Partiendo de una certeza innegociable —Lionel Messi es irremplazable—, pero Lionel Scaloni deberá encontrar a partir de ahora al futbolista que ocupe su lugar dentro del once titular de la Selección Argentina.
Desde su debut con la Albiceleste, el 17 de agosto de 2005, pasaron 21 años. En ese tiempo, Leo dejó de ser apenas un talento extraordinario para convertirse en la máxima referencia de la historia del fútbol argentino. Ahora, después de su segunda despedida de la Selección, esta vez aparentemente definitiva, queda un vacío que ningún futbolista podrá llenar por completo.
Messi se marcha después de haber liderado a Argentina hacia dos Copas América y una Copa del Mundo, además de disputar tres de las últimas cuatro finales mundialistas: Brasil 2014, Qatar 2022 y Estados Unidos, México y Canadá 2026.
En la carta con la que anunció su retiro, el propio Leo dejó una frase que parece escrita pensando en el futuro de la Albiceleste: “Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar”.Esos chicos ya están ahí. Algunos son conocidos desde hace tiempo, como Paulo Dybala. Otros representan una generación más joven que comienza a pedir protagonismo, como Nico Paz y Franco Mastantuono. Y hay nombres como Matías Soulé o Emiliano Buendía que ahora pueden encontrar un espacio mayor dentro del equipo.
¿Quién será el 10? La pregunta aparece casi de manera inevitable. Pero hay algo que Argentina debería evitar: buscar un reemplazante de Messi. No existe.
La Selección no cuenta hoy con un jugador que pueda asumir exactamente las mismas funciones, producir los mismos números y soportar el mismo peso futbolístico. Y quizás tampoco necesite encontrarlo.
Barcelona ya tiene un buen ejemplo de lo que significa convivir con una ausencia semejante. Lamine Yamal heredó el dorsal 10 y asumió una parte de la responsabilidad que dejó Messi, pero el propio futbolista evita las comparaciones. Porque el problema de buscar “al nuevo Messi” es que cualquier jugador estará destinado a perder frente a esa comparación.
Argentina tendrá que encontrar otra fórmula.
Entre sus figuras continúan algunos de los mejores futbolistas del mundo: Julián Álvarez, Lautaro Martínez, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister. Y, entre ellos, Julián aparece como uno de los candidatos que podrían asumir una función más creativa y retrasada.
La Araña ha demostrado durante su carrera que no es un nueve de área tradicional. Puede moverse por detrás del delantero, asociarse, conducir y aparecer entre líneas. Esa versatilidad podría convertirlo en una de las alternativas para ocupar parte del espacio futbolístico que deja Messi, incluso aunque la camiseta 10 termine en otra espalda.
Lautaro, un 10 que ya conoce ese número
Lautaro Martínez tiene una particularidad que pocos de sus compañeros pueden mostrar: ya lleva la camiseta número 10 en uno de los grandes clubes de Europa.
El delantero argentino es capitán de Inter de Milán y utiliza ese dorsal, aunque históricamente su fútbol estuvo asociado al de un centrodelantero. Sin embargo, su evolución también le permitió alejarse del área, participar más del juego y convivir con otros atacantes.
No sería descabellado imaginarlo como una referencia más retrasada en determinados momentos, aunque su principal virtud continúe siendo su capacidad para definir.
Mac Allister y Enzo, otras alternativas
Alexis Mac Allister es otro futbolista que puede entrar en la discusión. En Liverpool se convirtió en una pieza central y también ha demostrado que puede jugar en distintas alturas del mediocampo, especialmente cuando tiene libertad para acercarse al área.
El argentino, además, está atravesando una etapa importante en Inglaterra. Marcó el gol decisivo en la victoria de Liverpool ante Atlético de Madrid por la Champions League y su futuro en el club incluso se encuentra bajo debate debido a la falta de una renovación contractual.
Enzo Fernández también aparece en esa conversación. Después de su impresionante paso por Chelsea, el mediocampista acaba de convertirse en uno de los grandes movimientos del mercado: Manchester City pagó alrededor de 145 millones de euros por su incorporación. En su debut ante Coventry ya mostró una faceta más adelantada de su juego, participando en la acción que terminó en el gol de Erling Haaland.
Pero ninguno de ellos necesita convertirse en Messi para hacer grande a Argentina.
Mastantuono ya tuvo la 10
Franco Mastantuono ya conoce la sensación de ponerse la camiseta que durante tantos años perteneció a Messi.
El 9 de septiembre de 2025, con Leo ausente y Thiago Almada fuera por una molestia muscular, el entonces jugador de River recibió el dorsal 10 para enfrentar a Ecuador por las Eliminatorias. Tenía apenas 18 años.
