Entre los meses de agosto y mediados de octubre, Holger Rune había perdido la brújula de su tenis. Es por eso que se desprendió de su viejo entrenador Patrick Mouratoglou y contrató al ex número uno del mundo, Boris Becker.
Después de haber sido cuartofinalista en Wimbledon, el danés cosechó una racha negativa de una sola victoria (vs. Félix Auger-Aliassime en Beijing) y siete derrotas. Muchas de esas caídas, además, fueron muy sorpresivas como por ejemplo ante Marcos Giron en Toronto, Roberto Carballes Baena en el US Open o Thiago Monteiro en la serie de Copa Davis ante Brasil.
Es por eso que Rune optó por hacer un cambio en su equipo de trabajo. Con la llegada del ex entrenador de Novak Djokovic, con el cual el serbio estuvo entre 2013 y 2016 ganando seis títulos de Grand Slam.
En su debut como coach del danés en el ATP 500 de Basilea, el "efecto Becker" parece estar dando sus frutos. En sus primeros tres partidos, Rune se llevó la victoria (vs. Miomir Kecmanovic, Sebastián Báez y Tomás Etcheverry) y volverá a disputar una semifinal ATP después de cuatro meses.
