Desde la segunda quincena de agosto, los New York Yankees han sido extraordinariamente efectivos y terriblemente incapaces, al mismo tiempo, haciendo casi imposible evaluar sus reales probabilidades de avanzar a la postemporada de Grandes Ligas (MLB) del 2021.
Básicamente, en un tramo de casi cuatro semanas, Nueva York ha tenido un comportamiento parecido al de los personajes centrales de la famosa novela “El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde” del escritor británico Robert Louis Stevenson.
En la pieza de 1868, una misma persona posee las personalidades del correcto doctor Henry Jekyll y el despiadado asesino Edward Hyde. Polos completamente opuestos. Igual que los Yankees.
Entre el 14 de agosto y el 27 de agosto, Nueva York ganó 13 partidos consecutivos, la mejor racha de un club de MLB esta temporada y la más larga de los rayados desde hace 60 años. El estelar derecho Gerrit Cole saltó a liderar la carrera por el premio Cy Young y el OF/BD Giancarlo Stanton hizo olvidar que es el jugador de $29 millones de dólares anuales menos valioso de la historia del béisbol.
Pero lo que siguió fue un descorazonador récord de 2-11 en los siguientes 13, el peor momento de la orgullosa franquicia del Bronx desde el 2000.
Durante la racha buena, la del doctor Jekyll, los Yankees promediaron 5.8 carreras por juego y batearon 25 cuadrangulares, mientras que su cuerpo de lanzadores tuvo efectividad de 2.61. Desde entonces, sacaron 13 pelotas del parque y sus pitchers permitieron casi cinco carreras por cada nueve entradas.
En la serie de cuatro partidos en casa contra los rivales divisionales Toronto Blue Jays, los Yankees no solamente fueron barridos, sino que además nunca estuvieron arriba en la pizarra en un solo encuentro. Una clase de humillación que no sufrían desde hace cerca de dos décadas.
El derecho nicaragüense Jonathan Loáisiga, el mejor relevista del equipo, fue a la lista de lesionados en el momento menos indicado. El preparador Zach Britton fue operado del codo y se perderá el resto de la actual y una gran parte de la próxima temporada.
"Creo que saben que [los jugadores] van a salir de esto. Ellos esperan que eso suceda, todos y cada uno de los días", dijo el manager Aaron Boone, luego de una dolorosa derrota contra los New York Mets el viernes, la séptima consecutiva, en el inicio de la Serie del Subway.
El desastre ante los Mets (10-3), que pasan por sus propios graves problemas, desnudó por completo a los Yankees, que lucieron vagos y distraídos a lo largo de tres horas y 23 minutos. La incapacidad del receptor Gary Sánchez para completar un out a su compatriota Jonathan Villar en el plato o del torpedero Gleyber Torres para cerrar una entrada solamente son algunos ejemplos del pobre juego defensivo de Nueva York.
“Fue una pobre presentación”, dijo Boone.
Nueva York (79-64), en el tercer lugar de la División Este de la Liga Americana, se encuentra actualmente fuera de la pelea del comodín.
Cole, quien abandonó su última salida por una molestia de corva, se declaró listo para regresar cuando el conjunto lo encuentre necesario.
La mala noticia es que además de tener que lidiar con Boston y Toronto, los Oakland Athletics y los Seattle Mariners, dos conjuntos de la División Oeste, también están en la disputa de las dos plazas para los no ganadores de división.
Nueva York terminará su calendario de la serie regular enfrentando a Boston, Toronto y Tampa Bay en nueve juegos en un tramo de 10 días, que seguramente definirán su posición final en el standing. Los Bombarderos no tendrán control sobre lo ocurra con Oakland y Seattle.
Cómo el equipo asumirá ese reto es una incógnita, tan oscura como la batalla interna que libra para decidir cuál es la verdadera de sus varias personalidades.
