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Maravilla Martínez, en ESPN F90: "Nunca me llamó Marcelo Gallardo"

Adrián "Maravilla" Martínez tiene 32 años, nació en Campana y pasó por la cárcel antes de convertirse en figura de Racing. Goleador de la Academia (cuatro goles) en CONMEBOL Libertadores, emblema espiritual del equipo de Gustavo Costas y referente del plantel, vive su mejor momento. Está feliz en la Academia, pero el mundo del fútbol sabe que hincha de River. En ese contexto, parecía que el Millonario iba a hacer un esfuerzo para quedarse con los servicios del mejor nueve del fútbol argentino. Pero eso nunca sucedió.

"Nunca me llamó Marcelo Gallardo", dijo, sin rencor. La frase pasó casi desapercibida en su excelente y profunda entrevista con el panel de F90 por ESPN, pero resume una paradoja. Porque mientras River busca delanteros, el segundo máximo artillero del fútbol argentino juega en la vereda de enfrente, con pasado humilde y hambre intacta.

"Me hice conocido por Racing, dijeron que era hincha de River por la vez que fui al programa de Mirtha Legrand. De todos modos, nunca pude profundizar. No fui fanático, ni fui a la cancha, ni nada”, aclaró.

Martínez enfrentó a River en sus días en Atlanta y ni siquiera conocía a los jugadores. "La verdad, si sigo en Racing, estoy seguro que me voy a hacer fanático", disparó entre risas. Y mientras tanto, sigue anotando goles y agradeciendo cada oportunidad como si fuera la última.

De la cárcel a los primeros planos del fútbol argentino

Maravilla sabe de caídas. Estuvo preso siete meses, acusado en una causa dudosa. Sin condena. En la cárcel se bautizó y encontró refugio en la fe.

"Desde el primer día supe que iba a salir. Me aferré a Dios. Vi milagros. Me ayudó a mantenerme en pie", relató.

Hoy, su historia es bandera. Va a las cárceles a dar charlas, a compartir testimonios, a abrirles los ojos a quienes están donde él estuvo.

"No la pasé tan mal porque conocía a muchos, pero son lugares muy difíciles. Hay gente que no recibe visitas en toda la condena. Imaginate lo que es eso".

Racing, la fe y los goles

En Racing encontró su lugar. Lleva 14 goles y 3 asistencias en 21 partidos esta temporada. Se siente querido, valorado, escuchado.

"El cariño de la gente, de las peñas, cómo te reciben... nunca lo viví así. Trato de disfrutarlo con los pies en la tierra".

Martínez no es un jugador más. No va a boliches. No vive para el show. Cree en Dios y se lo cuenta a quien quiera oírlo. "Orar es hablar. Yo a Dios le cuento todo. Le pedí por una fisura en la rodilla, y jugué igual. Fue un acto de fe".

Su vínculo con lo espiritual atraviesa todo. Sus compañeros, sus decisiones, su forma de vivir. La fe como brújula y también como escudo.

"La disciplina me la da la fe. Sé qué es bueno y qué es malo. En Primera tenés todo, lo único que hay que tener es ganas de entrenar".

¿Y la Selección Argentina?

Maravilla la rompe en el fútbol argentino. No se ilusiona de más, pero tampoco se baja solo.

"Se habló mucho, pero siempre lo vi medio lejos. Es difícil llegar. Es el sueño de todo jugador. Pero no siento que tenga que exigirlo", contó.

"En Racing me pasó parecido. Lo veía por televisión hasta que terminé jugando yo los clásicos, las copas... Todo puede pasar", agregó.

"Si fuese por mí jugaría dos años más y me retiraría"

No piensa en el dinero. Es importante, pero no lo define. Adrián Martínez sueña con construir este año su casa. A los 32. A puro gol, esfuerzo y humildad.

"Yo ya le gané al fútbol. Si fuera por mí jugaría dos años más y me retiraría a ayudar a la gente".

El fútbol argentino está lleno de historias de superación. Pero pocas como la de Adrián 'Maravilla' Martínez. El delantero que vivió el infierno, que cree en el cielo y que brilla hoy en Racing.