Cada vez que escucho mencionar el nombre de Gerrit Cole, irremediablemente pienso en el exmánager AJ Hinch, quien pasará a la historia no solo por voltear la vista mientras sus Houston Astros robaban señas de manera ilegal, y luego eran capturados, sino por no utilizar a uno de los mejores lanzadores de Grandes Ligas en el Juego 7 de la Serie Mundial 2019, cuando le faltaban seis outs y tenía ventaja en la pizarra.
Hinch pagó caro su error. Perdió el Clásico de Otoño, fue sancionado un año y removido de su cargo por el escándalo de estafa tecnológica de señales, del que según la investigación de Major League Baseball, fue cómplice silencioso.
Entretanto, a Cole no le quedó más remedio que resignarse. Seguramente en el futuro contará su versión de aquel partido, ante los Washington Nationals, donde pasó la mayor parte del tiempo en el bullpen, como toro enjaulado, y pidiendo la bola.
No obstante, la decepción de perder el anillo de Serie Mundial, fue borrada -al menos eventualmente- por la dicha de firmar en la temporada baja con el equipo de sus sueños: los New York Yankees, quienes depositarán en su tarjeta de débito $324 millones en un periodo de nueve años.
Negocio redondo. El diestro, que hoy está cumpliendo 30 años, gana $36 millones por año (poco más de $13 millones de salario prorrateado en 2020), que se divide en $3 millones mensuales, $750 mil por semana y $107 mil diario. Probablemente no tendrá que preocuparse más en su vida por el dinero.
Este "modesto contrato" es el mayor para un lanzador en la historia de MLB, superando los $245 millones por siete años que recibió Stephen Strasburg de los Nats. Su promedio salarial de $36 millones solo es superado en los deportes profesionales de Estados Unidos por Patrick Mahomes ($45 millones) y Stephen Curry ($40 millones). En MLB es el número uno por encima de los $35.5 millones de Mike Trout.
¿Cómo alcanzó ese estatus?
Todos, o casi todos, concuerdan que los pagos en el béisbol -y de forma general en los deportes profesionales- previo a la pandemia del COVID-19 tienen más helio que los globos en una fiesta de quinceañera. Pero si había que aflojar la billetera debía apostarse al caballo ganador. No había otro que Gerrit Cole.
Nada resultó más tentador para unos Yankees que no ganan desde 2009, que sumar a un lanzador que ha sido un verdadero fenómeno en los últimos tres años.
Pero... ¿Gerrit Cole está en el tope de la cadena alimenticia?
Sí, lo está. No puedo asegurar que sea el indiscutido número 1 libra por libra, sin embargo, algunas de sus estadísticas en las últimas tres últimas temporadas validan su postulación:
Entre 2017 y 2019, ha sido el más ganador en las Mayores (39), octavo en efectividad (2.81), primero en ponches (662) y tercero en salidas de calidad (50).
Durante ese periodo lanzó 615 2/3 entradas, la cuarta mayor cifra, solo por detrás de Justin Verlander (643), Jacob deGrom (622 1/3) y Zack Greinke (618 2/3)
Su capacidad para ponchar parece sacada de otro planeta. La pasada campaña alcanzó los 300 ponches en apenas 198 1/3 innings, que según Elias Sports Bureau, es la segunda menor cantidad de entradas requeridas para arribar a esa cifra en la historia de MLB. Solo Randy Johnson lo logró más rápido 197 2/3 en 2001.
Se convirtió en 2019 en el pitcher con la racha más larga de ponches en entradas consecutivas desde la Era de Expansión (1961). Cole sentenció por la vía de los strikes al menos a un bateador durante 66 innings en fila, quien le sigue es un tal Pedro Martínez (40).
Coincidencias en la Gran Manzana
Con Justin Verlander marginado por lesión, podría decirse que los dos mejores lanzadores de Grandes Ligas viven en la capital del mundo, New York. Uno, Jacob deGrom, juega para los New York Mets, y el otro, Cole, defiende a los Mulos del Bronx.
En su resumé deGrom atesora dos premios Cy Young consecutivos (2018 y 2019) de la Liga Nacional, suficiente aval para disputarle la condición a su recién estrenado vecino.
Pero si a simple vista es complicado decantarse por uno u otro, nuestros colegas de ESPN Datos avivan las dudas porque en sus números en 2019 hay más similitudes que diferencias.
Todo lo que empieza, acaba
Las alarmas no se han prendido del todo, y no tiene lógica hacerlo cuando viene de eslabonar la tercera racha de victorias más larga en la historia de MLB (20) y estar 28 aperturas sin perder --empata la segunda seguidilla más larga de este tipo en la Era Moderna (desde 1900)--, pero es llamativo que haya sufrido tres derrotas; y permitido 10 carreras limpias y seis jonrones en sus últimas tres presentaciones.
Algunos analistas y scouts aseguran que un cambio en su mecánica de pitcheo (delivery) pudiera ser el causante de la situación. El propio Cole sugirió que puede ser un problema solucionable: pitching tipping. O sea, algo en su mecánica está delatando qué va a lanzar y los oponentes batean sobre aviso. Él dijo después de su segundo revés sucesivo que "cada vez que estoy en el plato, el bateador está muy seguro de lo que se avecina. Creo que (los lanzadores) regalan algo en cada juego, de una forma u otra".
Un scout de la Liga Americana, que habló con NJ.com, quitó dramatismo a los acontecimientos recientes. "No le pasa nada a Cole. Sigue siendo un material de élite. Son solo algunos errores en el plato. Puedes lanzar 98 o 99 mph, pero si está por encima de la mitad superior del plato, va a ser bateado. Pregúntale a Aroldis Chapman sobre eso.
"Independientemente -agregó-, no estoy preocupado por Cole. Todavía podría ser el mejor lanzador del béisbol. La gente actúa como si algo estuviera mal cuando un tipo como Cole es bateado. Nada está mal. Cole tuvo un tramo largo en el que fue intocable, y ahora está pasando por un momento en el que no está sacando out a los rivales como acostumbraba. Es la vida. Todos los lanzadores son derrotados. Max Scherzer, Justin Verlander, todos".
Este slump no le saca de la disputa por ser el número 1 de MLB, todo lo contrario, simplemente revela que es humano y comete errores, aunque nunca tan graves e insólitos como los de AJ Hinch.
