MÉXICO -- Antes de asumir su rol como entrenador de la Selección Mexicana a principios de los 90, César Luis Menotti dirigió los entrenamientos del Tri Olímpico rumbo a Barcelona 92 y en esta selección juvenil, integrada por jugadores Sub-23, también impartió su metodología, dejando en aquellos jóvenes algunas lecciones no sólo de futbol, sino también de vida.
Ramiro Romero, delantero del Cruz Azul en aquella época, recordó que esa selección era la continuación del tricolor centroamericano y panamericano; este último venía de obtener la plata en La Habana, Cuba, al perder la Final contra Estados Unidos, bajo la batuta del ‘Güero’ Real y Efraín Flores.
“Recuerdo que estábamos participando para las Olimpiadas del 92 y estábamos casi-casi eliminados. Teníamos que ganar 4-0 a Surinam para asegurar la repesca, entonces llegó Menotti y para ese partido, que fue el primero y el único que nos dirigió, porque después llegó Cayetano Rodríguez… Fue muy hermoso, fue muy emocionante. Menotti era un gran personaje, había sido campeón del mundo y había dirigido al Barcelona. No sé si durante 15 días, o un poquito más, nos preparó para ese partido y, ya te imaginarás, en la primera charla nos dejó impresionados con todo lo que nos decía, pues era un filósofo del futbol”.
“Era un tipo que llegaba antes que todos, era muy deshinibido, pues estaba en el entrenamiento sin camiseta, se sentaba en el balón. Yo en algunas ocasiones llegué a estar con él solo en el campo, en el Centro de Capacitación de aquel entonces; le preguntaba muchísimas anécdotas, le preguntaba de su experiencia, por ejemplo, en el Campeonato del Mundo. Me contaba sobre muchos jugadores que dirigió y a los cuales yo admiraba, de Maradona, y muchas anécdotas. Menotti es una enciclopedia del futbol, también me comentaba que él jugó en el Santos de Pelé”.
Ramiro Romero explicó que cuando él llegó, como el Tri Sub-23 era la que estaba más activa en esos momentos, el 'Flaco’ Menotti “iba a ver los partidos cuando todavía no era el técnico oficial; iba a ver a los jugadores y nunca supimos, pero nos dijeron que él estuvo en la tribuna viéndonos en los Panamericanos”.
Sostuvo que en su caso particular, César Luis Menotti realzó sus virtudes en el campo y “quería dar oportunidad a los jóvenes; pensaba mucho en Ramón Ramírez, en el ‘Tote’ Castañeda, y me decía que igual a mí me iba a dar la oportunidad de participar en el primer equipo, en su momento y de a poco. Y la verdad que sí lo hizo, porque la primera oportunidad se la dio a Ramón y ya después, como tomó la decisión de irse, ya no hubo ese proceso tanto para ‘Tote’ como para mí”.
LA ENSEÑANZA QUE DEJÓ EN DAMIÁN ÁLVAREZ
Por su parte, Ricardo Cadena, entonces defensor de las Chivas, explicó: “Para nosotros fue una sorpresa y una gran motivación cuando él llegó; todos aspirábamos a llegar a la selección mayor y que él estuviera en el banco, lo tomamos con suma alegría y con una gran disposición para llevar a cabo lo planificado para ese partido”.
“Nosotros no parpadeábamos con todo lo que nos decía, porque tenía una capacidad para seducirte, para ‘llegarte’, para convencerte. Fue maravilloso, fue increíble, fue algo fabuloso que nos tocó vivir y que al final también nos permitió asistir a los Juegos Olímpicos de Barcelona”.
Dejó ver que Menotti los instruía con sabiduría, al señalarles que “la mayoría de los defensas despejan la pelota, o no alcanzan a observar las opciones que tienen, pero también los adversarios le temen a la pelota. Entonces, ¿por qué uno va a despejar, o a romperla dentro del área? Atrévanse a controlar, a salir jugando a hacer un caño”, nos decía, por supuesto en zonas donde no comprometieras a tu equipo.
“No me acuerdo si a Damián Álvarez, por un costado, se le cerraron las ideas en una acción y él (Menotti) detiene el juego -‘¿Por qué no intentas esto?’-. Entonces, hace un gesto técnico donde subió la pelota con la parte externa de su pie y hace como un tipo sombrerito, en una acción que nunca habíamos observado. Como si fuera una cuchara…. Posteriormente, en los entrenamientos veíamos a Damián Álvarez intentando hacer esa jugada, cada que podía”.
Expresó Ricardo Cadena: “Son anécdotas que nunca se te olvidan, porque a partir de ahí yo salía al campo y recordaba sus palabras, y recordaba sus palabras. Tanto, que en el Mundial de Alemania 2006, tuve la fortuna de encontrarme con él y me regaló un espacio de su tiempo, maravilloso; fueron casi un par de horas que estuvimos conversando, y tuve la oportunidad de agradecerle y devolverle”.
