Argentina se coronó bicampeona de América al ganar la final, tras alargue, a la Selección de Colombia por 1 a 0 con gol de Lautaro Martínez. Una consagración justa por lo mostrado en esta final. Sufrió, pero fue más que los colombianos, incluso hasta con Messi lesionado.
Pero lamentablemente lo deportivo quedó opacado por los horrores de organización que ya habían sido denunciados por el entrenador campeón, Scaloni, y que luego de la dura conferencia de prensa del técnico de Uruguay, Marcelo Bielsa, él y el arquero Dibu Martínez, que en Río atravesó por algo parecido jugando por las Eliminatorias, le dieron la razón.
Lo que comienza mal, seguramente termina mal, dice un refrán conocido y vaya que terminó mal la Copa América.
Fue de público conocimiento lo que pasó con los familiares de los jugadores de Uruguay y se podía presagiar que se podía volver a repetir con los familiares de los jugadores argentinos. De hecho, en la final hubo futbolistas que se comunicaban desde el vestuario con sus familiares que estaban tratando de zafar de los incidentes que se daban en la puerta para poder ingresar.
Las imágenes que recorren el mundo son claras y son una vergüenza para la CONMEBOL y la organización. Además, ponen en tela de juicio lo que pueda pasar con el próximo Mundial.
En Estados Unidos se acostumbra a que en los espectáculos se permita el consumo de comida y bebidas alcohólicas. El tema es ser responsable, cosa que no pasó con los hinchas colombianos ante Uruguay que, en muchos casos borrachos, atacaron en avalancha a los familiares celestes.
El domingo miles de personas con entradas adquiridas quedaron afuera ante la locura de los hinchas que ingresaban trepando alambrados y demás de la forma más insólita. Hubo heridos y detenidos hasta que la organización optó finalmente por abrir las puertas y fue el desmadre total.
El partido, pautado para las 8 de la noche, comenzó a retrasarse. Primero media hora, después 15 minutos, y finalmente 30 más. Lo que estaba marcado para las 20 de Miami, finalmente comenzó a las 21.25, algo absolutamente impensado en una buena organización o en la Euro por ejemplo.
Habrá que esperar la definición del famoso expediente que se le abrió a los jugadores de Uruguay por los incidentes con Colombia. No creo que les dé el rostro para sancionar con el desastre organizativo de esta Copa y las voces que se han levantado en defensa de los jugadores. De última, habría que abrirles un expediente a cada uno de los dirigentes de Conmebol y así como multaron y suspendieron a entrenadores por salir a la cancha unos minutos tarde, multarlos a ellos por una demora de una hora y cuarto nada más ni nada menos que en la final.
En materia futbolística, Argentina, a pesar de haber sufrido y cerrar el juego sin Messi, mostró su jerarquía en el partido donde la debía demostrar. En el alargue fue superior a esta Colombia que conservaba un invicto de 28 partidos.
A los uruguayos nos quedó la pena la cantidad de chances de gol generadas ante los colombianos cuando el partido estaba 0 a 0. Soy de los que cree que si acertábamos alguna de las situaciones marradas se podía haber ganado el partido.
Ya tendremos tiempo de analizar a fondo lo hecho por Uruguay y lo que se viene, pero antes queríamos referirnos a esto lamentable y vergonzoso que sucedió.
