HOUSTON -- Hace dos años, el quarterback de los New England Patriots, Tom Brady, cedió la camioneta que recibió como Jugador Más Valioso del Super Bowl XLIX al esquinero Malcolm Butler por su intercepción que salvó el partido. Este año, planifica hacer algo similar.
"Creo que James White se la merece", dijo Brady el lunes en la mañana en la tradicional conferencia de prensa del JMV del Super Bowl.
White, un running back en su tercer año que jugó colegial en la Universidad de Wisconsin, estableció marcas para Super Bowl con 14 atrapadas y 20 puntos anotados en la dramática victoria por 34-28 sobre los Atlanta Falcons. Anotó por tierra los últimos dos touchdowns de los Patriots, registró una conversióm de dos puntos y tuvo un touchdown por aire de cinco yardas. Los tres touchdowns empataron una marca de Super Bowl.
Brady, con ojos cansados por las pocas horas de sueño, comparó a White con su hijo de nueve años, Jack.
"Siempre hace las cosas bien y uno no puede enojarse con él", dijo Brady. "Aún cuando no hace la jugada, el se siente pero que uno. Es sencillamente un gran compañero de equipo, un gran jugador, y ha sido así desde que asumió ese rol cuando Dion James se lesionó [en noviembre de 2015]. Estoy muy orgulloso de todo lo que ha logrado. Lo he visto madurar desde que era novato, trabajar duro y ser un factor grande en estos juegos importantes".
White, cuyas 110 yardas por aire en el Super Bowl LI fue una marca para un running back, lleva el rol de "running back receptor" en la ofensiva. Ese rol ha sido tradicionalmente en la ofensiva con jugadores como Kevin Faulk, Danny Woodhead, Shane Vereen y Lewis.
"Son asignaciones difíciles; no solamente pueden correr, y no solamente atrapar, pero también tienen un rol en el esquema de protección, así que son jugadores rudos", dijo Brady, quien complementá al entrenador de running backs, Ivan Fears, por su trabajo.
