Tabárez: el secreto del Peñarol de 1987 y el destaque a Rocha como el mejor jugador que vio

“En la lista de los imposibles, había un lugar”, fue la frase elegida por el Maestro Tabárez para definir la increíble final de la CONMEBOL Libertadores 1987. EFE

Oscar Washington Tabárez, histórico exentrenador uruguayo, habló del Peñarol de 1987 que logró la CONMEBOL Libertadores, contó qué fortaleza destacaba a aquel plantel, y también elogió a Pedro Rocha como el mejor futbolista que vio jugar.

El “Maestro” habló en una conferencia de prensa celebrada el viernes 31 de octubre en el estadio Campeón del Siglo con motivo del relanzamiento del libro “El éxito de la inconsciencia” (Diego Vigorito), que repasa el último título continental del aurinegro.

Allí, Tabárez contó cómo fue su comienzo dirigiendo a Peñarol en 1987 y habló del impacto que tuvo el llamado “Clásico del 8 contra 11” para forjar el espíritu de aquel equipo.

“La imagen que me quedó del partido era Eduardo Pereyra llamando a los muchachos sobre el arco, rodeándolos, y dicéndoles: vamos a meternos atrás y pelear el partido hasta que podamos. Capaz que no estaba en los cálculos de nadie que dos jugadores que habían entrado del banco como Diego Aguirre y Jorge Cabrera anotaran en un jugada que inició en el área nuestra, porque estaba todo Nacional en campo rival. Salieron jugando, fueron tocando hasta que Jorge la metió contra el palo. Después, se vio el esfuerzo dentro de la cancha y lo que gritaba la hinchada y festejaba cada rechazo, eso fue algo épico”, contó.

A su vez, repasó un gesto que tuvo otro futbolista, Gustavo Matosas, y que le quedó grabado. “Una señal que vi cuando terminó fue que vinieron cuatro jugadores hacia el costado de la cancha: Matosas, ‘Tito’ Gonçalves, Diego Aguirre y Obdulio Trasante. Gustavo se tocó el pecho y dijo: ‘¿Ve? ¡Eso somos nosotros!’. Yo recibí el mensaje, que era: hasta ahora no habíamos podido dar esto, pero somos esto”, expresó el exDT.

También, habló de algo que le dijo en ese momento el ‘Chiquito’ Estanislao Malinowski, exjugador aurinegro, sobre los futbolistas que venían de las inferiores. “Le dijo al profe José Herrera: ‘Estos son ganadores’. Yo creo en esas cosas, en esa cultura colectiva que se va transmitiendo y hace fuertes a los equipos. Por lo que ha demostrado este equipo en 1987, más allá de la edad y sus experiencias previas, es el significado que se le da a ciertas cosas: la buena relación, el espíritu grupal, y eso fue una gran ayuda para todo lo que vino después”, contó Tabárez.

El Maestro habló, además, del mejor libro que leyó sobre preparación en fútbol, y una frase de esa obra que le resuena hasta el presente. “Lo escribió una mujer en 1940, Barbara Knapp, decía que en los deportes colectivos la relación afectiva entre todos los miembros del grupo de trabajo es un factor esencial del rendimiento. Entre los jugadores de Peñarol sobraba eso y era un arma que se tenía y se cultivaba. Cuando me fui extrañé cosas: Los Aromos, el humor que le ponían a las cosas, cómo se ayudaban entre sí. Fue la base de cosas que se fueron haciendo más adelante en otros ámbitos”, indicó.

El destaque a Pedro Rocha

Tabárez también mencionó que de niño iba al Estadio Centenario y destacó a Pedro Virgílio Rocha, estrella de Peñarol de los años 60. “A Rocha lo vi jugar, íbamos temprano antes de que empezara la Reserva y veíamos todo. Lo ponían de puntero derecho cuando vino de Salto. Nosotros opinábamos sin saber mucho en ese momento, después lo pusieron en el puesto de él. Capaz que soy medio exagerado pero, para mí, fue el mejor jugador que vi en mi vida”, expresó.