Aquello fue apenas un anticipo de lo que podía venir. Mastantuono disputó su primera temporada europea con el Real Madrid, pero tuvo una participación más discreta de la esperada. En 2026 terminó siendo cedido a la Fiorentina hasta junio de 2027, después de sumar 35 partidos y tres goles en su primera temporada en España.
Su historia con la Selección, sin embargo, recién comienza.
Nico Paz no le teme al desafío
Si hay un jugador que parece dispuesto a asumir el desafío, ese es Nico Paz.
A los 21 años, el mediocampista ya disputó su primer Mundial y, aunque tuvo pocos minutos, dejó claro después de la derrota ante España que piensa en grande.
“Prometo dar absolutamente todo de mí para traer esta copa de vuelta a Argentina”, escribió tras la final perdida ante España.
Paz representa, probablemente, una de las mayores esperanzas de la nueva generación. Tiene talento, personalidad y una característica que puede ser determinante en la era post-Messi: juega naturalmente entre líneas y no parece tenerle miedo a pedir la pelota.
Dybala, el heredero que nunca terminó de ser
Durante años, Paulo Dybala pareció destinado a ser el heredero natural de Messi.
Zurdo, talentoso, protagonista en Italia con Juventus y Roma, el cordobés reunía muchas de las condiciones que podían convertirlo en el sucesor lógico. Pero las lesiones, las decisiones técnicas y el paso del tiempo fueron alejándolo de ese papel.
Ahora, con 32 años, el tren parece haber pasado.
Eso no significa que Dybala ya no pueda ser importante para Argentina. Al contrario. La salida de Messi puede abrirle una nueva oportunidad dentro de un plantel en el que su talento todavía tiene espacio.
Soulé y Buendía esperan su oportunidad
En Roma también aparece Matías Soulé, otro zurdo de talento que busca mayor protagonismo con la Albiceleste. A sus 23 años, ya conoce lo que significa ser importante en Italia y acaba de comenzar la temporada marcando el gol de la victoria de Roma ante Atalanta.
Emiliano Buendía es otro nombre a tener en cuenta. El futbolista del Aston Villa utiliza actualmente el número 10 en su club y, después de haber quedado fuera de la convocatoria para el Mundial 2026, vuelve a tener una oportunidad en un escenario completamente diferente.
La salida de Messi puede cambiar también su panorama con la Selección. El desafío no es reemplazarlo, sino dejar de necesitarlo.
Para Argentina y para el mundo será extraño ver un partido de la Albiceleste sin Messi. Durante más de dos décadas, su presencia se volvió parte de la identidad del equipo.
Por eso, el verdadero error sería intentar reemplazarlo.
Scaloni tendrá que construir una Argentina diferente. Una Selección que no necesite que un solo futbolista explique todo su juego. Una Selección más colectiva, en la que Julián, Lautaro, Enzo, Mac Allister, Nico Paz, Mastantuono y todos los que vienen detrás puedan repartirse responsabilidades.
Incluso Messi tuvo que convivir durante años con una comparación imposible: la de Diego Armando Maradona. Cada caída, cada partido perdido, cada título que no llegaba servía para recordar que “no era Diego”.
Pero nadie podía ser Diego. Así como nadie podrá ser Messi.
¿Ansu Fati o Lamine Yamal? El ejemplo en Barcelona
En Barcelona, tras la dramática salida de Leo. Ansu Fati tomó la pesada 10 y su carrera no fue acorde a lo que se esperaba, entre lesiones y bajos rendimientos. Hoy, lo que parecía ser la perla culé se encuentra en Mónaco, tras valer más de 100 millones fue firmado por 11.
Luego vino un caso de éxito, con Lamine Yamal. El talentoso jugador culé, aún lejos de la mejor versión de Messi. Ha sido la figura del equipo y quizás con Mbappé, hoy las máximas figuras del fútbol.
Inteligentemente, Lamine busca siempre que lo alejen de la comparación con Messi, incluso habla más de ídolo Neymar. Otro astro, pero más terrenal que Leo, sobre todo en Barcelona.
Y es que solo habrá un Lionel Andrés Messi.
Ahora comienza la era en la que Argentina tendrá que demostrar que, con todo el talento que existe detrás de él, también puede seguir ganando sin necesitar que Leo esté dentro de la cancha.
En la próxima fecha FIFA entre el 21 de septiembre y 6 de octubre, se verán los primeros compases de una nueva era sin Messi. La Copa América 2028, el primer gran reto sobre la mesa.
