MÉXICO -- La lesión de Giovani Dos Santos ante Chivas en el Clásico Nacional de este sábado confirmó la mala suerte que el atacante mantiene en lo que va del año, y es que desde que empezó el 2019 y antes que Gio arribara a las Águilas, varias molestias físicas lo mermaron con el LA Galaxy.
Aunado a la poca actividad con el conjunto angelino debido a las decisiones técnicas, el mayor de los Dos Santos sufrió un malestar en la rodilla que lo inhabilitó al principio del año, por lo que no participó en ningún cotejo.
Tras casi ocho meses alejado de las canchas, Gio llegó a las Águilas y de inmediato se puso a trabajar para entrar al ritmo de competencia con sus nuevos compañeros. El mexicano debutó en Liga el 27 de julio contra León en la fecha dos y fue regular en los siguientes dos duelos ante Tijuana y Toluca.
Después llegaron las malas noticias y el atacante tuvo que estar un mes fuera de la actividad. Se perdió los duelos de la Campeones Cup y Leagues Cup, así como cuatro fechas de la Liga MX.
Ante esto, Gio volvió al terreno de juego para el partido contra Pumas y de ahí siguió por tres duelos como un constante en las alineaciones de Miguel Herrera, quien batalló por varias fechas debido a las lesiones de sus pupilos.
En el Clásico Nacional, Giovani comenzó a dar destellos de su nivel, pero la lesión que sufrió por una entrada de Antonio Briseño lo alejará seis semanas más de las canchas y será hasta finales de noviembre, con la Liguilla a nada de empezar, cuando regrese.
FUE BUENO QUE LLORARA
La imagen de Giovani en la camilla hacia la ambulancia con las manos en el rostro y las lágrimas escurriendo por sus mejillas fue una escena que en el deporte se busca evitar; sin embargo, para su mente fue bueno hacerlo, pues eso le ayudará a regresar de mejor forma.
De acuerdo con la Maestra Claudia Rivas, psicóloga del deporte, la mentalidad del mayor de los Dos Santos es clave en su recuperación tras un estado de shock por ver la lesión que sufrió.
“Lo que más daño hace es aguantárselo. El hecho que haya sacado el dolor es bueno porque permite que haya drenado esto. Siempre es recomendable ante cualquier situación traumática, y más alguien que vive de su cuerpo, algo que llamamos redirección mental y donde buscamos hablar de la parte emocional para quitar el miedo y tenga un regreso completo en las canchas, pero sin caer en el lado opuesto como si nada hubiera pasado”, dijo a ESPN Digital.
Por otro lado, cuestionada sobre el impacto que puede tener en Briseño para el futuro y su modo de juego, la experta expuso que no impacta tanto porque es un jugador experimentado, aunque claro que tiene la preocupación, pero el entrar fuerte es parte de su trabajo.
“Si fuera un jugador más novato, tal vez sí (repercute). No digo que sea mala persona y lo siente, pero los jugadores saben que es el riesgo. Por una parte, dicen que metan la pierna y que entren fuerte, y él hizo su labor, tal vez pasa por la técnica. Ningún jugador entra duro buscando lesionar a un compañero de profesión”, expresó.
