Ter Stegen. Taquicárdiaco. Cuando se le necesita, ahí está y lo demostró con solvencia con dos grandes paradas. Una de ellas después de cometer un error fatal al jugar con el pie que provocó pánico en la grada antes de responder con un paradón soberbio. No pudo hacer nada en el gol de Dzeko.
Semedo. Desubicado. Comenzó dubitativo, sin saber cuándo doblarse con Sergi Roberto y arriesgando en una entrada a Dzeko que pudo ser penalti. Y con el paso de los minutos no mejoró demasiado, sufriendo en defensa y aportando menos de lo que pudiera parecer en ataque.
Piqué. Goleador. Le tocó emparejarse con Dzeko, quien por alto le dio mucho trabajo. Bien en defensa, sacó el balón con solvencia y sin complicarse. Marcó el 3-0 a placer y la única vez que perdió de vista al bosnio marcó la Roma.
Umtiti. Frío. Bien al corte y rápido en la reacción, arrastra inseguridad en las últimas semanas. Ha perdido mando y colocación, lo que se demostró en el gol de Dzeko, después de que provocase el autogol de Manolas.
Jordi Alba. Frenado. Le costó subir con su habitual peligro pero estuvo muy firme y rápido en recuperar la posición defensiva. Buscó la combinación en diagonal, no siempre con fortuna y debió multiplicarse atrás. No llegó a tiempo para evitar el 3-1 ante la pérdida de posición de los centrales.
Busquets. Reservado. No pareció notar ninguna molestia, pero a medida que pasaron los minutos perdió constancia. Bien protegido e inteligente como siempre en la apertura del juego, le costó combinar por el buen trabajo de presión de la Roma. Le sustituyó Paulinho.
Rakitic. Incansable. Suya fue la primera ocasión, con un disparo lateral e inesperado que se estrelló en el palo y que dio paso a una nueva exhibición de poder físico e inteligencia en el juego de posición. El mejor acompañante, le faltó, quizá, tomar mayor protagonismo.
Sergi Roberto. Perdido. Recolocado como centrocampista por delante de Semedo, tuvo que vigilar tanto atrás como arriba al ver las internadas del portugués que pareció molestarle en más de una ocasión. Le sustituyó André Gomes.
Iniesta. Insistente. Con mayor o menor fortuna y vigilado muy de cerca, fue de los jugadores con las ideas más claras en la manera de buscar el juego por la banda. ‘Asistió’ a De Rossi en el 1-0 y fue sustituido por Denis Suárez.
Messi. Vigilado de forma especial, perdió los dos primeros balones que controló, no remató hasta los ocho minutos y tardó en dejarse notar. De hecho, siendo, como siempre, el líder del juego ofensivo del Barça no brilló como en otras ocasiones.
Luis Suárez.- Finalizador. Había marcado su último gol en el minuto 3 de un partido de la pasada temporada frente al PSG y cuando parecía que su sequía en Champions alcanzaría los 11 partidos anotó, por fin, un gol… Faltando 3 minutos para la conclusión. Peleón y entregado a la causa, de un remate suyo que rechazó Allison nació el 3-0 de Piqué.
Paulinho. Insustancial. Entró por Busquets a los 67 minutos y su aportación fue muy escasa, cubriendo mucho campo pero sin entrar apenas en juego.
André Gomes. Acompañante. Sustituyó a Sergi Roberto en el minuto 83 tras el gol de Dzeko para dar firmeza al centro del campo. Poco más.
Denis Suárez. Contestón. El último en aparecer, a los 85 minutos, tuvo tiempo para reclamar su espacio con una excelente jugada.
