Imagina por un momento que cuentas con un amigo cercano quien también es tu socio de negocios. Ambos han sido muy exitosos trabajando juntos. Han ganado mucho dinero. Se han apoyado mutuamente en tiempos difíciles, han celebrado los buenos tiempos. Han ido de vacaciones juntos.
Sin embargo, estás consciente de que tu amigo y socio está un poco descontento. No es tu culpa, es algo que se escapa de tu control. Sin embargo, no estás exactamente consciente de sus sentimientos porque no te los confiesa. Luego, una mañana, te llama y dice que la sociedad ha terminado. Inmediatamente, en esa misma hora. Tu empresa exitosa se hace añicos en un instante. Debido a la forma en la cual tu amigo manejó su decisión y porque el momento en la cual se produjo te dejó con pocas opciones, quizás has perdido $10 millones. Poco después, te enteras de que les comentó a otras personas, gente que no conoce tan bien como tú, sobre su decisión antes de informártela.
¿Qué le pasaría a esta relación? ¿Terminaría? ¿Se mantendría, aunque afectada para siempre? ¿Qué posibilidades hay que, de hecho, este nexo se haga más estrecho y fuerte?
He ahí la razón por la cual la duradera amistad de LeBron James y Dwyane Wade es tan rara y notoria. Es cierto que es difícil entender las experiencias y situaciones que enfrentan las súper estrellas de la NBA y compararlas con cualquier otra. Incluso, al ser vistas mediante el prisma de la experiencia de la NBA, lo que han vivido juntos Wade y James es algo único. En la noche del lunes en Los Ángeles, James y Wade se enfrentarán por última vez en la cancha. Será el fin de 16 años juntos enmarcados en un camino sinuoso, complicado y maravilloso, en los cuales se han juntado y partido caminos en dos ocasiones, han ganado par de títulos, perdido la medalla de oro amargamente y ganar otra presea dorada llenos de gloria.
Sin embargo, el mayor logro es que, después de 16 años, la gira de retiro de Wade (denominada "el último baile"), puede incluir otra feliz vuelta por la pista de baile con su coprotagonista más famoso.
La relación entre Wade y James fácilmente pudo haberse deteriorado gravemente en 2014, cuando James decidió partir del Miami Heat, deshaciendo la sociedad que ambos habían formado cuatro años antes. Wade, sin saber lo que James iba a hacer, rescindió su contrato con cierta creencia de que su sociedad con James continuaría y que ambos terminarían firmando sendos pactos lucrativos a largo plazo con Miami.
Por el contrario, James decidió partir, el Heat dio un giro y Wade terminó asumiendo una reducción salarial para ayudar así a que el equipo siguiera siendo competitivo: una secuencia de eventos que terminó redundando en la salida de Wade de Miami dos años después, en un movimiento que ambos lados lamentarían casi de inmediato. Si James hubiese hecho las cosas de otra forma, Wade se habría quedado dentro de su contrato u obtenido una extensión que le habría sido beneficiosa de forma significativa.
Solo James sabe y mantiene en privado la proporción en la cual el historial de lesiones de Wade pesó en la decisión de volver a Cleveland a fin de unirse a un equipo más joven y saludable, si fue ese el caso. James ha expresado en varias ocasiones que su decisión no dependió de los miembros de ambos equipos, sino de su deseo de volver a casa.
Es obvio que hay mucho más dentro de esta historia. Wade ayudó a que Miami se hiciera con los servicios de James y de Chris Bosh en 2010 y luego, asumió un sueldo sustancialmente menor que éstos, con el objetivo de ayudar al Heat a costear la inclusión de costosos jugadores de reparto.
En 2011, Wade tuvo un brillante desempeño en las Finales de la NBA. Tuvo promedio de 26.5 puntos, 7 rebotes, 5.2 asistencias, 1.5 robos y 1.5 bloqueos. A pesar de ello, James tuvo la peor actuación de su carrera en playoffs, arrastrando a Wade con él y quizás, costándole el título al Heat. El Juego 4 en el cual James apenas convirtió 8 puntos sigue siendo considerada como la que quizás es la peor noche de su carrera. En una estadística que suele olvidarse, a pesar de lo reveladora, James fue el tercer mejor anotador de su equipo durante dichas Finales.
