El presente de River Plate, tras la derrota ante Sarmiento, se convirtió en una pesadilla para todos. Hinchas, directivos, jugadores y entrenador. Porque hasta Marcelo Gallardo, leyenda del club, que tiene su estatua a las orillas del estadio Monumental, quedó sumergido en un huracán de dudas. Porque lo que parecía una simple mala racha se convirtió en una crisis que amenaza con marcar el cierre de ciclo más exitoso del club en las últimas décadas.
La secuencia es preocupante: seis derrotas en los últimos siete partidos y una sensación de desconcierto general en un equipo que perdió identidad, intensidad y respuestas.
El dato es tan duro como elocuente: River no vivía un tramo tan adverso desde 1982, cuando había perdido siete de ocho encuentros entre torneo local y CONMEBOL Libertadores. Hoy, más de 40 años después, el equipo de Marcelo Gallardo vuelve a caminar sobre esa delgada línea entre la decepción y el cambio de era. En lo inmediato, River acumula caídas ante Palmeiras (ida y vuelta de cuartos de Libertadores), Atlético Tucumán, Deportivo Riestra, Rosario Central y ahora Sarmiento. Solo el triunfo frente a Racing por los cuartos de final de la Copa Argentina logró interrumpir una seguidilla que volvió a encender alarmas. El dato más inquietante: tres derrotas consecutivas en el Monumental, algo que no ocurría desde enero de 2019, cuando recién consagrado campeón de América, cayó frente a Defensa y Justicia, Unión y Patronato. Marcelo Gallardo no evade responsabilidades. Luego de la caída con Sarmiento, volvió a repetir la frase que se convirtió en su escudo y su condena: "Soy el responsable". Sin embargo, el equipo parece haber perdido el norte competitivo. No gana ninguno de los once partidos en los que empezó en desventaja durante 2025, un registro que contrasta con el éxito que caracterizó sus mejores versiones. Las dudas tácticas, los cambios tardíos -y muchos polémicos- y la dificultad para sostener la intensidad se mezclan con la sensación de desgaste emocional. La preocupación por no clasificar a las copas internacionales ya es una realidad concreta. El propio Gallardo lo había reconocido tras la eliminación con Palmeiras: "Tuvimos desconcentraciones que se pagan caro". Pero el problema ya no es puntual, sino estructural. Las desconexiones se repiten, los errores defensivos se acumulan y la eficacia ofensiva desapareció. El presidente Jorge Brito rompió el silencio en ESPN F12 y sus palabras marcaron la línea del momento: respaldo total, pero responsabilidad compartida. "Esto no se revierte solo desde la arenga o lo emocional. Tenemos jugadores con la capacidad de poder revertir esto", dijo, antes de aclarar que "cuando los resultados no están a la altura de lo esperado, es natural que los jugadores no estén a la altura de lo que esperamos en River". Brito fue claro en su diagnóstico: "Hay tres factores que tienen mucho que ver con esto: la alta rotación de jugadores, los lesionados y las selecciones. Todavía no hemos podido encontrar ese equipo que esperamos". Y luego, en una frase que resonó fuerte en Núñez, apuntó: "Claramente, Marcelo Gallardo es el principal responsable del presente futbolístico". Aun así, el presidente cerró con una señal de unidad: "Nadie, ni en la oposición, está pensando en un cambio de técnico. La decisión de seguir o no, la tendrá Marcelo a fin de año". Más allá de la táctica y las declaraciones, el problema más visible pasa por lo emocional. El equipo ya no impone respeto ni transmite convicción. Los referentes, como Franco Armani o Enzo Pérez, no irradian la misma autoridad, mientras que los jóvenes todavía no logran consolidarse. River se ve tenso, sin ritmo, y a veces sin alma. En un club acostumbrado a competir siempre arriba, la caída genera un shock interno difícil de asimilar. Y en ese contexto angustiante, el calendario no da tregua. El próximo sábado 18 de octubre, River visitará a Talleres en Córdoba, un duelo que puede marcar el límite entre la recuperación y el colapso. Gallardo contará con el regreso de Gonzalo Montiel, Marcos Acuña, Lautaro Rivero y Juan Fernando Quintero, pero lo que realmente necesita es recuperar convicción.Gallardo en el centro del huracán
Brito habló: respaldo, pero con advertencias
Talleres, el próximo desafío
