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Messi-Depay, la sociedad que nunca fue en el FC Barcelona

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La última vez que se enfrentaron fue aquella goleada histórica por 8-2. (0:49)

BARCELONA -- Memphis Depay se ha convertido en la mejor noticia del Barcelona. Apenas tres jornadas de Liga han sido suficientes para demostrar que su fichaje no fue un simple capricho de Ronald Koeman sino mucho más una excelente apuesta deportiva del entrenador holandés, que venció las reticencias de una secretaría técnica que dudaba de su encaje para convertirle, contra lo que él mismo esperaba, en el jugador franquicia de un equipo necesitado de liderazgo tras la intempestiva marcha de Leo Messi.

"A Messi ni tuve tiempo de conocerlo. Llegó más tarde por las vacaciones tras la Copa América y ni siquiera tuve tiempo de saludarlo" afirmó Memphis en una entrevista concedida al diario El Periódico, cerrando un capítulo que ni tan solo llegó a abrirse. Lo dijo dos semanas después de proclamar en otra entrevista, a TV3, su sueño de "jugar con él. Espero que se haga realidad"... Pero no se hizo.

El delantero holandés reaccionó con la misma sorpresa y estupor que sus nuevos compañeros cuando conoció la no continuidad del crack argentino "pero no mostró ninguna decepción" se advierte desde la Ciudad Deportiva del club, donde se destaca su "personalidad y seguridad".

La procesión debería ir por dentro, de la misma manera que entre los responsables deportivos azulgranas, y con Koeman en el primer plano, para quienes esa sociedad que debió ser y no será habría significado una de las claves del equipo.

Memphis no era contemplado como el sucesor de Luis Suárez (las características de ambos son muy distintas en el césped) pero sí como el futbolista señalado para recuperar las mejores sensaciones futbolísticas de Messi, un socio ideal atendiendo a su movilidad, su rapidez, su versatilidad en el ataque y su capacidad de asociación... Además del olfato goleador que ya dejó patente en Lyon.

Koeman visualizaba una pareja indiscutible formada por Memphis y Messi, acompañados por Ansu y con Griezmann como enganche. Siempre contando también con la presencia de Dembélé y, en ese caso, mostrándose abierto a la salida de Philippe Coutinho, futbolista a quien no se refirió el entrenador azulgrana hasta una vez comenzada la temporada oficial, mostrándole un apoyo que no le trasladó antes. Esa fue la diferencia entre la presencia y la ausencia del crack rosarino.

Messi estrenó su aventura con el PSG el domingo, horas después de que Memphis confirmase en el Camp Nou las expectativas que tenía con él Ronald Koeman. Y quedó la sensación de lo que pudo ser... Y no fue.