NUEVA YORK - Decepcionados y cansados con el desempeño exhibido en la serie, los aficionados de los Brooklyn Nets comenzaron a circular un póster por la orden y captura de Deron Williams a través de las redes sociales.
Los Nets y sus fanáticos han estado en busca del jugador, que cuando fue adquirido en febrero de 2011, estaba considerado como uno de los mejores bases en la NBA. En aquel entonces se debatía quien era el mejor, D-Will o Chris Paul.
Una variedad de lesiones descarriló su carrera. Y cuando estuvo bastante saludable, recuperado de ellas, nunca pudo pintar el tipo de jugador que había recibido un contrato de $98 millones respaldado por el gerente general, Billy King, que fue detallado en la foto.
Parecía que este matrimonio entre Williams y Brooklyn estaba a punto de anularse durante el transcurso de la temporada, cuando surgieron rumores que los Nets lo estaban colocando en el mercado de canjes.
Tratando de evitar una quizás insuperable desventaja de 3-1 en esta serie contra con Atlanta Hawks, Williams resucitó e igualó sus marcas personales de postemporada con 35 puntos y siete triples en la victoria con marcador de 120-115 en tiempo extra la noche del lunes.
Williams pareció montarse en una máquina del tiempo y le dio a los 17,732 que llenaron el Barclays Center una actuación de la vendimia en el cuarto partido de la serie para empatarla 2-2.
Una serie que fue vista como desigual entre Atlanta, el líder de la Conferencia del Este, y Brooklyn, quien tuvo que ganar el último partido temporada regular y entonces esperar poco más de una hora para recibir la ayuda de los Memphis Grizzlies, quienes entonces vencieron a los Indiana Pacers, eliminándolos y sellando el boleto de los Nets a la postemporada, ahora quizás apunta a favor de los Nets.
El base, que en seis temporadas produjo balances de 17.3 puntos y 9.1 asistencias con el Utah Jazz en 439 juegos a diferencia de 16.6 ppj y 7.5 apj en 277 partidos en cinco campañas con la organización de los Nets, utilizó los 46 minutos de juego para reflejar el desempeño de su mejor apogeo.
En una jugada Williams puso a DeMarre Carroll a bailar mientras este trataba de marcarlo, dejándolo perdido en la cancha mientras giraba hacia la canasta para acertar la bandeja. En otra logró pasar el balón entre dos defensores de Atlanta para completar una bandeja de Bojan Bogdanovic. De los 13 tiros que acertó, el que más se destacó fue su séptimo triple de la noche que desesperadamente lanzó por encima de Jeff Teague, quien había hecho un gran esfuerzo defensivo antes de que el reloj de tiro caducara.
Después de años de críticas, los dos partidos anteriores en los que puedo anotar sólo cinco puntos, un coxis magullado en el tercer juego de la serie, este fue el D-Will que todo el mundo estaba tan ansiosamente esperando.
Sus 35 puntos fueron lo más que un jugador de los Nets había anotado en la postemporada desde los 37 que acertó Vince Carter el 27 de abril de 2007 en el tercer partido de la primera ronda de los playoffs contra los Toronto Raptors.
"La gente siempre va a decir algo. Lo averigüé al principio de mi carrera y había empeorado mientras pasaban los años. No se puede hacer todo el mundo feliz. Yo no creo que nadie pueda", explicó Williams, quien agregó siete asistencias y tres robos.
"La gente tiene mucho que decir. Voy a dejar que ellos hablen y trataré de no dejar que me afecte tanto como sea posible", agregó el armador, el segundo jugador de esta postemporada, junto a Stephen Curry, que marca siete triples. "Tengo un montón de gente que me quiere, y eso es lo más importante".
Sus compañeros y su entrenador en jefe, Lionel Hollins, realmente lo necesitaban en su mejor momento días después de defenderlo ante las críticas de los medios locales y nacionales, quienes preguntaban si Williams iba a mostrar el destello del jugador que es el décimo mejor pagado en la NBA.
Joe Johnson indicaba a los medios que Williams estaba sufriendo de tendinitis. Jarrett Jack le inculcó una actitud positiva, asegurándole que lo mejor aún estaba por llegar.
Jack y los muchachos establecieron la noche que tuvo Williams, asistiéndole en cuatro canastas y encontrándolo para que hiciera tres de cuatro triples al recibir el pase y tirar la pelota.
Williams, quien salió del tercer partido debido a la lesión que sufrió en el coxis, le dio las gracias a su coach por el apoyo que le había brindado, espetando a los medios en los últimos días por una crítica que catalogó como "injusta".
Sin esa maravillosa actuación, especialmente en el último parcial cuando Williams anotó 10 puntos después de su primer bote de balón a diferencia de los siete que encestó en el resto de la serie, Hollins declaró que Brooklyn se iba marchar a Atlanta con otra derrota.
"Ese chico ha superado muchas adversidades, con las lesiones y la negatividad en torno a su nombre. Para que venga a jugar de esta manera mostró mucho carácter", apuntó Hollins, el cuarto entrenador en jefe para quien Williams ha jugado desde su llegada de Utah.
"Para él (poder) tener un rendimiento así, especialmente cuando lo necesitábamos, ... sin esa actuación, no sé si vamos a salir de aquí con una victoria. Pero voy a hablar de eso, estoy emocionado por él y estoy emocionado de cómo el equipo se recuperó alrededor él también. Pienso que fue un gran paso en la unidad para nuestro equipo".
