Neymar pone en juego en cada partido sus chances de disputar el Mundial 2026 con la Selección brasileña. El empate de su Santos ante San Lorenzo por CONMEBOL Sudamericana 2026 lo muestra bastante lejos del nivel necesario para meterse en la lista de Carlo Ancelotti.
La calidad del 10 del conjunto paulista es indiscutida y tiene toda una carrera que lo avala, pero en la actualidad parece correr de atrás para un DT italiano que no lo descartó, pero marcó su postura al no citarlo a la última Fecha FIFA.
"Lo observo todo, lo escucho todo. Pero mi papel es tomar decisiones. Es normal que todo el mundo pueda dar su opinión, porque el fútbol no tiene universidad. Todo el mundo puede opinar, porque el fútbol no es una ciencia exacta. Cada uno tiene su opinión, tengo que respetar la opinión de todos", comentó Carletto hace cuatro semanas, como respuesta a las presiones para que incluya a Ney en la lista.
¿Cómo jugó Neymar contra San Lorenzo?
Más allá de las estadísticas, que hablan de 99 minutos jugados, 14 pases errados y solo una gambeta, en el Nuevo Gasómetro se pudo ver lo más destacado y lo más negativo de la actualidad del crack brasileño.
Por un lado, su toque. Cuando juega de primera sigue haciendo la diferencia. Necesita muy poco para que hasta alguien ajeno al fútbol se dé cuenta que es especial. La toma de decisiones con una marca encima, el pase rápido y algún que otro pie a pie fueron los destellos de una noche regular de Ney.
Con poco alcanzó para ser determinante, ya que el gol del empate nace de una buena jugada suya por izquierda, desde donde encara y toca para que Benjamín Rollheiser habilite a Gabigol y este anote el 1-1. Luego, ya en el segundo tiempo, dejó en el camino a Ezequiel Herrera en mitad de cancha con un control y una salida por izquierda que fue valorada hasta por hinchas rivales. Y muy poco más.
El planteo no lo ayudó. Recibía muy lejos del arco de San Lorenzo y con prácticamente ningún compañero por delante. Tenía que aguantar la pelota ante uno o dos rivales que lo rodeaban rápidamente. Gabigol, su compañero de dupla en la noche del Bajo Flores, se ubicaba lejos suyo y no le acercaba soluciones.
Por otro lado estuvo lo más negativo, que tal vez sea lo que más lo aleje de una chance mundialista. El aporte de Neymar fue prácticamente nulo sin la pelota. No solo desde una cuestión de presión a la defensa rival o atención a la línea de pases. El atacante optaba por esperar el balón sin movilidad, diagonales o desmarques que lo hagan recibir en situaciones favorables. Probablemente el proceso de reacondicionamiento físico en el que se encuentra tenga que ver, pero se hace difícil imaginarlo con esa quietud en la Copa del Mundo.
Ser Neymar lo mantiene en carrera
Un crack de esta calidad y con una trayectoria que lo llevó a ganar decenas de títulos no puede ser descartado de un Mundial con tanta anticipación. Una mejora en su dinámica o hasta alguna seguidilla de lesiones de compañeros lo podrían meter en la lista, algo que hoy se ve lejano.
Tampoco sería alocado que Ancelotti lo piense como una opción para pocos minutos. La técnica y la experiencia con la que cuenta lo convertirían en una herramienta útil para situaciones de máxima presión, pero es difícil pensar en una estrella de este calibre que acepte ese papel secundario.
Lo cierto es que el mundo del fútbol sueña con Neymar en la máxima cita de este deporte y que, mientras quede alguna mínima chance, los fanáticos se imaginarán su nombre en la '10' de la Verdeamarela.
