MIAMI (Enviado especial) -- La ciudad de Miami esconde pequeñas historias, algunas ya olvidadas, o ni siquiera recordadas. Cerca de la zona sur, en la otra punta desde el Hyatt Centric donde se hospeda Boca Juniors, un estadio de baseball oculta un interesante recuerdo con el Xeneize, relacionado a su éxito copero.
El LoanDepot park, ubicado en la Marlins Way, es actualmente el hogar de los Miami Marlins, equipo que juega en las Grandes Ligas de Baseball.
Asentado en el corazón de La Pequeña Habana, un barrio colorido y muy especial de Miami, el estadio fue terminado en 2012 y llegó a reemplazar al Orange Bowl, otro mítico recinto que tenía capacidad para 72.000 personas, era multipropósito y donde Boca también escribió parte de su historia.
Allí, donde ahora se observa un espíritu estadounidense inquebrantable, fanatizado por uno de los deportes líderes del país, Boca fue protagonista de una final en la que tuvo que enfrentar a Atlético Nacional.
Era 1990, el 17 de marzo, para ser más exactos. Boca, que había sido campeón de la Supercopa Sudamericana (torneo ya extinto), se ganó el derecho de enfrentar al Verdolaga en esta final de campeones. Nacional había conquistado la Libertadores en 1989, por lo que tenía el derecho de definir un título más ante el Xeneize.
En aquel momento, la Recopa, aún vigente, no se jugaba en formato ida y vuelta y se estilaba disputarla a partido único en terreno neutral. Así, en 1990, la segunda edición de este certamen, Boca tuvo que viajar a Miami para medirse ante Nacional, justamente en el Orange Bowl Stadium como escenario.
El partido, digno de uno que define cosas importantes, no se resolvió por mucha diferencia. Apenas fue 1-0, en favor de Boca, con un gran gol de Diego Latorre, hoy comentarista en la señal de ESPN.
El por entonces atacante de Boca llegó a tocar la pelota por sobre Higuita, que apresuró su salida para impedir el gol, y terminó marcando el 1-0 reponiéndose rápidamente de la infracción que había cometido el colombiano.
Fue la primera Recopa de Boca, que actualmente tiene cuatro, la última en 2008 contra Arsenal. Un partido que formó parte de la historia grande del equipo y en un estadio que ahora ya no existe, desapareció.
En su lugar, el LoanDepot Park se instaló como casa de los Miami Marlins, equipo que despierta pasión en el ciudadano del estado de Florida y que, casualidad, este 17 de junio estuvo de gala para el partido entre los Marlins y los Phillies.
La gente, alejada de la realidad del Mundial que se vive en Estados Unidos, se acercó a alentar a su equipo. Camisetas, dorsales especiales y gorras. Un ambiente familiar y cálido que rodeó la casa de los Marlins durante la tarde de Miami en las horas previas al inicio del juego.
Ya no se observará el arco en el que Latorre marcó, ni tampoco quedan rastros de lo que alguna vez fue el Orange Bowl. Nada más queda la historia, la que hizo Boca, la que siempre quedará en la memoria y los libros. Un pequeño capítulo en este libro que sigue llenando páginas todos los días, y que podría tener un espacio reservado para el Mundial de Clubes 2025.
