Eduardo Vargas, el superhéroe de una U que lucha contra su irregularidad

Los superhéroes existen y están presentes la historia del deporte. No usan capas ni tienen poderes sobrenaturales, porque no los necesitan para lograr proezas, tampoco se desenvuelven en multiversos como los que nos muestra el cine o la televisión, a ellos les basta una pista atlética, un gimnasio, una piscina olímpica o una cancha para deslumbrar, y Eduardo Vargas es uno de ellos.

El extraordinario goleador de la Universidad de Chile, el que supo tocar el cielo en 2011 con la obtención de la CONMEBOL Sudamericana, el segundo máximo artillero de la Selección, el bicampeón de América con La Roja, el oriundo de Renca, el que jugó en Italia, México y Brasil, el mismo que regresó este año para ponerse la camiseta azul y venir al rescate de un equipo que lucha contra su irregularidad.

El "Edu" es de pocas palabras, al igual que Charles Aránguiz, es de esos futbolistas excepcionales que prefieren hablar en la cancha, y en esta temporada, desde que fue presentado como flamante refuerzo de la U, vuelve a demostrarlo con creces.

"Turboman", como le apodan a este superhéroe disfrazado de jugador, llegó a 100 partidos defendiendo la tricota estudiantil en sus dos ciclos en el club, el primero, plagado de éxitos, siendo parte del plantel semifinalista de la Libertadores 2010 y que de la mano de Sampaoli alzó dos títulos nacionales y La Gran Conquista en 2011, hasta su retorno en 2026.

Es cierto, su vuelta a la U pudo darse antes, a mediados de 2025, pero se trabó; Vargas ficharía en Audax Italiano y, en ese paso por el elenco de colonia, le anotaría al Chuncho en el Estadio Nacional... Sí, para los fanáticos mayores de 40, ese gol sería tanto o más doloroso que el doblete que marcó Diego Rivarola -otro superhéroe azul- jugando por Santiago Morning, en noviembre de 2009.

Un regreso tan anhelado como necesario

Luego de esa etapa con los Itálicos, que duraría un semestre, el delantero de 36 años finalmente arribó al CDA, junto a Juan Martín Lucero y Octavio Rivero, pero sólo Edu ha demostrado que es por lejos el mejor refuerzo del "Romántico Viajero" en esta temporada. Su primer grito sagrado fue en la derrota 2-1 ante Huachipato por la segunda fecha de la Liga de Primera. Aquel partido se disputó en febrero, el DT aún era Francisco Meneghini, pero ya se evidenciaban las dos caras del equipo que, iniciando marzo, pasaría de vencer a Colo Colo en el Monumental a quedar fuera de la Sudamericana a manos de Palestino.

La salida de "Paqui" dio inicio a la era Fernando Gago, y si bien el conjunto estudiantil ha dado muestras de mejoría y conseguido valiosos triunfos, como en el Clásico ante Universidad Católica o frente a O'Higgins, también ha dejado dudas, como acaeció con la derrota a manos de Cobresal o el no poder vencer a Unión La Calera por el torneo, la Copa de la Liga ni Copa Chile... En medio de ese espiral de alegrías y de tristezas, ahí estuvo el ariete, y cuando no estuvo, se le extrañó demasiado.

El domingo 26 de julio, frente al Audax, Vargas llegaría al centenar de juegos con el Chuncho: en sus dos ciclos totaliza 40 goles, 8 en esta temporada. Pero "Edu" no se queda sólo en romper redes, porque además ha dado 4 asistencias, una de ellas de lujo, como el pase de taco para el tanto de Agustín Arce.

Así se sigue escribiendo la historia de "Turboman", quien se ha transformado en un verdadero salvador para el cuadro azul, un superhéroe que punta de goles, asistencias y una jerarquía poco habitual en nuestro fútbol, vino al rescate de un equipo que necesita imperiosamente pelear en la parte alta y volver a jugar copas internacionales.