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A 40 años del debut de Oscar Ruggeri en Primera División

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El 8 de junio de 1980 se produjo un hecho muy importante para la historia del fútbol argentino, con el debut como profesional de Oscar Alfredo Ruggeri.

El Cabezón hizo su presentación en Primera División con la camiseta de Boca Juniors, en un triunfo por 3-0 ante Newell’s, por la fecha 22 del Torneo Metropolitano 1980. Hugo Perotti, por duplicado, y Jorge Ribolzi anotaron los tantos. El oriundo de Corral de Bustos compartió zaga central con el histórico Francisco “Pancho” Sá y era dirigido por otro histórico xeneize, Ubaldo Rattín.

Desde ese momento se afianzó en la defensa titular de Boca y, con la recordada llegada de Diego Maradona al club, consiguió el título en el Metropolitano 1981, en ese espectacular equipo dirigido por Silvio Marzolini. En este torneo armó una gran dupla con Roberto Mouzo.

Disputó 147 partidos con la camiseta xeneize y anotó 11 goles hasta 1984, cuando se dio su tan comentada salida hacia River Plate, junto a Ricardo Gareca, en medio de una disputa contractual.

En el Millonario, logró muchos títulos con el equipo dirigido por Héctor Veira, incluyendo la primera CONMEBOL Libertadores de la historia del club en 1986, la Copa Intercontinental del mismo año y la Copa Interamericana de 1987, además de un campeonato local en el torneo 1985/86.

En River jugó un total de 112 partidos, anotando 6 goles, hasta su salto al fútbol europeo en la temporada de 1988, más precisamente al Logroñés español donde estuvo un solo un año y llamó la atención de un gigante como el Real Madrid, que lo contrató para la temporada de 1989/1990, obteniendo el título de Liga ese mismo año.

Luego de su aventura europea, Ruggeri retornó al fútbol argentino para jugar con la camiseta de Vélez Sarsfield, donde disputó 65 partidos hasta 1992, período donde debió operarse por una lesión en la rodilla, que le costó algún tiempo recuperarse.

En 1992 volvió al fútbol europeo, en ese caso al Ancona de Italia, donde tuvo un olvidable paso, jugando apenas 9 partidos y con una recordada pelea con su entrenador Vincenzo Guerini por una abultada goleada sufrida ante Fiorentina, donde Ruggeri se encargó de anular al peligroso Gabriel Batistuta.

Luego de esta fallida etapa en Italia, el Cabezón se mudó a México, para ponerse la camiseta del América y reencontrarse con Hugo Sánchez, con quién había compartido plantel en Real Madrid. Allí disputó 28 partidos, anotó 4 tantos y ganó un título.

En 1994 tuvo un breve paso por el Real Jaén español, de la Segunda B, y decidió regresar definitivamente a Argentina, donde se reencontró con Héctor Veira y tuvo bastante éxito en San Lorenzo.

Allí jugó 4 temporadas, disputando 121 partidos, anotando 14 goles y siendo pieza clave del título de 1995, consagrando al Ciclón tras 21 años.

Un episodio muy recordado es su pelea con José Luis Chilavert, a quién le tiró una tremenda patada en un partido ante Vélez.

El final de su extensa trayectoria se dio en Lanús, donde jugó 19 partidos, anotando 4 tantos en 1997.

Si su carrera en clubes fue prolífica, lo mejor de Oscar Ruggeri se vio en la Selección Argentina.

Debutó en 1983 en un partido ante Chile, de la mano de Carlos Bilardo y no se detuvo más.

Pieza fundamental de la defensa albiceleste, ganó el Mundial 1986, junto a Diego Maradona, Jorge Burruchaga, Jorge Valdano, entre tantos otros. En ese Mundial, anotó un gol en el partido debut, ante Corea del Sur.

Además, disputó las Copas del Mundo de 1990 y 1994, jugando 16 partidos, con un gol. Está entre los 50 futbolistas con más encuentros en Mundiales en toda la historia.

También ganó las Copas América de 1991 y 1993, siendo capitán y líder del equipo levantando los trofeos y la Copa Confederaciones (ex Rey Fadh) en 1992.

Sus números totales en la Selección Argentina marcan 97 partidos y 7 goles.

De mucho carácter, líder y patrón de la defensa en todos los equipos que le tocó jugar y con mucho gol, Ruggeri completó una carrera soñada de 17 años, donde sumó 12 títulos en 662 encuentros disputados y anotando 55 goles, una cifra abultada para ser defensor central.

Ya pasaron 40 años de su debut, pero Oscar Alfredo Ruggeri dejó una marca en el fútbol argentino, que será imborrable.