Marcelo Bielsa ha expresado su posición ante los jugadores que expresan su enojo al ser sustituidos. A su vez, el rosarino ha comentado qué considera para conformar y armar un plantel.
El director técnico argentino, actual seleccionador de Uruguay, comentó en diferentes ocasiones su postura frente a futbolistas que manifiestan públicamente un desacuerdo con su entrenador.
Por ejemplo, en la inauguración del curso 2025-2026 de la Academia de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) en septiembre de 2025, el Loco dijo: “Hay cosas que suceden con más frecuencia y que no son condenadas. En un partido de las Eliminatorias pasadas, suerte que puedo contar el hecho sin que se pueda saber la referencia, el entrenador cambia a un chico y el jugador, para manifestar el enojo, entra a la zona del banquillo, se saca la camiseta y la tira”.
“Y después empiezan las explicaciones, que 'el problema sería que no se enoje', o que 'el problema es que está a 200 pulsaciones', todas cosas inadmisibles. Cuando el jugador manifesta la insatisfacción por ser reemplazado, lo que está poniendo en tela de juicio es la decisión del entrenador”, subrayó.
Bielsa apuntó: “Tiene el mismo efecto que un jugador erra un gol y yo haga un gesto y diga '¡este muerto!' Así no se puede convivir, no hay grupo que soporte eso. La norma es muy sencilla, yo no te critico y vos no me criticás, y se terminó la historia. Cuando el jugador tenga algo que decirme, se busca en la intimidad para decirme aquello que quiera que yo escuche, pero nunca lo hagamos públicamente porque si vos te arrogas el derecho de criticar mis decisiones, yo estoy en derecho de acusarte públicamente ante tus errores y eso es imposible de sostener”.
En una conferencia como DT de la Selección Uruguaya, el argentino también se refirió a esta situación y sostuvo: “Vos sos jugador, yo soy entrenador. Vos tenés que jugar y yo tengo que tomar decisiones sobre vos. Nunca voy a hacer un gesto cuando vos pateás afuera y te perdés un gol hecho; ahora, te pido por favor que no hagas lo mismo con mis decisiones que es mi trabajo. Si cada vez que saco a uno, vas a hacer lo que hacen algunos jugadores que patean una botella y tiran la camiseta sin el más mínimo sentido de lo que están ofendiendo… Eso no puede funcionar”.
“Entonces, ¿cuál es la explicación? 'Y sí, con 200 pulsaciones no me controlé'. 'Y sí, está bien que yo quiera jugar'. 'Me enojaría si no querés jugar'. Todas esas hipocresías que justifican lo que es inadmisible. Yo soy profesional y el jugador es profesional. Yo siempre les digo a mis jugadores 'todas mis decisiones son equivocadas, nunca voy yo a resaltar una equivocación de ustedes, les pido que no resalten una mía'”, manifestó.
El armado de los planteles
Por su parte, en la mencionada charla organizada por la Real Federación Española de Fútbol, Bielsa opinó: “Respecto de la convivencia, esto es una sugerencia. Pocas veces tuve éxito en mi carrera. Pero siempre hubo una estructura en común. Un porcentaje de jóvenes dentro del equipo dispuestos a darlo todo, buscando su espacio, con una efervescencia muy marcada y concediendo cualquier cosa con tal de merecer ser jugador titular de un equipo. Después está el otro extremo”.
“Los jóvenes en general son un aporte que empuja, que acompaña, que moviliza dentro de un equipo. El otro extremo son los veteranos, que son extraordinarios si no reclaman privilegios ni jerarquías. No es que dicen 'sosteneme para que no me caiga', sino que dicen 'vení que yo te subo'. Ese es el verdadero rol de un veterano”, indicó.
Bielsa continuó: “Y después está la clase media, que es difícil de gestionar porque no necesitan de nadie. Entonces usted tiene los jóvenes que hacen lo imposible por llegar y los veteranos que se están yendo en el fútbol y, si son generosos, son oro en polvo. Después están los jugadores que están en plenitud que normalmente son los que definen los partidos que no hay que gestionarlos, sino que se gestionan en sí mismos, movilizados y apoyados legítimamente en su estado de gracia, porque el mejor momento de la carrera de un jugador es entre los 24 y los 30 años, aunque ahora cambiaron las escalas”.
“Hay una experiencia para formar los grupos. Agrego algo más. Siempre formo los grupos así: 18 titulares, cuatro jugadores que si no son convocados o no juegan no los lastimo, y once jóvenes que merezcan ser tercera opción por posición. Cuando uno tiene 18 titulares, 4 semi titulares y 10 jóvenes, la armonía del desarrollo del año es mucho mejor”, finalizó.
