Los socios del Real Madrid votaron este domingo y confirmaron la continuidad de Florentino Pérez como presidente blanco.
Madrid.- Los socios del Real Madrid hablaron este domingo en las urnas y certificaron la reelección de Florentino Pérez, quien seguirá en la presidencia hasta 2030 después de derrotar a Enrique Riquelme, un desconocido para buena parte del madridismo antes de los comicios pero ya instalado en el paisaje institucional de la casa blanca, que cuenta con un claro opositor para el futuro.
Hace menos de un mes apenas era una figura reconocible para buena parte del madridismo. El 12 de mayo, cuando Florentino Pérez compareció para anunciar el adelanto electoral, casi nadie reparaba en él. El presidente sí. Sin nombrarle, habló de "ese señor que habla por ahí con las eléctricas y que tiene acento sudamericano". Aquel comentario fue algo más que una frase. Fue una presentación en sociedad.
En el Real Madrid hay formas muy distintas de hacerse famoso. Algunos marcan un gol en una final. Otros reciben una mirada del presidente. Riquelme recibió esa mirada. De pronto apareció en todas partes. El empresario alicantino, fundador y presidente ejecutivo de Cox, grupo especializado en energía y gestión del agua, pasó de los círculos empresariales a las conversaciones futbolísticas. El club más poderoso del país le colocó bajo un foco gigantesco.
Después vino la prueba de acceso. Antes que ganar votos, había que ganar el derecho a pedirlos. Riquelme reunió los avales exigidos por los estatutos y presentó su candidatura el 23 de mayo, apenas unas horas antes de que concluyera el plazo. El preaval, de 193.7 millones de euros, fue articulado a través de Andbank y respaldado por su patrimonio personal.
Y entonces apareció una imagen que el madridismo casi había olvidado: una papeleta con dos nombres. Florentino no tenía rival desde 2004, cuando derrotó a Lorenzo Sanz y Arturo Baldasano con el 91.64 por ciento de los votos.
Esa victoria fue la antesala de su dimisión en 2006, del regreso de 2009 y una larga travesía electoral en solitario. No encontró adversarios en 2009, ni en 2013, ni en 2017, ni en 2021, ni en 2025. Durante veintidós años, nadie logró cruzar la puerta que conduce hasta la candidatura. Riquelme lo hizo.
La campaña
Su campaña tuvo algo de aprendizaje acelerado. Comenzó hablando de socios cuando el socio casi siempre quiere hablar del futuro del verde, de los nombres de entrenadores y futbolistas y más después de dos temporadas sin títulos.
Prometió reducir la cuota a la mitad hasta la conquista de una nueva UEFA Champions League, crear 10,000 nuevos abonos mediante sorteo ante notario, acercar al aficionado a los entrenamientos, mejorar la atención al socio veterano, levantar la Ciudad del Socio, construir un pabellón multiusos para el baloncesto y ampliar el Alfredo Di Stéfano hasta las 20,000 localidades.
El inicio de la campaña estaba pensada para la vida del club y también discutió con Florentino una cuestión de fondo. El actual presidente defendió la posibilidad de vender un 5 por ciento del valor del club a un inversor externo y distribuir el 95 por ciento restante entre los socios. Riquelme vio en esa propuesta una privatización encubierta y convirtió el asunto en una de sus principales banderas.
Nombres insuficientes
Luego llegaron los nombres. Raúl González como director deportivo. Fernando Hierro para la cantera. Vicente del Bosque como asesor presidencial. Iker Casillas en un puesto de primer nivel dentro de la estructura del club. Y después llegó Erling Haaland.
Toda candidatura madridista necesita un sueño. Florentino tuvo a Figo en el año 2000. Riquelme eligió a Haaland. Lo anunció en televisión, en horario de máxima audiencia. Poco después llegaron los desmentidos de la agente Rafaela Pimienta y de su padre Alfie Haaland. Él resistió el golpe. "Es normal, tienen que proteger al jugador", respondió.
Quedaba la figura del entrenador. Es decir, Klopp. O mejor dicho, la idea de Klopp. No estaba firmado, pero era el entrenador que Raúl intentaría convencer si Riquelme alcanzaba la presidencia. Ahí estuvo probablemente la diferencia.
Mientras Florentino comparecía acompañado por casi todo certezas -Mourinho, Dumfries, Konaté y la promesa de un fichaje de 150 millones-, Riquelme ofrecía posibilidades. Y el socio del Real Madrid suele votar más por las certezas que por las posibilidades. Las urnas hicieron el resto. Florentino ganó y seguirá gobernando el club. Pero las elecciones dejan una huella menos visible. Durante años pareció que el madridismo había renunciado incluso a imaginar un sucesor. Riquelme no ha sido ese sucesor. Lo que ha sido es el primero en mucho tiempo que se ha atrevido a presentarse como un opositor real al reelegido presidente del Real Madrid.
EFE
