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¿Cómo le fue a River las últimas veces que jugó en Guayaquil?

Este jueves, River Plate vuelve a presentarse en Guayaquil por la CONMEBOL Libertadores 2025. Y lo hace con un recuerdo fresco y favorable: sus últimas dos visitas a esa ciudad ecuatoriana terminaron en victorias, ambas bajo la conducción de Marcelo Gallardo y frente a Emelec. Aunque esta vez el rival será Barcelona, por la cuarta fecha de la fase de grupos del torneo continental, el antecedente inmediato invita al optimismo.

Victoria clave de River en 2018: el cabezazo de Pinola y la seguridad de Armani

El 19 de abril de 2018, River disputó su tercer partido en la fase de grupos en el estadio George Capwell. Fue un triunfo cerrado, trabajado, pero fundamental. El 1-0 ante Emelec con gol de Javier Pinola sobre el final del primer tiempo le permitió al equipo de Gallardo treparse a la cima del grupo junto a Flamengo.

River manejó la pelota con autoridad desde el inicio, aunque le costó generar peligro real en los últimos metros. Del otro lado, Emelec avisó con una situación clara de Bryan de Jesús, bien resuelta por Franco Armani en el mano a mano. El gol llegó a los 43 minutos tras una jugada colectiva desde un tiro de esquina: Enzo Pérez recuperó, cedió al Pity Martínez y su centro encontró la cabeza de Pinola, que conectó con precisión para el único grito de la noche.

En el complemento, Nacho Fernández pudo ampliar con una vaselina que se fue apenas afuera. Luego, Emelec se acercó con peligro, pero otra vez Armani, hoy arquero de River como aquel entonces, fue fundamental, especialmente en el cierre, con una doble intervención decisiva. River se llevó un triunfo que sería vital para terminar primero en el grupo y encaminar una campaña que lo coronaría campeón meses después en Madrid.

Remontada y oficio en la Libertadores 2017: Alario selló el 2-1 en el final

Un año antes, el 27 de abril de 2017, River también había salido airoso del Capwell. En aquella noche, empezó perdiendo desde temprano con un golazo de Eduard Preciado tras asistencia del ex Boca, Marcos Mondaini. Sin embargo, el equipo reaccionó con personalidad y fútbol.

Primero lo tuvo el Pity Martínez con una chilena, después Milton Casco con un remate que besó el palo, y el empate llegó a los 40: Jorge Moreira, entrando por el segundo palo, empalmó de aire tras un cabezazo que cruzó toda el área y marcó el 1-1.

El segundo tiempo fue un golpe por golpe. River pudo ganarlo con un disparo de Casco, pero también sufrió con dos tapadas clave de Augusto Batalla. Hasta que, a diez del final, apareció Lucas Alario con olfato de goleador: tras un remate de Camilo Mayada, Dreer dio rebote, y un error grosero de Byron Mina le dejó la pelota servida al Pipa para definir con clase y poner el 2-1.

Aquel triunfo dejó a River con 9 puntos sobre 9 posibles en el grupo y prácticamente clasificado. También fue una muestra de carácter en una cancha difícil, en un contexto hostil, y bajo la lluvia constante de presión que suele vivirse en Ecuador.

River tirne un nuevo desafío, una vieja ciudad

Ahora, el rival será otro, pero el escenario, la temperatura y el entorno serán similares. River volverá a pisar Guayaquil, esta vez para medirse con Barcelona, el mismo club con el que protagonizó una bochornosa y recordada semifinal en 1990.

En el partido de ida, por la segunda fecha de la fase de grupos, River no pudo pasar del empate 0-0 en el Más Monumental.

Más allá de esto, los antecedentes recientes le permiten al Millonario mirar el presente con confianza: en su última década dorada, Guayaquil fue sinónimo de triunfos. Y en la Libertadores, todo detalle cuenta cuando el sueño recurrente es levantar el trofeo.