Fue el final esperado de una campaña que emanaba el hedor de la decepción desde el mismo comienzo. River quedó eliminado en los octavos de final de la CONMEBOL Sudamericana 2026 y cerró así una de sus actuaciones más deslucidas de los últimos tiempos.
River eliminado de la Sudamericana 2026: razones de una decepción
River se despidió en octavos de final de la segunda copa del continente por sus propias deficiencias. El rival no hizo nada para dejarlo en el camino. Todo lo hizo el propio River. Se autodestruyó.
A este plantel le sobra calidad para competir en cualquier torneo. Tiene jerarquía en todas las líneas. Futbolistas ya probados. De experiencia pero también muy vigentes. Tiene variantes en casi todas las líneas. Pero aún así su caída no sorprende, aunque parezca una paradoja.
Nunca desde su llegada Eduardo Coudet le dio una idea de juego al equipo. Y tal vez se podría decir que tampoco lo hizo Marcelo Gallardo antes. Y que Martín Demichelis solo lo consiguió por momentos. El mal momento de River ya es largo y se puede describir con una palabra: incosistencia.
Desde hace años, River es un equipo irregular. Amorfo. No se sabe cuál es su estilo. No tiene claro qués es lo que busca. ¿Posesión? ¿Presión alta? ¿Ataques directos? ¿Juego por las bandas? Nadie lo sabe.
En ese contexto llegó Coudet y solo trajo más confusión. Su nerviosismo fue trasladado al equipo, que además de esa falta de solidez, en estos meses se mostró irresoluto, temeroso e incapaz de manejar un partido con suficiencia.
Llegan jugadores como una respuesta tan trastornada como el juego del equipo. Sin un objetivo claro. Buenos jugadores, sí. Estrellas. Pero con qué visión de futuro. Bajo qué premisas. Tampoco se sabe bien. Solo se busca un golpe de efecto bajo el nombre de una figura. Pero una y otra vez queda claro que esa no es la solución.
Entonces, se acumulan individualidades y nunca se consolida un equipo. Y allí está otra gran explicación de este momento funesto. River no juega como conjunto desde hace demasiado tiempo. Entonces, ante la adversidad, se cae, porque no hay un colectivo para plantar lucha.
Ahora, se puede ir Coudet o se puede quedar. Pero el problema es más profundo. Él, u otro director técnico, deberá reformular el modelo de gestión y tratar de formar un equipo que pueda hacerle frente a este momento. Porque no hay rejunte de talentos que pueda corregir esto.
