Con dobletes de Dembelé y Kvaratskhelia, PSG derrotó por 5-4 a Bayern Munich este martes en el estadio Parque De Los Príncipes por la ida de semifinales de la UEFA Champions League.
Otro encuentro para poner en un cuadrito. La semifinal de mayor cantidad de goles de la historia de la Champions. Cuatro tantos en el complemento. Un Bayern que, en una ráfaga, se encuentra 5-2 abajo y, lejos de resignarse, va con todo y remonta hasta el 5-4. El verdadero fútbol champagne.
Lo que se vio en París puede ser calificado como el pináculo del fútbol sin temor a exagerar. Las figuras de ambos equipos rindiendo en su máxima expresión. Sin lugar para la especulación, los protagonistas pensando siempre en el arco de enfrente y nunca en el propio. Un deleite para propios y extraños.
Fue un partido muy parejo. Extremadamente parejo. Y dentro de esa paridad, hubo lugar para los momentos. Esos lapsos en el que uno le lograba sacar un milímetro de ventaja al otro en el trámite. Todos esos pasajes se coronaban con goles.
Nada ocurría sin que el final no fuera una pelota inflando una red.
En el principio del partido, el momento fue de Bayern. Y por eso se puso arriba con un gol de penal de Kane, producto de una muy buena jugada entre Kimmich, Olise y el colombiano Luis Díaz, que fue quien recibió la falta dentro del área.
Enseguida, el local pasó a dominar y por eso conquistó dos goles, de la mano de Kvaratskhelia y Joao Neves.
Lo dicho, eran momentos, porque enseguida empató el conjunto alemán y, sobre el cierre de la etapa, el árbitro cobró un polémico penal para los galos, que Dembelé transformó en gol.
El único respiro del encuentro lo dio el entretiempo, porque apenas comenzada la segunda etapa pasó lo impredecible. Bayern Munich se desconcentró un centímetro en defensa y, en una ráfaga, se encontró 5-2 abajo, por los tantos de Kvaratskhelia y Dembelé, que conseguían sus dobletes personales.
Otra forma de calificar este choque de titanes es, justamente, la palabra impredecible.
Porque los teutones se hallaron 5-2 abajo como visitantes y, lejos de achicarse, se largaron con todo al ataque para reducir distancias.
Se arriesgaban a terminar goleados pero ni tomaron en cuenta esa posibilidad. Dejaron espacios atrás en pos de buscar el arco de enfrente.
Y tuvieron premio, con la conquista de Upamecano y el tremendo golazo de Díaz, que hizo absolutamente lo que quiso adentro del área rival, dejando en ridículo a Marquinhos.
Luego llegó un tiempo de relativa paz, aunque nadie bajó los brazos.
A tal punto que, en la última jugada del partido, el ecuatoriano William Pacho salvó a PSG sobre la línea, en lo que era el gol del empate para el conjunto alemán tras un cabezazo de Kimmich.