A pesar de esa gran decepción, la respuesta de Wade no fue refugiarse en la frustración o el resentimiento; sino mostrar humildad. Durante la temporada siguiente, alentó a James a dar un paso adelante y convertirse en líder del Heat y controlar al equipo, algo que con todo derecho le pertenece a Wade y que, como excampeón, pudo exigir para sí mismo.
James era mejor jugador (fue la decisión correcta), aunque el proceso fue todo menos sencillo. Los cambios llevaron a James a alzarse en dos ocasiones consecutivas con el premio al Jugador Más Valioso y que el Heat ganara dos campeonatos al hilo. Cuando Wade comenzó a sufrir problemas con su espalda, James devolvió el favor en cierta medida, cuando cargó con el Heat hasta llevarlo a su cuarta final consecutiva, en el que fuera su último año en Miami.
A pesar de que James le dejó atrás, lidiando con las amargas consecuencias personales y profesionales de su decisión, Wade no ha mostrado otra cosa distinta al apoyo a su amigo. Durante los meses posteriores al regreso de James a Cleveland, Wade imploró a los aficionados del Heat que respetaran a James, en vez de abuchearlo, cuando volviera a jugar en Miami. También Wade le abrió las puertas a LeBron cuando, frustrado con su nuevo equipo y en medio de una lesión, volara hasta Miami para despejar su mente en pleno proceso de rehabilitación.
James tiene una interesante historia con sus compañeros. Siempre ha ansiado contar con relaciones cercanas con sus colegas, desde sus tiempos de secundaria. Se ha hecho rutinario verle organizar fastuosas fiestas en sus casas y sendos eventos sociales en la carretera en plena temporada. Siempre lleva a sus compañeros a eventos deportivos, les obsequia presentes y ofrece palabras de apoyo. Sin mencionar que ha asumido recortes salariales para así pagar los sueldos de éstos o ayudarles a conseguir anillos o apariciones en las Finales.
A pesar de ello, la mayoría de estos nexos no parecen ser duraderos. El círculo íntimo de James ha sido muy pequeño desde su llegada a la NBA. Su amigo más próximo dentro de la liga, Chris Paul, nunca ha jugado con él. Quienes conocen a James dicen que puede ser un gran amigo y mejor compañero, pero no permitirá jamás que una relación personal se interponga en sus deseos. No tiene miedo a pasar de tener una amistad a una mera relación laboral cuando lo considera necesario.
Wade ha experimentado todas las facetas anteriormente descritas de James; no solo en Miami, sino durante la pasada temporada en Cleveland. James hizo lobby ante Wade para que éste fuera a ayudarle con la carga de liderazgo que asumió y no tenía miedo de enfadar a sus compañeros. Cuando Wade fuera contratado en pleno campamento de entrenamiento en 2017, cambió de forma negativa los roles de algunos compañeros, incluyendo JR Smith, quien también es amigo de James. James tomó partido por Wade. Era estrictamente laboral.
Cuando los intentos de Wade de compartir liderazgo con James en Cleveland no resultaron (Wade se encontró siendo objeto de un desafortunado mítin que cuestionaba a Kevin Love tras haber sufrido una serie de ataques de pánico), James no intercedió cuando el entrenador y gerencia deseaban despachar a Wade en plena fecha límite. Era estrictamente laboral. El equipo hizo lo correcto con Wade, devolviéndolo a Miami. Sin embargo, no fue una ruptura placentera. A pesar de ello, aquí están, aún juntos. Quizás se debe a la naturaleza de la personalidad de Wade. Quienes lo conocen bien dirán que se debe a su abuela, quien ayudó a criarlo y fue sumamente generosa y capaz de aceptar y perdonar.
Para ser amigo de James durante cualquier espacio de tiempo, quizás se requiere ser una persona que James respeta; pero también se debe estar dispuesto a lidiar con los retos inherentes a la personalidad de James. Wade es uno de los jugadores más grandes de la historia de la NBA y ciertamente, James respeta eso. Además, Wade ha estado dispuesto a tolerar los ánimos y deseos cambiantes de James a través de los años. Si Wade tiene algún resentimiento contra James, no ha sido jamás evidente.
En ese sentido, James y Wade pueden ser los amigos súper estrella perfectos. Quizás jamás volvamos a ver un dúo como ellos.
