Liverpool intentó pero no pudo, el bloque defensivo de Manchester United en Anfield pudo más y el clásico de Inglaterra terminó sin goles en la fecha 17 de la Premier League.
Los Reds y los Diablos Rojos disputaron un partido lejos de un nivel que acostumbran los juegos de Premier. El equipo de Klopp fue el protagonista en todo el juego mientras que la visita, que volvió a Anfield tras el 7-0 que recibió en su última travesía al estadio de los Reds, se abocó a contener el poder ofensivo del rival a la espera de una contra, que empezaron a aparecer en el tramo final del compromiso.
El juego empezó con una ráfaga de intensidad por parte del local, que quiso ahogar cada salida de Manchester y propuso una presión alta que complicó las aspiraciones de los Red Devils. Esos primeros minutos parecían anticipar un monólogo por parte de Liverpool. Sin embargo, con el correr de los segundos la visita se acomodó y empezó a sentirse cada vez más a gusto ante un equipo que iba agotando sus variantes en ataque.
El tridente Salah-Darwin-Díaz no conectó bien y eso Liverpool lo sufrió. El egipcio no estuvo fino mientras que la dupla sudamericana también tuvo problemas para poder desligarse de una correcta marca de los defensores de Manchester. Del otro lado, los delanteros del United prácticamente no tuvieron contacto en la primera mitad y Alejandro Garnacho perdió en su duelo individual con Alexander-Arnold.
A medida que el reloj apretaba más a Liverpool, que necesitaba el triunfo para superar a Arsenal en la tabla, la desesperación se apoderó del equipo y el deseo de conseguir el 1-0 generó muchos más espacios para la velocidad de Manchester en la contra, que no pudo pasar a mayores por la imprecisión de sus futbolistas.
A fin de cuentas fue el buen trabajo defensivo de Manchester el que se impuso en un clásico que terminó sin goles y con un sabor amargo para Liverpool, que no pudo superar a Arsenal (39) en la cima y ahora comparte la segunda posición junto a Aston Villa, ambos con 38.
