “Hay que ser fuertes y tratar de mejorar. Pero nunca se olvidará“.

El Super Bowl nunca había ido a un tiempo extra, instancia en la que la ofensiva de los Falcons ni siquiera pisó el terreno de juego. El daño estaba hecho, prácticamente, desde que permitieron que los Patriots anotaran, por diversas razones, 31 puntos sin respuesta.

Atlanta pareció comenzar a festejar antes de tiempo el que parecía el primer campeonato en sus 51 años de historia.

“No tuvimos muchas jugadas a la ofensiva en la primera mitad. Comenzamos un poco lentos, pero la defensiva nos ayudó creando entregas de balón”, explicó Ryan. “Empezamos bien el tercer cuarto e hicimos algunas cosas buenas igual en el último (pero) cometimos errores mentales en los momentos más importantes, como después de la patada corta, en la que teníamos oportunidad.

“Debimos salir con puntos de ahí. Nos equivocamos, me capturaron, cometimos castigos y dejamos escapar puntos que nos hubieran servido al final“, lamentó el pasador, quien la noche del sábado había sido premiado como el Jugador Más Valioso de la campaña.

Ryan se refería a la penúltima serie del tiempo regular, que los Falcons comenzaron en la yarda 49 de Nueva Inglaterra y en la que llegaron hasta la yarda 22, antes de que fuera capturado en la 35, acción que, sumada a un castigo por sujetar del tackle Jake Matthews, los mandó hasta la 45, donde estaban ya fuera del rango para intentar un gol de campo, así que desde tuvieron que despejar con 3:38 por jugar.

A partir de ahí, los Patriots anotaron dos touchdowns para mandar el partido a la prórroga, en la que Brady ya ni les prestó el balón al cerrar la última serie con ocho jugadas, 75 yardas y el touchdown de James White.

“En realidad no hay nada que se pueda decir. Es una derrota dura. Obviamente muy decepcionante. Estuvimos muy cerca de terminar el trabajo de la manera que queríamos, pero es difícil encontrar palabras“, señaló Ryan.

La defensiva de Atlanta también tuvo buena parte de responsabilidad en la catástrofe.

Los Falcons fueron incapaces de presionar a Brady en el último cuarto, luego de que en los tres primeros lo capturaron cinco veces, al tiempo que Ryan completaba 13 de sus primeros 15 pases con dos touchdowns y sin capturas.

Sin embargo, Ryan apenas completó cuatro de sus últimos ocho envíos, con tres capturas.

En cambio, Brady cerró el juego con 466 yardas en 62 tras lanzar 62 veces y sumar dos touchdowns para reponerse de su intercepción en la primera mitad, que fue devuelta para touchdown por Robert Alford.

“Estoy roto por dentro. Se siente como que cometimos las peores tonterías cuando menos deberíamos. Es terrible”, lamentó el safety Ricardo Allen. “Es el peor sentimiento. No soy un tipo que olvide fácilmente y probablemente nunca voy a olvidar esto. Siempre me va a perseguir“.