En Perth, Australia derrotó a Sudáfrica por 42-38 y durante el encuentro se vivió una situación de lo más particular: la comunicación entre Andrea Piardi, árbitro del partido, y el TMO, fue por medio de un celular.
Ni bien comenzó el partido, cuando la acción dentro del campo estaba detenida, Piardi se acercó al TMO y se pensó que era para chequear algo ocurrido durante una jugada. Sin embargo, el árbitro principal se acercó hacia la línea de touch para dar aviso de que la comunicación con el asistente de video no funcionaba y que esperaba alguna solución, aunque no la necesitó hasta los 69 minutos.
Cuando faltaban 10 para el final, Piardi quiso revisar la acción de tackle de Harry Wilson sobre Malcom Marx, pero la comunicación continuaba sin funcionamiento. ¿La solución? Al árbitro le acercaron un teléfono celular para hablar con el TMO, que luego se llevó un asistente una vez finalizada la conversación.
No fue la única vez que el árbitro debió necesitar del celular para hablar con el TMO, ya que 30 segundos más tarde tuvo que ver la infracción de Ryan Lonegard. A falta de cinco minutos, luego de un try de Sudáfrica, debió revisar si el jugador había apoyado o no, pero cuando se disponían a acercarle el dispositivo, pidió que directamente le avisen por sí o por no, aunque el asistente le dio el móvil de todas formas. Lo mismo ocurrió en la jugada final, con la conquista de Ox Nché.
